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Las antigüedades no son sólo chucherias - Priv Kardia-

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Las antigüedades no son sólo chucherias - Priv Kardia-

Mensaje por Xerrac Ion el Lun Sep 30, 2013 12:47 pm

Bonita… Esa era la primera palabra que se me venía a la mente mientras observaba aquel extraño escaparate. Las cosas estaban dispersas en un orden aleatorio, un para aquí y otro par allá. Eran un enredo de objetos dispuestos al azar, mezclándose colores, texturas, materiales, todo en tan sólo un cuadrado de vidrio que daba a la calzada. Sin embargo, todo tenía cierta armonía, cierto toque melancólico que no me permitía despegar la mirada de todo aquello. Sonreí, pensando que historias guardaban cada uno de aquellos objetos que se encontraban dispersos por allí. ¿Acaso ese juego de té le había pertenecido a una señora anciana, o tal vez había sido un regalo de bodas empeñado para ganar un poco de dinero? Quizás, había sido heredado por una tía abuela que le tenía mucho aprecio o quizás ya estaba en los escaparates desde mucho antes de que yo naciera. Suspiré, pensando que la persona que tuviera la oportunidad de conocer todas aquellas historias debía ser muy afortunada.

Ingresé a la tienda, llevando un libro fuertemente sujetado entre mis brazos, esquivando un par de chucherías colgadas para no terminar de estropear nada. Podía llegar a ser un poco torpe a veces, pero ese lugar se merecía mi mejor intento de ser cuidadoso al extremo. Por mucho que me llamara la atención todas las pequeñas cosas que estaban allí, había venido por un motivo muy diferente que el de divagar sobre la procedencia de pequeños objetos: aquel libro. Era un libro viejo, que prácticamente se caía en trozos, en el cual estaban escritas las líneas de linaje de todos los seres demoníacos desde hace ya varios años. Era lo único que había obtenido como regalo en el reformatorio, aunque era más un claro mensaje “Ve a buscar a tus padres y déjanos de una vez por todas”. Sin embargo, en ese entonces no había tenido mucho éxito en la búsqueda que me planeaba retomar ahora. ¿Y qué mejor persona para buscar algo en un libro viejo que un encargado de anticuarios?

Todavía no había perdido la fe, y esperaba saber un poco más de mis inciertos orígenes. - ¿Hola?... ¿Hay alguien ahí? – pregunté apoyando el libro sobre la barra de madera que surcaba todo el cuarto, causando que una leve nube de polvo se extendiera para todas las direcciones. Estornudé entre risas, pensando que ese lugar era cada vez más genial.

Off rol:
No te consulte sobre esto, pero lo tomas o lo dejas (?) Yo se que quieres hacer un tema con Xerrac - trata de convencerla para continuarlo- Ya que que te estas preguntando y no, no va a encontrar nunca a sus padres (?)
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Re: Las antigüedades no son sólo chucherias - Priv Kardia-

Mensaje por Invitado el Lun Sep 30, 2013 2:40 pm

La media tarde se asomaba en la ciudad, era la hora perfecta para una excelente taza de té, los ojos azules de una mujer estaban clavados en una ventana que daba hacia la ciudad teñida de colores calidos, se encontraba sumida en sus pensamientos sosteniendo la delicada y humeante taza de porcelana fina; le gustaba la tranquilidad de aquellas horas menguantes entre las 4 y las 6pm. Su calma fue interrumpida al escuchar en el piso de abajo ruidos, un cliente, o quizá podía ser un curioso que gustaba de ver toda la colección. Para ella era normal ver entrar y salir personas admiradas por la cantidad de historia que resguardaba un pequeño local.

Suspiro, mientras dejaba su té sobre una pequeña mesa de madera con varios libros y levantándose de su sillón con forro de terciopelo azul; para así dirigirse hasta una puerta de madera en forma escurridiza como si fuera un fantasma, posando su mano diestra sobre el barandal con un pie delante de otro para bajar unas escaleras en forma de caracol que la conectaban directamente con la tienda. Hasta que se dejo ver a mitad de su andar, cuestiono.

-Sí?, Buscaba algo en especial o necesita ayuda? - Dijo entreabriendo sus labios rojos, su voz era muy suave y melodiosa, el tono era profundo dandole un aire melancólico a las palabras, nunca se habia caracterizado por ser una persona exactamente vivaz. -Si busca un articulo en especial pregunte por favor.

Sus pasos eran elegantes y muy gráciles que apenas se escuchaban por la alfombra gruesa color rojo que forraba las escaleras, llevando un vestido azul rey suelto hasta sus tobillos, con un corset blanco dejando descubierto su cuello y hombros para contemplar su piel lisa y blanca, una gargantilla de listón azul bordada con hilos de plata sobre su largo cuello con una gema del color de sus ojos, un azul profundo, ¿podía ser un zafiro tal vez?. Con una de sus manos acomodo su corto cabello de tono café cobrizo que se veia brillante gracias a la luz que se reflejaba por las ventanas, hasta que dejo escapar una agradable sonrisa al cliente que estaba en la barra dónde acostumbraba a atender, un estilo Vintage era claramente lo que la caracterizaba.

En el primer instante le pareció una persona agradable, o al menos eso era lo que ella percibió del muchacho que se encontraba parado esperando a ser atendido.

-Disculpa el desorden, apenas me ha dado tiempo de hacer el inventario y aun me faltan cosas que exponer.

Sin lugar a dudas, ese local era todo un mundo por descubrir, pinturas, esculturas incluso Joyas eran exhibidos de manera tal que todo parecía un museo, un pequeño museo. Pero en especial entre esa colección algo llamaba la atención, fue hasta que su aguda persuasión le hizo clavar la mirada sobre lo que tenia aspecto de un libro antiguo sobre la barra, sabia que el objeto no era parte de su colección, por lo que sin pena se atrevió a preguntar por ello.

-Dónde lo has conseguido?.

Hablo como si conociera la procedencia del articulo, su interés se hizo notorio, pero mantuvo la quietud. El momento fue claramente roto cuando un viejo toca discos comenzó a sonar al fondo. La muchacha dio un pequeño salto por el susto que la había tomado desprevenida, -Disculpas- Dijo entre risas mientras salia de su zona de confort para ir directo a dónde había ocurrido el anterior acto, -Bueno, entonces como decía, por lo poco que he admirado ese libro no es de aquellos que encuentras en editoriales o librerías.

Ella desvió su cabeza ligeramente hasta ver al muchacho, levanto una ceja y una sonrisa de interes era dibujada, mientras esperando una respuesta acomodaba el toca discos y algunos otros objetos que se encontraban desordenados.

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Re: Las antigüedades no son sólo chucherias - Priv Kardia-

Mensaje por Xerrac Ion el Lun Sep 30, 2013 5:33 pm

Escuché un leve sonido de tela rozar con tela, como si algo estuviera caminando por todo el local. Comencé a ver por todos lados, hasta que comprendí que camuflada entre todas las antigüedades había una escalera de caracol que conectaba con el piso de arriba. Desde allí una joven mujer comenzó a hablar. Sus palabras llenaron todo el ambiente, haciéndolo parecer salido de un cuento de hadas. Sus palabras no causaron eco debido a la gran cantidad de mobiliario allí, sin embargo invadieron el ambiente como si de perfume se tratase y quedaron flotando en el aire como las volutas de polvo que se escapaban del libro que llevaba entre mis manos.

- Ayuda… Busco ayuda. – comenté con la voz ronca por el polvo y los estornudos, tosiendo hasta lograr recuperar nuevamente el tono alegre de siempre. Seguí con la mirada sus pasos, viendo como bajaba la escalera tranquilamente y rodeaba la gran mesada. Sus pasos eran fantasmagóricos, como si flotara en el aire en vez de pisar el suelo. Y su hermoso vestido azul iba ordenado a su alrededor, como las olas del mar ondearían alrededor de una sirena, claro, si aquellas criaturas místicas de verdad existieran. Iba con tres hermosas joyas azules, la menos importante estaba en su cuello en un bonito y elaborado collar, las más hermosas de todas, eran sus dos ojos que se clavaron en mí antes de dedicarme una sonrisa apacible. “Así que esta es la guardiana de las historias…” Me dije a mi mismo, admirando su belleza y singularidad. Parecía sacada directamente de uno de los daguerrotipos antiguos que ella misma estaba exponiendo. Sonreí mientras veía como toda la tienda era cubierta por la luz ámbar proveniente de afuera, sacándole destellos a los cristales de las lámparas colgadas en diversos puntos del lugar.

- Yo creo que así está muy bonito… Como si cada objeto estuviera contando su historia y juntos formaran un grueso tomo de cuentos de hadas… - comenté al escucharla, todavía con la vista perdida en pequeños detalles que mi percepción demoníaca me permitía. Un destello de una lámpara, un tintineo de una campana lejana, el murmullo de una caja de música esperando a ser abierta, las quejas de los viejos muebles que llevaban años parados, la suave risa de los juguetes de niños… Todo estaba recubierto por cierta magia, como si la energía permaneciera con ellos. A muchos les parecería algo escalofriante, pero a mi parecer era todo lo contrario, estar rodeado siempre de historias por contar y misterios…

- No lo robé, fue un regalo… - me defendí ante la pregunta, acostumbrado a ser tratado como la peor escoria del mundo vaya a donde vaya. Me acerqué al libro y con cariño abrí el sello de lacre que cerraba la tapa. Estaba hecho de un material parecido al cuero, pero incluso todavía más ajado y brilloso que el mismo. En la cubierta se leía claramente un título en latín “Nepotes Proscripti” el cual, a pesar de mis básicos y casi nulos conocimientos de latín, sabía que decía “Descendencia de los Proscritos”. El resto del libro estaba a medio traducir a lenguaje común, la otra mitad, en lenguaje demoníaco. Observé a la mujer, tratando de descifrar en sus ojos si podría o no confiar en ella. Para muchos podría ser sólo un simple libro, o incluso un tomo único y valioso, pero para mí, era mi pasado y mi futuro… Y mi única esperanza de pertenecer verdaderamente a algún sitio.
Escuché un murmullo bajo y de repente el tocadiscos se encendió. Vi como la mujer se sorprendía y se giraba preocupada ¿Acaso ella no lograba oír a los pequeños diablillos corretear de aquí para allá? Sonreí, cerrando los ojos mientras trataba de ubicarlos según los sonidos casi inaudibles que producían. Uno se había ocultado entre risas sofocadas en una lámpara de pie, otro se había vuelto volutas de polvo y se había esparcido por toda la habitación, y otro, decidió quedarse girando en el disco hasta que las manos suaves y delicadas de la mujer lo freno.

- Creo que es especial… Nadie sabe quien lo escribió porque el nombre esta quemado. El padre del orfanato me lo dio con la esperanza de que encontrara a mis padres y me fuera rápido de allí. Nunca terminaron de traducirlo completamente porque todos los traductores murieron hace ya mucho tiempo… Lo consideraron basura inútil y lo archivaron… Hasta que llego a mí y desde allí hasta aquí… - comenté mientras le acercaba el libro para que pudiera analizarlo por ella misma. Al ver que estaba en sus suaves y delicadas manos, me froté un brazo un poco inseguro. Había decidido confiar en ella, nadie que cuidara tanto de aquellos invaluables objetos, más allá del valor sino por el afecto que habían recibido, podría llegar a maltratar aquel olvidado y viejo tomo.

- Si mi familia está por allí, quiero encontrarla. – Afirmé seguro, aunque sea sólo para poder ver la cara de mis padres por lo menos una vez antes de que me echaran nuevamente a la calle, o para colocar un ramo de flores en su tumba si ese fuera el caso. No había ido hasta allí sólo para que vea el extraño ejemplar, estaba allí buscando respuestas.

Un murmullo en el aire me distrajo y una suave caricia incorpórea me acarició la mejilla al pasar a mi lado. Me giré justo a tiempo para ver como todos los cristales comenzaban a danzar a la vez, produciendo millones de tintineos con distinto registro sonoro, como si fuera una canción del cielo. Las cajas de música se fueron abriendo una a una, hasta llenar toda la instancia con su dulce e infantil música, convirtiendo el lugar en una orquesta. Todas sonaban una arriba de la otra, lo que dificultaba mayoritariamente la comunicación. Ayudé a cerrar una o dos, dedicándoles unas palabras dulces en el idioma en que se burlaban de nosotros. No eran entidades malvadas, sólo eran juguetonas y querían atención.

Una vez retomado nuevamente el silencio, miré con ojos de cordero a la mujer, buscando la solución en sus azules ojos, sin encontrarla. Ya me había resignado en partes a nunca encontrarla, pero seguir intentando no mataba otra cosa más que a mis vagas esperanzas y a mis sueños, así que no perdía nada al intentarlo. – Señorita… ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarme? – Pregunté con voz temblorosa, escuchando como los tañidos de las campanas y el tintinear de los pequeños objetos colgados acompañaron mi frase, escuchando como iban poco a poco silenciándose.

Off rol:
Inventate lo que quieras sobre lo que esta dentro del libro. Y perdón, te acabo de llenar la tienda de poltergeists (?) Breve exlicación: Ya que se que no todos chusmean las fichas y expedientes como yo hago, explico. Xerrac los escucha y entiendo el libro porque habla el lenguaje demonio como poder, no te asustes, no esta tan loco para hablar sólo, por lo menos por ahora (?)
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Re: Las antigüedades no son sólo chucherias - Priv Kardia-

Mensaje por Invitado el Lun Sep 30, 2013 6:22 pm

-Alto Valyrio... -Dijo en un suave susurro apenas audible, mientras tomaba de un estante unos lentes redondos que coloco en su rostro, mientras lo miraba y volvió a sonreirle para darle un aire de confianza, el mensaje era claro, ella no era el enemigo, sin más comenzó a buscar entre viejos libreros, asta tomar un libro grande, el más grande que había, su tapa era de madera con laminado de platino y una pieza de jade en el medio, colocándolo en un atril lo abrió comenzando a buscar.

-Por lo poco que me has permitido ver no solo plasma lineas de sangre Demoniaca, posee más secretos, mira aquí.

Volteo a verlo con entusiasmo en su voz, para mostrarle con su dedo índice una pagina en especial del libro que ella había abierto, las paginas eran de cuero al parecer de cabra, y la tinta una vieja receta de hierbas con carbón que ayudaban a mantener claras las letras, marcados tenia un viejo texto y abajo símbolos varios de la alquimia.

-El libro que tienes es muy especial, no lo pierdas nunca, ahora respecto a lo que quieres saber, hubo una tribu en Damasco cerca de tierra santa, se dedicaba a la invocacion de demonios,durante las cruzadas se encontraron varios títulos que contenían rituales, lineas de sangre, invocaciones, todos fueron confiscados, algunos quedaron en el vaticano, otros enviados a casas reales, me permites?, es hermoso... No puedo creer que perdurara durante todos estos siglos.

Dijo con emoción, pues era la primera vez que admiraba un titulo así, sabia que guardaba tantos secretos que a ella le encantaría descifrar, su curiosidad entonces se alimentaba más, como un pequeño niño al que le muestran un juguete innovador, para ella era así.

-Por cierto, Kardia, mi nombre es Kardia Baratheon, y si, soy un Deimos, soy del Norte de Kosovo vengo de una familia que remonta su linaje al 1400, por eso estas reliquias son mi vida, miras ese relicario de allá? -Le indico señalando un hermoso collar de oro con un viejo símbolo demoniaco- Dicen que en el esta el corazón de una demonio poderosa que fue capturada por una tribu de Mongolia. Todos estos objetos tienen algo que contar.


Dijo suspirando mientras justaba sus dos manos cerca de su mentón para luego extender una de ellas en señal de saludo, para luego dar un chasquido con sus dedos haciendo que la sala quedara en total calma.

-Me da mucho gusto que eligieras mi tienda para trar tu maravilloso libro. Ahora ven sigueme.


Kardia movió su cuerpo a un costado y con su brazo extendido hizo un ademán indicándole seguir hacia las escaleras de las que anteriormente había bajado.

-Hay mucho que ese libro nos quiere contar.

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Re: Las antigüedades no son sólo chucherias - Priv Kardia-

Mensaje por Xerrac Ion el Lun Sep 30, 2013 9:06 pm

Así que era Valyrio… Sonreí al escuchar el nombre y al sentir el cambio de atmósfera, como si se replegara todo hacia un costado desocupado de la tienda. Su sonrisa fue contagiosa, así que terminé sonriéndole para corresponderle el gesto. La vi tomar un gran tomo de una estantería y curioso me acerqué. La tapa era bastante llamativa, aunque la gran gema me desconcertaba. Me acerqué al atril lentamente, con mi libro aun sostenido con fuerza entre mis brazos.  

Mire hacia donde me indicaba, haciendo una mueca ante la frase “por lo poco que me haz permitido ver”. Ya habría tiempo de observarlo con detenimiento. De analizar las páginas bajo una lupa, de extraer muestras de traducir escritos antiguos, de examinar el trazo y todo eso. Pero en esos momentos lo primordial era saber si aquella mujer podría o no ayudarme con aquello. Le sonreí, dejando mi libro en un atril cercano, aun cerrado.

Observé atentamente a su libro, viendo como además del texto las runas comenzaban a tomar formas extrañas ante mis ojos. Parpadeé varias veces, tratando de quitar esas extrañas figuras de mi cabeza, pero a pesar de pestañear incansablemente, las formas tomaban cada vez más y más consistencia. La Señorita parecía no notar aquello en absoluto y se concentraba exclusivamente en leer aquellas hojas de cuero como si todo estuviera estático.  

Escuché su relato, cruzadas, Damasco, rituales… Demonios… Suspiré, ante la palabra, tendiéndole el libro con un asentimiento y una sonrisa tímida. Con manos hábiles el tomo fue examinado, cada frase, cada palabra, cada página. Esperaba que pudiera encontrar la solución con aquello. La miré intrigado, con una leve sonrisa en los labios, tal vez ella tenía lo necesario para comprender todos aquellos contenidos. Las palabras no eran problemas para mí, incluso las palabras no traducidas llegaban a mi comprensión… Pero su significado era lo que se perdía en el camino…  

- Mucho Gusto Kardia… Soy Xerrac. Es un medallón muy bonito, pero todos los objetos tienen grandes historias si sólo tienes el tiempo de escucharlas. – comenté mientras me acercaba al relicario, escuchando el murmullo furioso revolverse dentro de aquella piedras encantadas. Sin embargo, había murmullos por todos lados incluso los objetos más corrientes parecían ansiosos de narrar sus relatos. Le sonreí, acercándome nuevamente a ella y observando lo que hacía por sobre su hombro.

Me reí levemente al escuchar como la sala quedaba en silencio al escucharla chasquear los dedos. Los pequeños diablillos que revoloteaban por la habitación se ocultaron entre risillas y murmullos. – Verdaderamente, la estiman… - comenté distraídamente mirando hacia arriba, escuchando como los tintineos cesaban tan rápidamente como habían comenzado.

- Me da mucho gusto haber elegido este lugar… - sonreí sinceramente, expresándole mi agradecimiento y mi simpatía hacia ella. Vi su gesto y seguí la dirección de su mano, adelantándome para ir hacia el camino que había marcado. La miré curioso, y sonreí ante su afirmación. El libro tenía mucho para contar eso era verdad, pero no era yo a quien quería decírselo… Y por eso necesitaba su ayuda.

Asentí diligentemente, siguiéndola por el camino como si fuera un perro que sigue a su dueño. Sabía que ella estaba segura de lo que estaba haciendo, así que simplemente me dejé guiar por la experta. La escalera caracol era demasiado estrecha, pero sabiendo que cualquier otra manera por las cuales me las ingeniara para subir serían consideradas descorteses, agache la cabeza y apuré el paso, evitando chocar con los libros apilados en algunos escalones. Llegamos a una salita, cuya baranda de madera nos permitía observar la extensión de la tienda del piso inferior y de cuyo techo colgaban todos aquellos caireles que buscaban lucirse con la luz de las velas aromáticas encendidas en pequeños platos ubicados por, prácticamente todo el lugar. Aspiré el olor a madera vieja, a velas aromáticas y a incienso… El incienso me traía malos recuerdos, pero al estar mezclado con la emoción del momento y aquellas otras fragancias perfumadas, parecía ser parte de un pasado lejano.

Me senté en un sillón, observando los repliegues de las telas que caían desde las paredes en las que se hallaban adosadas. Me reí levemente al pensar que ese lugar parecía salido de un cuento de hadas, donde aquella era la joven hada madrina que vivía en una casita de té. Le sonreí, abriendo mi misterioso libro que ahora estaba colocado sobre la mesa. Recitando la primera frase al azar  - La grandaj sinjoroj de la infero diris, "Satano, prenu vian sangon kaj devas branĉo" ... "Lasu vian idaron seka riveroj kaj seka tero" ... "Tio enfluas la vivo kaj gxoju en ĝin" … - De repenté mi cabeza dolió, como una punzada detrás de los ojos, tratando de borrar las últimas palabras ingresadas. Gemí de dolor, llevándome una mano a la cabeza y presionándome las sienes, mientras que con la voz opacada comentaba – … Los grandes señores del averno dijeron: "Demonio, toma tu sangre y haz que se ramifique" ... "Que tu descendencia seque los ríos y vuelva áridas las tierras" ... "Que acabe con la vida y se regocije de ello"… - Al terminar pude sentir como el dolor e purgaba poco a poco. No me extrañaba que ya no quedaran más traductores del lenguaje antiguo, más sabiendo que muchos eruditos se pasaban horas buscando el significado de aquellas palabras en grandes tomos antiguos antes de poder dar con el significado y evitar los dolores. Definitivamente, ese libro no había sido hecho para ser leído…  

off rol:
Porque ya se me esta haciendo costumbre de poner estos debajo de todo, el texto esta traducido al esperanto, porque en latin se interpretaba diferente y en esperanto es un poco más fiel la traduccion textual... además suena un poco más demoníaco (?)  Y sí, Xerrac está tratando de ser útil... (??)
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Re: Las antigüedades no son sólo chucherias - Priv Kardia-

Mensaje por Invitado el Mar Oct 01, 2013 2:24 pm

En la habitación de arriba todo pareció más tranquilo, su quietud era agradable, Kardia se fijo directamente en  una pequeña cocina dirigiéndose a ella, comenzó a escucharse el sonido de cucharas siendo movidas en un cajón y otros artículos dentro de una alacena, el peculiar ruido de una tetera anunciando que el agua estaba en su punto. Algunos minutos más tarde ella caminaba con una charola metálica, colocándola sobre la pequeña mesita de centro; un tazón con variados pastelillos de vivos colores y galletas que despedían un dulce aroma que se mezclaba con el sereno olor del café que se liberaba de una pequeña tetera de porcelana blanca.

Kardia tomo con cuidado la jarra para servir así en las dos tazas que se encontraban perfectamente situadas para ambos comensales, tras el acto ella agrego dos cucharadas de azúcar a su taza más un poco de crema que se encontraba en otro recipiente más pequeño. -Puedes disponer del azúcar y crema que gustes- Dijo levantando su taza a la altura de su mentón soplo un poco para retirar el aromático humo que despedía la bebida para tomar un sorbo, así volviendo a colocar la taza en la mesa, Kardia limpio la comisura de sus labios y entro en el tema que había llevado al Xerrac hasta ella.

-No te esfuerces tanto, puede hacerte daño y nadie quiere que eso pase -Hablo en un tono un tanto preocupado- Bien entonces no puedo decirte que resolveré tus dudas en una sola tarde, requiere un poco de tiempo, espero que eso no te incomode.

La muchacha tomo el libro con delicadeza y comenzó a revisarlo, pareció introducirse en la lectura al grado en el que las facciones de su rostro cambiaban de manera constante algunas frunciendo un poco el ceño y otra con admiración, para ella sin lugar a dudas, aquel era uno de los libros más interesantes que había tenido la oportunidad de admirar, pero sobre todo descifrar; entonces sin más se detuvo en una pagina en especifico, que se encontraba un poco más allá de la mitad del libro.

-Comprendo, Mencionaste algo acerca de no saber de tus padres... verdad?... Esto es una profecía, eres parte de ella, bueno no solo tú, otros Deimos, parte de algo que se avecina.

Kardia abrió un poco más sus ojos para enfocarlos directamente en los de él, como si buscara algo mucho más allá de lo que mostraban, hasta que los desvió para no incomodarlo, y seguir analizando la reliquia que tenia entre sus manos. Con sus dedos acariciaba las paginas como si estas sintieran su cálido tacto y de esa manera adormecerlo e indagar más allá de lo que le permitían ver.

-Tu linaje es de los más viejos, se remonta casi al génesis, alguna vez escuchaste sobre los cambiapieles? -Le pregunto con curiosidad, mientras depositaba el libro cuidadosa mente sobre un pequeño cojín que se encontraba a su costado. -Poderosos señores Demonios que se mezclaban entre los mortales, podían tomar la forma que quisieran.

Kardia volvió a tomar su taza de café ya un poco más fria y luego uno de los pastelillos que degusto con tranquilidad,  no tenia prisa, sabia que el tiempo era bastante generoso, y que Xerrac comprendiera la situación que le envolvía.

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Re: Las antigüedades no son sólo chucherias - Priv Kardia-

Mensaje por Xerrac Ion el Mar Oct 01, 2013 6:10 pm

Vi como la señorita entraba al cuarto cargada con cosas para el té. Sonreí, levantándome para ayudarla, pero al ver que ya había colocado todo hábilmente, me dejé caer nuevamente en aquel mullido sillón. El perfume de aquellas infusiones aromatizabas poco a poco comenzaron a invadir el ambiente, fusionándose con el olor a madera acre de los muebles, haciendo que todo oliera como un bosque digno de ser descripto en un cuento para niños. Ahora que veía un juego de té dispuesto sobre la mesilla, sí que parecía la casa de una adivina, faltaba que sacara una bola de cristal debajo de los manteles con volados del mobiliario y un mazo de carta de vaya uno a saber dónde y comience a hablar con voz de gitana y ya estaba el combo completo. Sonreí a su ofrecimiento, negando suavemente con la cabeza y viendo como el vapor de su tasa empañaba los cristales de sus anteojos... Azúcar, crema, una tetera… Parecía algo demasiado refinado y hasta incluso me hizo sentir fuera de lugar, aunque para ser sinceros, ya estaba desentonando con aquella tienda desde el primer momento en que puse un pie dentro de ella, incluso desde antes ¡Desde el momento en que estaba observando el escaparate! De una u otra manera, ya estaba acostumbrado a ello, a nunca encajar completamente.

- Uhm, no, no es esfuerzo es sólo que… No puedo explicarlo, es el libro, tiene “algo”… - dije negando con la cabeza. No podía ser una maldición, ya que esas no nos afectaban a los mestizos de esa manera, tenía que ser algo más antiguo y extraño, íntimamente ligado con aquellos símbolos alquímicos que se encontraban dispersos en orden aleatorio por los márgenes de las páginas, junto con muchos otros dibujos entretejidos hasta formar un margen compacto. Sonreí al escucharla continuar, verdaderamente no me molestaría volver otro día, sentir el olor suave a vainilla de esa tienda y la atmósfera agradablemente fría con aquellos traviesos espíritus flotando por aquí y por allá.

Escuché lo que estaba diciendo sobre profecías y lo que ello quería decir sobre mis padres. Elevé las cejas curioso. Recordaba haber leído algo sobre eso la primera vez que había agarrado aquel libro, pero seguían sin encontrar relación alguna entre eso y mis progenitores. La vi clavar sus ojos en mi dirección, lo que hizo que me volteara para asegurarme que no había nadie parado a mis espaldas, pero luego comprobé que me miraba fijamente como si tuviera la respuesta escritas en la frente.  

- ¿Linaje? – Pregunté confundido. Toda mi vida, lo único que había sabido era que en mis venas corría sangre demoníaca, y que eso sólo le iba a traer desgracias a cualquiera que estuviera cerca de mí. Y me habían hecho creer que por ello había sido abandonado a mi suerte de pequeño.  ¿Pero que había de ella? Ella era Deimos y no parecía alguien sumida en desgracia. - ¿Cambia pieles? ¿Mezclarse con humanos? – seguí añadiendo, a la vez que veía como comía tranquilamente un pastelillo. Negué con la cabeza confundido, como si buscara acomodar un poco las ideas de aquel modo.

- A lo única conclusión que me hace llegar a todo esto es que ya es imposible seguirles el rastro… - comenté suspirando, bajando la vista a mis rodillas abatido. Cerré los ojos y volví a negar nuevamente, después de todo, ya sabía que mis esperanzas eran en vano y que por mucho que deseara algo los sueños no se cumplían en el aire. Volví a sentarme erguido, sonriendo tranquilamente, como si nunca hubiese pasado la escena anterior.

Me levanté suavemente desde dónde estaba, acercándome hacia uno de los ventanales empotrados del piso superior, mirando distraídamente hacia las concurridas calles. – Ya me lo presentía… No sacar las respuestas… - comenté con una sonrisa triste, girándome para verla. Ya no importaba nada, el único objetivo que tenía aquel libro era encontrar a mis padres y al saber que ya no podría nunca lograrlo, permanecer con él era un recordatorio constante de mi fracaso. – Puedes quedártelo, después de todo no estaba destinado para mí… - agregué con un suspiro, girándome y dándole la espalada al ventanal, apoyándome distraídamente sobre el alfeizar, mirando hacia el techo con una sonrisa perdida. – Pero a cambio prométeme que lo cuidaras… Aunque creo que es innecesario siquiera decirlo… - comenté con una risilla. Después de todo, ella era dueña de aquel anticuario y sabía valorar los tesoros ocultos de cada objeto perdido en el tiempo.

Viéndola con ojos curiosos me acerqué nuevamente a ella, sentándome a su lado. Yo no era tan cortés como ella, era demasiado distraído como para saber si incomodaba a alguien o no.  – Habías dicho que tu también eras una Deimos… ¿no? – comencé a decir lentamente. Había una escaza posibilidad de que mi cerebro captara lo que quería oír y no precisamente la realidad en sí. – Kardia… ¿Estamos destinados a las desgracias…? – solté por fin, mordiéndome el labio inferior preocupado. Toda mi vida me había dicho eso, pero en esos momentos, dudaba seriamente de que todas las cosas que me habían sido inculcadas desde el reformatorio hayan sido simples mentiras.
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Re: Las antigüedades no son sólo chucherias - Priv Kardia-

Mensaje por Invitado el Miér Oct 02, 2013 11:23 am

La charla pareció avanzar, cada vez se podía percibir mejor la confianza entre ambos, lo que causaba que Kardia sonriera con mayor altivez, durante el transcurso noto a Xerrac un poco "desanimado" por el hecho de no saber nada, lo que provoco que ella agachara un poco la mirada, sintiéndose un poco mal por no poder hacer más en ese momento. Sus ojos volvieron hacia él y con ellos un ligero aliento de esperanza.

-No todo esta perdido, al menos sabemos que tu padre o madre pudo ser un Cambiapieles, ya es una gran ventaja en un extenso mundo de razas. -Enseguida escucho la propuesta acerca de quedarse con el libro, lo que hizo que ella se admirara un poco- Esto es parte de ti, es como una extensión, así como los Samurai consideraban su Katana como parte de ellos, para ti este libro debe ser algo similar. Pero... todos tomamos decisiones, y si consideras que es lo mejor, prometo que cuidare de el y, también prometo que te ayudare en tu búsqueda.

Su tono en esta ocasión fue más determinante, cómo si no aceptara un No por respuesta, después de todo el muchacho le había agradado bastante, agregando que era la primera persona que se acercaba a ella. Tras unos momentos él ya se encontraba sentado junto a ella, sus ojos estaban fijos como si indagaran entre los recovecos de un pasado cuestionable, Kardia escucho sus preguntas, en aquel instante las emociones se removieron viejas cicatrices que no recordaba tener la perturbaron, dejándole escapar un profundo suspiro.

-Hace mucho que no recordaba esta sensación...

Las diapositivas de recuerdos lejanos comenzaron a girar por su cabeza como sueños, aquellos fragmentos que siempre la hacían cuestiona el ¿Por qué de todas las personas, tenia que ser ella?, sin embargo mantuvo su postura, sabia que no podía cambiar nada del pasado, sin embargo podría cambiar su futuro.

-La desgracia nos persigue desde que nacemos, aun que creo con firmeza que eso podemos cambiarlo, tal vez no como quisiéramos. Bueno eso es lo que yo trato todos los días, no todo esta perdido, mi padre siempre decía: "Nada es verdad, todo esta permitido". Aun no entiendo completamente el sentido de esas palabras, pero es algo que llevo conmigo.

Su mirada siempre se caracterizo por ser melancolica, como si algo le acongojara siempre, y tal vez era eso, el pasado que la seguía a dónde quiera que fuera, razón por la que decidió dejar de huir y asentarse en un lugar, viviendo bajo sus acciones y las decisiones que ella libremente tomara, pero aun con ese ideal, la tristeza de esos ojos no podía borrarse, no por el momento.

-Naci en una familia que desde que fui concebida quisó asesinarme, por ambos bandos, mi madre me repudio, lo único que tuve fue a mi padre, pero como todos, también me abandono. No lo culpo hizo todo lo que estaba en sus manos, pero no fue suficiente, me oculto tantas cosas de mi, que aun no puedo asimilar. Aun hay días que despierto con miedo, miedo de ser perseguida otra vez. La calma no es una dicha que nos fuera depositada a aquellos que llevamos la sangre de un Demonio en las venas.

Kardia sintió algo tibio rodar por sus mejillas hasta caer en una de sus manos, pareció un diamante liquido, en aquel momento sintió su pecho  hacerse pequeño, en su garganta las palabras no querían salir, teniendo unas ganas inmensas de solo volver a correr, perderse y jamas volver a ser encontrada, conocía aquella sensación, a la cual siempre hacia frente, y no dejaba vencerle. Reflexionando por un corto instante ella agito su cabeza y limpio de sus mejillas las lagrimas que se habían escapado por capricho, cambiándolas por una gran sonrisa.

-Pero tú no debes sentirte mal, estamos vivos, hay todo un mundo por descubrir, emociones para sentir, personas por conocer, todo eso tal vez a nosotros nos toa conocer la cara oscura de la vida, pero si rebuscamos... podemos dar con eso que llaman de manera vulgar "Felicidad".

Kardia tomo una de las manos de Xerrac entre las suyas, mientras lo miro de manera fija, sus ojos aun estaban ligeramente rojos por su anterior llanto, pero eso no opacaba la calidez de su sonrisa.

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Re: Las antigüedades no son sólo chucherias - Priv Kardia-

Mensaje por Xerrac Ion el Jue Oct 03, 2013 4:52 pm

- No, nunca fue parte de mí… Se está volviendo más una carga que una ayuda, y pareciera que me aborrece completamente… -comencé a decir, mirando de solazo las duras tapas del tomo que estaba apoyado a su lado, cerrado y pulcramente acomodado. - No, definitivamente no es para mí, y nunca lo fue. – concluí negando levemente con la cabeza, mirándola a ella con una gran sonrisa. Ella lo apreciaría más de lo que yo lo haría, le encontraría una utilidad en la vida y no sería simplemente un viejo libro que solamente trae más y más complicaciones. Suspiré, pensando en como el hecho de saber sobre los cambia-pieles no me ayudaba en absoluto, sólo me decía que, luego de desecharme, perfectamente pudieron camuflarse para asegurarse de nunca más volver a verme. Me mordí el labio, cerrando los ojos un momento hasta sentirme capaz nuevamente de mantener la sonrisa.

Asentí escuchando sus palabras, un poco perdido. Esperaba más una respuesta alentadora, algo como “Son sólo patrañas, mira lo feliz que soy yo” o incluso me hubiese conformado con “Tal vez sólo es tu caso”. Sonreí al escuchar el consejo de su padre, imaginándome a un señor parecido a ella con una niña sobre sus rodillas diciendo eso con voz ronca con un libro abierto sobre otra rodilla. Tal vez él había sido fanático de las antigüedades como ella, tal vez era algo que compartían, como una especie de afición familiar. Sus ojos eran tristes, melancólicos, con curiosidad incliné la cabeza, preguntándome si había hecho algo mal.

Cuando volvió a hablar quedé en silencio, escuchando con compasión su relato. Al ver como se le quebraba la voz estiré mis manos lentamente, como si calculando si debía consolarla o no. Sentí su dolor, y antes de darme cuenta, estaba compartiendo sus lágrimas. No era de extrañar, que sus lágrimas se deslizaran por sus mejillas de porcelana como si fueran pequeños trozos de cristal pulido. Hipé, controlando mi llanto. Sabía lo que era su dolor, sentir el no encajar, el ser repudiado y odiado, el estar sólo… Las mentiras eran moneda corriente y el dolor y la soledad tus únicos amigos. “La calma no es una dicha que nos fuera depositada a aquellos que llevamos la sangre de un Demonio en las venas.”… Su frase sólo me hizo hipar más fuerte y hacer que mi labio inferior comenzara a temblar en un intento de evitar que más lágrimas salieran. – Sé lo que se siente… Mis padres me abandonaron en un basurero cuando tenía pocas horas de vida. En el orfanato me repudiaron y trataron de exorcizarme varias veces, nunca tuvieron el valor para matarme porque “al ser medio humano tenía media alma”… - comencé a decir con la voz quebrada, aclarándome la garganta para que dejara de sonar de esa manera tan ronca y limpiándome los ojos con el dorso de las manos, tomé aire profundamente y seguí con mi relato. Ella me había confesado el suyo, ahora era mi parte de la deuda confiarle el mío. - Me dijeron que me vaya, me entregaron el libro y me pusieron de patitas a la calle a penas se enteraron de la existencia del nuevo instituto que aceptaba a las razas mestizas… - concluí con un tono serio y triste, me había librado de ellos y de sus maltratos, sí, pero ahora volvía a estar sólo en el mundo, a estar por mi cuenta. Ya no tenía un techo al que llamar hogar, y dudaba sinceramente si alguna vez lo había llegado a tener y si podría incluso lograr conseguirlo en un futuro…

Se limpió las lágrimas y me obsequió una cálida y amplia sonrisa. Dijo unas frases de consuelo, diciendo que a pesar de que la vida es dura, siempre se puede seguir adelante hasta encontrar el camino hacia la felicidad, que mientras sigamos vivos todo se puede enmendar. – Si tocas fondo no ya no queda otra cosa más que subir hacia arriba… - dije con tono distraído, pensando en sus palabras mientras asentía lentamente, confiando en su sonrisa cálida y dejándome reconfortar por aquellas palabras tan… fraternales. Como si fuéramos hermanos sólo por el hecho de haber compartido el mismo sufrimiento y dolor. Le devolví la sonrisa inseguro, todavía un poco resentido con la idea de que todo iba a cambiar para bien en algún momento.

Cuando tomó mis temblorosas manos entre las suyas, me aferré, asintiendo fuertemente y soltándome para abrazarla. Lloré abrazado a ella por unos minutos, sintiendo como su cabello me hacía cosquillas en las mejillas. No paso mucho tiempo hasta que me apartara, limpiándome los restos de lágrimas con una sacudida de cabeza. Respiraba entrecortadamente, pero ya sentía que había purgado todo el dolor que había sentido hasta aquel momento. Le sonreí tan cálidamente como cuando ella me sonrió. – Yo también quiero ser feliz, pero la felicidad a medias, la felicidad de mentira no me sirve… Quiero saber que es la verdadera felicidad… - comencé a decir con voz ronca, tomada por las consecuencias del breve llanto. Pensaba en todas las sonrisas fingidas, en las veces que cerrabas los ojos ante tu propio dolor y te decías a ti mismo que tenías que ser fuerte y fingir que todo estaba bien… ¿Por qué deberíamos hacerlo? ¿Acaso no podíamos ser felices? Quería encontrar mi lugar en el mundo, más allá de que buscar a mi familia fuese sólo un capricho para cumplir aquel deseo, para sentirme parte de algo y recuperar una identidad que nunca me fue dada…

- ¿Nuestras vidas hubiesen cambiado si fuéramos sólo humanos…? – pregunté distraídamente, subiendo las rodillas a mi pecho y abrazándolas, mirando distraídamente por la habitación antes de fijarme en su rostro, viéndola fijamente. – No es cómo si me lamentara por algo que no puedo cambiar… Simplemente es curiosidad, ¿Habría mejorado en algo nuestras vidas o todo sería de la misma manera? – Aclaré con un gran suspiro, hundiendo mi cara entre las rodillas, tratando de deshacerme de mis pensamientos tristes. Incluso aunque fuese una mentira, si no podía alcanzar la felicidad verdadera, por aquellos minutos me abrazaría a la mentira… Y levanté el rostro sonriendo, como si nuestra conversación nunca hubiese llevado a cabo y como si mi vida fuera la idílica que todos ansían.
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Re: Las antigüedades no son sólo chucherias - Priv Kardia-

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 05, 2013 1:26 pm

Los ojos de Kardia mantenían aquella serenidad que adormecía cualquier sentido de malestar, un ligero suspiro desde su pecho la relajo, mientras levantaba la mirada, incorporándose miro a un costado, contemplando un hermoso piano, pareció bastante viejo, pero a pesar de aquella apariencia ella mejor que nadie que un instrumento entre mayor fuera su edad, la calidad de su sonido aumentaría, con entusiasmo camino hasta el majestuoso instrumento, sentándose en un pequeño banco y haciendo espacio en el mismo miro a Xerrac.

-Ven te enseñare algo, no todo fue hecho exclusivamente para los humanos.

Dijo mientras daba unas ligeras palmadas a un costado del banquito,  colocando sus finos y largos dedos sobre las teclas, mientras clavo sus ojos en las mismas abriendo y cerrando los puños un par de veces se dispuso a comenzar a tocar una melodía con suavidad solo para calentar. Mientras esperaba a que el muchacho se sentara junto a ella.

Nocturne:

-¿Lo sientes?, la calma,  esa serenidad tan neutra, hay libertad en cada nota, desahogo y te desprendes del mundo. Esto es la felicidad, nada importa nada hay más lejos que cada armonioso sonido. No solo la música puede ofrecértelo, hay más cosas.


Deteniendo el nocturno de manera más abrupta se dispuso a cambiar la melodía, ahora era algo más vivo, con ello el ambiente cambiaba, pareciendo que todo cobraba más vida, los colores parecían hacerse más vividos, afuera podían verse las aves revolotear y todo ir con mayor entusiasmo, incluso las flores del balcón parecían regocijarse; hasta terminado su acto tomo aire llenando por completo sus pulmones y luego exhalo, en señal de descanso.

Sonata Allegro:

-Ahora intentemos algo si?... coloca en las teclas tus dedos y trata de sentir, cada vibración, el sonido. Sin timidez, confia en el instrumento. -Kardia espero a que el muchacho le siguiera la corriente, no más que con la mera intención de mostrarle que siendo o no humanos, nada cambiaría si tenias un destino escrito.

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Re: Las antigüedades no son sólo chucherias - Priv Kardia-

Mensaje por Xerrac Ion el Sáb Oct 05, 2013 10:01 pm

La escuché tocar mientras me acercaba distraídamente a su espalda. Cerré los ojos y me dejé guiar, escuchando como la suave música inundaba mis oídos. Ya la había escuchado alguna vez antes, y me trasportó a esas tardes de frio invierno en las cuales los niños tironeaban las manos de sus padres para ir a observar las vidrieras navideñas… A las parejas felices patinando en los lagos congelados y a los villancicos. Sonreí triste, perdido entre los recuerdos y la blanca nieve. Suspiré, sentándome a su lado feliz.

La escuché y asentí. Era cierto, la música te envolvía y te transportaba a otra realidad. Cada nota era como las palabras de un libro. Suspiré y sonreí, dejándome llevar por la melodía. Era agradable, demasiado agradable. Era verdad, era una relajación total. Asentí y la miré fijamente. Sonriendo al escuchar como cambiaba nuevamente de ritmo. El nuevo ritmo era vívido, alegre, feliz. Me hizo acordar a las tardes de primavera, miré como sus dedos se movían por el piano de una manera vertiginosa, increíble. Suspiré feliz, pensando en como la música parecía transportarnos a otra época, a la era victoriana. Todo encajaba tan perfectamente, Kardia con su hermoso vestido vintage, en una tienda de antigüedades, la luz ambarica que se filtraba de los ventanales que daba a todo una atmósfera. Todo parecía sacado de un cuento de hadas. Magnífico, perfecto… - Todo es tan mágico… - comenté con un suspiro feliz, mirando fijamente sus blanquecinos dedos que se deslizaban por las teclas de marfil como si las estuvieran acariciando.

La escuché y la miré divertido. ¿Acaso planeaba hacerme tocas? – Oh, Kardia, nunca fui bueno con el piano… -comenté con un ruego. No era bueno, desde el orfanato que habían tratado de inculcarnos algo de cultura musical sin mucho éxito. El órgano de la iglesia se parecía a aquel teclado en muchos sentidos… Sólo que uno era sublime y hermoso mientras que otro era mi peor pesadilla. Toqué delicadamente los detalles de la madera, deslizando suavemente mis dedos sobre las teclas sin hacerlas sonar. Toqué algunas teclas al azar, recordando una canción al azar que me habían enseñado de pequeño. Irónico era saber que luego de escucharla mis oídos timbraban y mis dedos se me acalambraban, sin contar la punzada de dolor detrás de los ojos.

- Me siento como en primaria… - comenté suspirando, masajeando mis dedos acalambrados y mirándola fijamente a los ojos. Sabía a lo que se refería, a lo de la soltura de la música y la felicidad, pero prefería oírla a ella, con sus canciones alegres y clásicas, y no las viejas canciones religiosas que irónicamente tenía gravadas en el cerebro. Suspiré – ¿Conoces alguna de Salieri…? – Pregunté emocionado, girándome lo suficiente para verla con ojos emocionados a los de Kardia. Amaba escucharla tocar el piano, era agradable relajante y mágico, mientras que las pocas cosas que sabía yo tocar terminaba sacándome llagas en las puntas de los dedos. Suspiré y me estiré, levantándome y caminado por toda la habitación.

- ¿Hace cuanto sabes tocar? Es fantástico… ¡Fantástico! – exclamé feliz, con los ojos iluminados por la emoción. Me dirigí hacia ella y la tomé delicadamente por el brazo, tironeándola suavemente hasta que ambos quedamos parados. Enlacé una de nuestras manos y estiré el brazo, colocando mi otra mano sobre su hombro y comenzando a tararear una suave melodía, bailando con ella distraídamente. Sonreí mientras escuchaba como las cajas de música volvían a abrirse en el piso inferior, y como el tintineo de los caireles volvía a hacer acto de presencia.
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Re: Las antigüedades no son sólo chucherias - Priv Kardia-

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