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Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

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Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 17, 2013 8:10 pm


 
 
 
Uno, dos, tres charcos de sangre manchaban la corteza natural, aquella sobre la que reposaban apenas unas hojas cetrinas que descendían por el otoño, las cuales decoraban los signos de la tierra que había debajo. Metros más abajo de la superficie, yacían cadáveres que llevaban más de un siglo en ese lugar, algunos ya desintegrados por el tiempo, por las bacterias, sin embargo, en la superficie había tres, tres nuevos inquilinos que hacían con llegada muy anticipada, basándose en la corta edad de cada uno de ellos.

Una hermosa espada blanca encontraba su filo manchado de sangre, dejando de lado a los cadáveres de lo que minutos atrás eran seres vivos regocijantes energía y jactanciosos de fuerza. Por un momento se vieron tan vivaces, y segundos después instaban por no ser asesinados. Detrás del filo de aquella arma, se apreciaban unos ojos celestes sin ánimos, unos ojos muertos y sin interés por nada más que no fuese la velada que tendría en una hora. Rebellion danzó finalmente en un ágil movimiento para ser enfundada en la espalda del hombre, el cual se agachaba con delicadeza para tomarlos juntos y acomodarlos a los tres en una esquina. Hach Xaan Ak’ Kin: Wild Fire susurraba el peliblanco mientras lanzaba una pequeña cantidad de fuego Valyrio hacia los cadáveres, haciendo que los mismos comenzaran a convertirse en simplemente cenizas.

Viejos y poderosos demonios venían en busca del hombre, buscando tener sus dominios, su reputación y vencerlo en poder. Los mismos habían sido sellados por exorcistas, ángeles o inclusive arcángeles debido a que se les sorprendió causando estragos en la Tierra. Eran demonios que no seguían a ninguno de los tres reyes, renegados del infierno que creían que Dante seguía siendo el mismo que siglos atrás, cuando Mikaris aún era la razón del buen corazón del mismo y con esto, se lanzaban por él pensando que ahora se trataba de una presa fácil, algo de lo que estaban completamente erróneos.

Dante aguardó en silencio a que los cuerpos se calcinaran, viendo los líquidos y fluidos caer hacia el suelo, adentrándose al subsuelo a través de las grietas, parecía un evento demasiado repulsivo, pero debía estar seguro de que no se levantaran, puesto que en ese lugar sería su encuentro; el encuentro del Rey Demonio Dante con la joven que le ayudó en su misión. Dos semanas habían pasado desde su primer encuentro en la tienda, pero tan sólo había pasado una semana desde que Dante fue hacia ella y le dijo que la reunión tendría lugar en dicho cementerio...

[ × × × One Week Ago × × × ]

Dante hacía su entrada a la tienda de antigüedades de Kardia, deslizándose en silencio por el lobby hasta llegar al mostrador, donde se encontraba la misma. —Sólo pasaba a darte esto, espero con ansias ese día. Saludos.— Dijo en su típica voz fría mientras dejaba de lado una “invitación”, era un pequeño rectángulo de color blanco con letra antigua y ornatos elegantes dibujados sobre la misma. En aquella decía el lugar de encuentro, “Cementerio Blood Bones”, 11pm. En la misma tarjeta decía que enviaría un carruaje por ella, pero el mismo esperaría en el lugar hasta su llegada. El carruaje iba a estar en su tienda con una hora de anticipación.

[ × × × /One Week Ago × × × ]

La razón por la que Dante estaba tan entusiasmado en acabar por completo con los cuerpos, era porque no quería que Kardia encontrara todo desordenado a su llegada, eso sería bastante descortés y así no era su estilo, sin mencionar que la cita sería en un cementerio. Los cuerpos terminaron carbonizados hasta los huesos, dejando nada más que un inmundo aroma a carne quemada, que pronto se iría por el suave viento que corría.

El mayordomo tenía instrucciones explícitas de tratar a la joven como a una reina, y al llegar debería llevarla hacia la entrada de una capilla, la capilla más grande de todas, la cual estaba adornada con una elegante cúpula y dos antorchas con distintivo fuego Valyrio ardiendo en los costados de la oscura entrada. El silencio que había en el cementerio fue opacado por los ruidos de un carruaje similar a una diligencia del siglo XIX, éste era halado por seis hermosos potros de color negro con pelaje reluciente, y el mismo carruaje era del mismo color. El mayordomo era un demonio de baja categoría, un hombre pequeño y sin carne, solamente podían distinguirse sus huesos, los cuales eran ocultos por una túnica y capucha de color pergamino, manchada con leves tonalidades carmines.

Al distinguir el trote de aquellos caballos, el hombre se deslizó de prisa hacia dentro de la capilla, bajando unas escaleras en espiral que eran iluminadas por antorchas puestas a distancias perfectas para no perder detalle de los escalones y de los atavíos que mejoraban la apariencia de aquel lóbrego sitio. Una vez abajo, el hombre caminó por un grandísimo salón que se encontraba muy oculto debajo del suelo, aquel era una de las extensiones de su palacio, el cual estaba en ubicaciones desconocidas para los humanos.

Dante llevaba un pantalón negro de vestir, con unos zapatos del mismo color muy bien lustrados y un abrigo largo de color negro. Debajo del abrigo llevaba una camisa negra, no era muy usual en él llevar su torso cubierto, pero le otorgaba una galanura especial. De fondo sonaba “Lux Aeterna” de Clint Mansell, era una canción bastante peculiar para una ocasión tan especial, pero era una de sus tonadas favoritas. Consideraba que era una buena pieza para iniciar, aquella le daba un especial aire lúgubre al sitio, por más iluminado que estuviese el salón.


Última edición por Dante el Mar Oct 22, 2013 11:48 pm, editado 1 vez

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 17, 2013 8:39 pm

Ya pasaron dos semanas desde aquel encuentro, y una desde que una elegante invitación fue entregada en sus manos, era lo que pensaba Kardia mientras miraba la tarde que se ocultaba para dar pauta a una fría y hermosa noche de otoño, con la plateada luna coqueteando, asomándose por su ventana, aun estaba acostada sobre la cama, mientras escuchaba desde afuera la puerta abrirse y cerrarse, Connor había salido a sus actividades cotidianas, la noche anterior conversaron sobre una misión que tenia en un bosque al este de Rumania, por lo que probablemente regresaría en dos días o tres dependiendo de su éxito, como siempre, sola en casa, al cuidado de la tienda. Se levanto con el cabello revuelto y los últimos rayos de luz  golpeándole la cara, con sus ojos azules aun somnolientos. Colocándose de pie sintió bajo sus pies la fría madera del suelo,  mientras caminaba hacia el cuarto de baño para darse una ducha, no faltaba mucho para que  llegaran por ella.

Termino de asearse, y camino hasta un ropero grande, abriendo las puertas una tras otra miro toda su ropa, y de entre todas esas prendas miro en especial una, descolgándola de la pieza lo miro colocándolo por encima de su cuerpo, le gustaba... Un largo vestido de seda azul celeste, muy vaporoso con detalles en encaje blanco e hilo de plata. Sin perder el tiempo se cambio, ya puesto se veía diferente, caía graciosamente sobre su pecho, abrochándose detrás de su cuello para dejar parte de su espalda descubierta, en el frente su garganta y hombros desnudos. un toque más le faltaba... De un viejo baúl debajo de su cama saco una cajita, en su interior una hermosa gargantilla de zafiros. Colocándosela dejando que se deslizara por su clavícula.

Estaba casi lista, solo agrego un par de zapatos con un tacon no tan incomodo que apenas podían notarse gracias al largo de su prenda, que coquetamente marcaba cada curva de su cuerpo desde la espalda hasta la cintura, acariciando sus largas piernas. Sencilla pero elegante y grácil, como una gacela, de otro gancho tomo una gruesa capa de color negro con un broche en forma de una cabeza de lobo plateada, y la coloco sobre sus hombros, cubriendo su blanca piel. Para su cabello no hizo nada más. estaba perfecto, y en su rostro ni una gota de color, el clima hacia lo suyo dándole a sus tersas mejillas ese sonrosado color que combinaba con el rojo de sus labios, y el envidiable delineado natural que tenían sus ojos azules, delicadamente coloco la capucha de su capa sobre su cabeza.

-Creo que olvido algo... -Dijo mirándose al espejo -Me pregunto si este le agradara.

Mirando un pequeño frasco en el buró lo tomo entre sus manos, para abrirlo y rociar pequeñas cantidades de perfume en su cuello, de un aroma frutal floral muy sutil. Suspiro profundamente cerrando los ojos y dándose un ultimo vistazo asegurando que todo fuera apropiado.

Camino hacia las escaleras y con ello todas las velas de la casa se apagaron, dejando solo encendida la pequeña lampara de fuego Valyrio que Dante le obsequio, miro hacia atrás de reojo mientras con suavidad caminaba a la salida, mirando afuera el carruaje que ya la esperaba desde hacia rato, era hermoso, aun que el cochero que la esperaba en esa ocasión era lujubre, sin embargo ello no la incomodo.

-Gracias.

Menciono de manera delicada mientras le ayudaban a subir a la carroza que era tirada por hermosos corceles negros como la noche que caía ese día en especial... Sentía cierto nerviosismo, su corazón latía más rápido de lo normal, mirando por las pequeñas ventanas la entrada del lugar al que fue citada. Las hojas secas se escuchaban quebrar bajo las ruedas de tan elegante vehículo, mientras las sombras de los arboles que secaban lo bañaban, la luna brillaba en lo alto, dándole un toque de misticismo más profundo a la escena.

Sintió cuando el carruaje se detuvo, la puerta se abría y miraba una majestuosa capilla de un diseño barroco, era imponente y por un instante la muchacha se sorprendió... El pequeño demonio que ese día la llevo hasta dónde su cita, le ayudo a bajar con cuidado, acompañándola hasta la puerta de madera vieja pero majestuosa, que de la nada se abría para recibirla. El sonido de sus tacones caminando sobre el reluciente mármol resonó; Kardia alzo la mirada admirando a su anfitrión, se le notaba tan elegante y guapo, causando un sonrojo apenas perceptible sobre sus mejillas.

-Buenas noches.

Con delicadeza la niña retiro la capucha de su cabeza, para luego desabotonar la larga capa retirándola de sus hombros un poco avergonzada, pues ningún hombre antes le había visto vestida en aquella manera, las luces plateadas que caían sobre su piel descubierta la hacían ver casi como un ente que no era de ese mundo.

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 17, 2013 9:45 pm

Escuchaba el ruido de tacones en el suelo de concreto y roca. Los pasos eran acompañados de unos más ligeros. La gran puerta de madera que impedía la vista entre ambos extremos fue abierta, despacio y rechinante como en las mejores-peores películas de terror. Por un lado estaba el mayordomo de huesos, mientras que por el otro, una hermosa mujer que parecía un ángel, brillando como lo hace una estrella en aquel infinito espacio oscuro llamado cielo.  La mujer llevaba un porte natural en su rostro, aquellos colores hacían una perfecta combinación con sus cálidos orbes azules. Los mismos luceros jugaban a la perfección con su vestimenta, un hermoso vestido azul que sacaba a relucir los hermosos colores blancos de su piel, alvina y con apariencia suave.

Apreció la apariencia de la joven mientras se ponía de pie y caminaba suavemente hacia ella, ordenándole al pequeño demonio que se retirara, el cual obedeció de inmediato. La puerta se cerró tras él, y Dante tomó la mano de la joven con suma delicadeza, elevándola hacia arriba mientras encorvaba su espalda levemente para depositar un pequeño beso sobre esta, antes de comenzar a bajarla despacio y soltándola a desgana. —No pensé que te vería así... no te pareces nada a la joven de la tienda, hoy te ves especialmente reluciente y preciosa.— Dijo calmado, ocultando su asombro. Pocas habían sido las mujeres que habían causado esa expresión en el peliblanco, y mucho menos eran aquellas que alguna vez recibieron halagos del mismo. Sin duda, él sabía que era un buen comienzo, Kardia no era fea, tampoco era tonta, era de su agrado.

Cortésmente, la invitó hacia la gran mesa en la que había una gran cantidad de sillas, una mesa como para un banquete, y lo que había sobre ésta no era nada más y nada menos que eso; un exquisito banquete preparado por las mejores manos demoniacas. Platillos de todos los lugares famosos de la tierra, una gran cantidad de comida estaba cubierta y mucha otra se mostraba sin limitaciones, el joven tomó el respaldo de la silla que se encontraba en un extremo y tiró de ella con lentitud, cediéndole el asiento a la joven. Tras esto, caminó hacia el otro extremo de la mesa, sentándose en la contraparte para mirarla de frente. —¡Creo que debí poner unos teléfonos a cada extremo, lo siento!— Exclamó hacia ella una vez sentado, era una simple broma. A pesar de la distancia y la música de fondo, lo que ambos decían podía apreciarse sin necesidad de gritar.

—Come lo que gustes, no te hagas la de la boca chiquita, como dirían los humanos.— Tomó un cubierto y comenzó a tomar comida de forma elegante, acompañándola con algo de vino de mesa, el cual fue servido por un demonio que entró en escena tras un par de aplausos del hombre. Después de servir, se retiró en seguida, dejándolos solos nuevamente.

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 17, 2013 10:17 pm

Miro el gran salón con asombro, todo pareció perfecto, cada detalle en el lugar la hacia sentirse realmente como la invitada de honor en esa velada que se tornaba mágica, entre la música, y los únicos dos invitados que estaban con sus mejores galas, luciéndose el uno con el otro, el ambiente tan privado la relajaba, pues ella no gustaba de los lugares con tanta gente observándola, los halagos del joven Rey la pusieron nerviosa, causando que mordiera su labio inferior para ocultar un suspiro.

-Gracias, también luces especial esta noche.

Baratheon le ofreció una de sus más sinceras sonrisas, curvando sus labios que debido a la temperatura podían notarse un tanto más rojizos, pero sin dejar de ser hermosos. Caminaron juntos hasta una larga mesa que a pesar de parecer ya antigua, conservaba aquel toque magistral, en ella un gran banquete, la vajilla se veía fina, con los cubiertos de plata, y las delicadas copas de cristal. Miro a Dante ofrecerle asiento en un extremo de la mesa, y ella accedió, tomando asiento dio un ligero salto cuando su espalda descubierta toco el respaldar frío de la silla, y rió un poco, observo a Dante tomar su respectivo lugar, y una vez más bromeando, quizá para romper los silencios de aquella noche majestuosa, luego la invitación a degustar del banquete que había sido preparado especialmente para ambos.

Su apetito se abrió ante tales manjares, y sin vergüenza alguna, tomo sus respectivos cubiertos, parecían casi levitar entre las manos de la muchacha, su forma de tomarlos era delicada y elegante, tal como una dama debía hacerlo, acento con la cabeza en señal de gratitud al demonio que sirvió el vino.

-Bon appétit

Pronuncio, mientras llevaba el primer bocado de alimento a su boca, cerro los ojos al sentir el sutil sabor, era exquisito, ni siquiera los mejores restaurantes en el mundo servirían comida de esa clase, sencillamente delicioso, si bien Kardia era de un hambre considerable, no era pauta para que se comportara como cualquier persona, no, a ella la educaron para comportarse con etiqueta, tras algunos delicados bocados tomo la copa de vino por el tallo, llevándola a sus labios y así degustar la bebida. Sin lugar a dudas todo era perfecto.

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 18, 2013 3:35 am

Miró tranquilo cómo la joven comía, aquella mostraba una exquisita elegancia al comer, cosa que llamó la atención del hombre que ingería alimentos de la misma forma. Pero no dejaba de pensar que aquella se limitaría a comer poco, sólo por mantener la cortesía que se adentraba por los mismos poros. El hombre dejó por un momento el plato y los cubiertos de lado, limpiándose con una servilleta de color blanco, para pasar un trago de vino antes de suspirar.

—Creo que han pasado alrededor de... mil, no, la verdad no recuerdo con exactitud, pero ha pasado mucho tiempo desde la última vez que tuvimos algún invitado aquí.— Comentó el hombre con un tono inusual, un tanto melancólico y a la vez dulce, armonizando el eco del lugar con la ligereza de sus frases antes de terminarlas. —Cuando mis cocineros se enteraron que habría visitas, lloraron de la alegría, después de tanto tiempo les pedí cocinaran algo digno de la realeza. Primero pensé que se les había olvidado, pero como bien dicen los mortales... “lo que bien se aprende, nunca se olvida”.— El hombre decía la verdad, la escena en la que los cocineros lloraban de alegría y enfocaban sus habilidades de cocina en los ingredientes frescos que otro traía.

—Espero que la comida te guste. Come todo lo que puedas, es una ocasión especial y yo no cobro factura.— Nuevamente hacía un comentario en forma de broma, pero sin perder la seriedad de su rostro e invitándola a no lastimar el “corazón” de los cocineros. Sobre las mesas había hermosos candelabros del mismo color que el oro, relucientes y rebosantes de fuego en sus puntas. El hombre dio un par de palmadas leves y la luz artificial del salón se disminuyó en gran cantidad, dejando solamente a las velas hacer su trabajo, iluminando solamente lo necesario. El hombre seguía comiendo sin perder su elegancia ni su apetito, disfrutaba también de la comida que hacía tanto no probaba, sin mencionar que tener la compañía de Kardia, la hacía un alimento aún más especial.

—Hace muchos años, existía un poderoso y muy bien parecido Rey, al cual todos conocían como Dante. Por azares del destino, ese ser temido por todos se volvió alguien desinteresado en la guerra, y por dicho motivo, muchos de sus grandes demonios de élite se volcaron en su contra. Al verse Dante en esa situación, decidió que no atacaría a ninguno de ellos y los perdonó, pidiendo que se fueran si no querían morir. Todos se decepcionaron y se fueron para planear estrategias... pero no contaban con el poder de los Arcángeles, Ángeles y Nefilims, los cuales ocuparon parte de la Tierra para “acabar” con los demonios de una buena vez, puesto que siempre había sido la responsabilidad de Dante, el cual se encontraba indispuesto.— Guardó silencio por un momento mientras le daba un trago a su copa, esperando no fastidiarla con ello. Tomó otro bocado de su plato y tras tragar, continuó. —A aquellos seres, se agregaron los exorcistas, aquellos eran inclusive humanos, fue algo bastante interesante de ver. De igual forma, ellos sólo consiguieron sellar a los demonios, nunca lograron aniquilarlos. Los años pasaron y el Rey Dante se vio envuelto en varios problemas, los cuales terminaron en la furia del hombre. Éste quitó los sellos de todos sus sirvientes, los cuales seguían creyendo que seguía siendo ese ser benevolente y mal demonio...— Hizo otra pausa y sonrió temerario, mostrando nada más que una diabólica satisfacción en sus labios. —Pero se equivocaron y eso les costó la vida... a mí no me costó nada, pero es difícil al principio tener que matar a tus mejores lacayos. Es difícil encontrar sirvientes así, qué tragedia.— Comentó esto último con tono irónico. No era para nada un tema de interés para ella, sin embargo, se sentía bien para él hablar de algo random, quería que la joven no sintiera un ambiente tan pesado, puesto que para ella, habría una sorpresa más adelante.

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 18, 2013 3:03 pm

Una vez más los halagos del rey demonio le causaron un nerviosismo interesante, su sonrisa se amplio, por una parte agradeciendo a todos los que colaboraron para hacer de aquella noche algo espectacular y por otra, en especial agradecimiento a su anfitrión, que cada vez, le parecía más agradable, aun que anteriormente este le había mencionado que ahora solo quedaba un implacable y severo señor, con ella hasta ahora era todo lo opuesto, Kardia comenzaba a mostrar más signos de felicidad, antes de dirigirse a Dante, ella limpio la comisura de sus labios con su servilleta.

-Espero que pueda darles mis infinitas felicitaciones, toda la comida es espectacular, y con ello mi agradecimiento.

Continuo cenando, ahora degustaría un platillo fuerte, mientras presto atención al tema que Dante había abierto, su historia parecía contada con gloria, se sentía orgulloso de cada acto,  la hacia interesarse aun más en él. Aquello le recordaba las viejas palabras de quién la crió en sus primeros años de vida, por lo que no temió en compartir su punto de vista.

-Mi padre decía "Nada es verdad, todo está permitido" Era una mera observación de la naturaleza de la realidad, decir que nada es verdad, supone darse cuenta que los cimientos de la sociedad son frágiles, sea cual sea la raza, y que debemos ser los pastores de nuestra propia civilización, decir que todo está permitido, es comprender que somos los arquitectos de nuestros actos, y que debemos vivir con las consecuencias ya sean gloriosas o trágicas.

Haciendo una pausa para seguir con sus alimentos y tomar un poco más de su copa de vino, volvio a dirigirse a Dante.


-Ciertamente en estos tiempos se han perdido seres que gocen de algo como el honor y el deber, se esconden bajo pieles que no les pertenecen para dar una estocada por la espalda a quien alguna vez les tendió la mano, honestamente, mi posición actual es neutral. La justicia murió con los valores. Si es verdad que me he visto en la situación de tomar vidas en mis manos, pero siempre con un código, mantener el acero lejos de la carne inocente, y con carne inocente me refiero a quienes no están en la lista que se me dio, ser discreto, y nunca comprometer a la familia. -Haciendo una pequeña pausa para refrescar su garganta. -Dante, espero mi pregunta no te incomode, pero, has pensado que sera de tu dinastía?. Se que eres un Demonio que vive del presente, poco hay del futuro, pero... nunca te ha dado curiosidad?.

La mujer levanto la cara para mirar a su acompañante del otro lado, guardando silencio por un momento, antes de volver a su cena, esperando una respuesta a su curiosa, y quizá imprudente pregunta.

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 19, 2013 2:48 pm

El hombre asentía con ligereza a las palabras ajenas, mientras comía despacio y limpiaba su boca continuamente, además de beber en ocasiones espontáneas. Sentía que lo que ella decía era todo verdad, aparte de ser una belleza, también sabía muchas cosas interesantes y su ideología era simplemente perfecta. Él no sabía si la chica era una humana, una demonio o una deimos, aunque no sentía la presencia de un demonio en ella, había algo de esa sangre demoniaca en su presencia, algo que Dante acechaba con ansiedad, era algo que no podía preguntar tan simplemente, aunque en realidad era lo que menos importaba. Al escuchar la pregunta de la joven hizo una pequeña mueca en el rostro, Mikaris le había preguntado eso una vez... ”Dante, ¿qué será de tu Dinastía ahora que estás conmigo?”, fue una pregunta bastante inoportuna en aquella ocasión, pero el Rey Demonio dijo que no le importaba su dinastía, siempre y cuando tuviera el amor de aquella dama. Sin embargo, las cosas cambiaban en esta ocasión, no tenía a nada ni a nadie qué proteger, sólo tenía sus ideales. Suspiró algo pesado e hizo su silla hacia atrás para ponerse de pie y tomar la copa entre sus manos. Comenzó a caminar muy despacio hacia la joven, sin mirarla.

—Sí, tienes razón, yo soy un demonio que vive del presente y no del futuro. Yo no espero nada del mismo y me limito a disfrutar de lo que tengo en el momento.— Habló calmado, bebiendo entre algunas palabras hasta llegar hasta la joven, sacó una de las sillas que estaban próximas a ella y se sentó, depositando la copa en la mesa y postrando su mirada hacia la ajena. —Como por ejemplo, disfrutar de tu compañía.— Sonrió travieso al decir esto y carraspeó antes de continuar. —Pero sí he pensado en mi futuro, ¿sabes? No son mis planes, solamente me veo conquistando la Tierra por completo y el mundo Celestial de igual forma, tal como lo haría Atila, el huno. Con un grupo de cazadores a mi servicio, siendo nómada hasta cumplir mi cometido.— Hizo una pequeña pausa para beber un poco, su mirada ya no estaba dirigida hacia la joven, ahora miraba simplemente al “horizonte”, a un simple punto en la infinita oscuridad fuera de esas velas. —Una vez esté en el poder, acabaré con los arcángeles, con los siete de ellos, no presentan amenaza, pero sí un fastidio. Después, el poderoso Dante y sus hermanos tendrán a su disposición el mundo entero para ellos solos. Quizá haga que los demonios se lleven bien con los ángeles, sólo para fastidiar, eso es algo que improvisaré cuando sea el momento indicado. Eso es todo lo que puedo decirte sobre ello.— Volvió a dirigir su mirada hacia ella y exhaló algo de aire.

—Pero, ya hemos hablado mucho sobre el grandísimo Dante. ¿Qué te parece si me hablas de ti? Supongo que tú eres la dueña de esa tienda, ¿vives allí tú sola?— Preguntó el hombre, calmado y sin moverse del lugar que estaba justo a un lado de ella; sinceramente, no quería en realidad saber aquello sin importancia, pero sí quería saber más de ella, sin embargo, quería iniciar con una pregunta más espontánea, algo que mostrara su interés, pero no demasiado de este.

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 19, 2013 5:58 pm

Kardia termino de cenar, con cuidado dejo de lado sus cubiertos y plato, tomando su copa para terminar su vino. Escucho a Dante, que a la vez se acercaba a ella, por un corto instante sintió su corazón tener una pausa, sus sentidos se agudizaron. Entonces tomo un lugar cerca de ella, hasta escuchar aquel "Disfrutar de tu compañía", inmediatamente los colores se subieron a sus mejillas, el cual trato de ocultar desviando la cabeza hacia un costado para que las sombras bañaran su rostro. Podía jurar que en aquel instante su corazón saldría disparado de su pecho. Tras ello una pequeña reseña sobre lo que haría a un futuro no muy lejano al parecer.

Conquistar ambos mundos, un hombre ambicioso, y como no?, nació para ser conquistador, para tomar lo que gustara cuando lo dispusiera, otra vez aquel tono de orgullo. Pasaron unos minutos antes de que él ahora preguntara sobre la vida de Kardia, acaso escucho mal?... No. Qué podría decir de ella, su historia no se remontaba a siglos atrás, sin embargo por cortesía y respeto a su acompañante suspiro profundamente para comenzar a charlar.

-No hay mucho sobre mi, nací en Serbia, de una familia de Aristócratas, mi madre fue una Súcubo que me repudiaba y mando a sus esbirros para asesinarme, tener a una Mestiza como hija no es algo que se viera tan cómodamente. Y mis familia mortal fue igual, al final la única persona que me acompaño, fue mi padre. -Hizo una pausa recordando viejas diapositivas de una infancia encerrada tras aparadores llenos de libros, reliquias y joyas. -Cuando mi padre biológico murió, me dedique a viajar por el mundo, sin su protección era presa fácil para cualquiera que quisiera recibir la jugosa recompensa por mi cabeza. Pero... Conocí a Connor Dewitt, es mi segundo padre, mientras Lord Ezio Baratheon me mostro como ser una dama recatada y elegante, Dewitt me mostro el salvajismo de la guerra. Pero ambos con un mismo objetivo, cuidarme a un a costa de sus vidas,  me mostraron ser noble y mantener el honor. Connor se canso de ir de un lugar a otro alrededor del globo terráqueo, y aquí estamos, tratando de llevar una vida más tranquila. Vivimos en esa pequeña tienda.

Tras haber abierto sus emociones a Dante, ya no quedaba nada, estaba totalmente expuesta al demonio, su mirada se transformaba, aquellos ojos zafiro cristalinos eran mansos, cálidos.

-Supongo que si Connor me viera ahora, se volvería un feroz Huargo, y me subiría a su lomo para llevarme lejos, hasta el rincón más alejado de la tierra, no odia a la realeza, al contrario le sirve, su familia ha servido durante siglos a los reyes del infierno... Pero piensa que aun soy una  niña que no sabe actuar con prudencia. Mis ganas de conocer todos los recovecos de la tierra le causan temor.

Su voz cálida quedo en silencio tras el ultimo comentario, a veces Kardia se sentía como una pequeña ave inquieta por volar hacia el horizonte, pero era atrapada por los designios de su "padre" aquel Demonio que le extendió la mano cuando solo era una huérfana sin lugar al cual ir. Ahora con Dante, las cosas cambiaban, por primera vez en muchos años se sentía más libre, aun que al mismo tiempo culpable.

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 20, 2013 11:09 am

Degustó cada una de las palabras ajenas, mientras mantenía su gordo trasero en la silla. Estaba tan atento a la voz de la fémina, que ignoró completamente todo lo que había alrededor, agudizando sus otros sentidos como alerta para mantener su vida a toda costa; nunca pudo escuchar la voz de Mikaris, aunque degustaba el timbre de ésta en su mente, no era lo mismo escuchar la voz haciendo eco en el salón, la voz agradable de la castaña. Después de que ella terminó de hablar por completo, el hombre carraspeó, decidido a hablar.

—¿Una mestiza? Madre súcubo... una Deimos.— Dijo aquel hombre mientras lanzaba su silla hacia atrás con delicadeza para ponerse de pie y comenzar a caminar por detrás de la joven con un lento, muy lento paso.

—Puede resultar ofensivo, pero tu madre y tu familia mortal no son más que estúpidos. ¿Rechazarte por ser una mestiza? ¿Acaso tu padre la violó y te hizo una hija bastarda? Qué idiotas son los demonios que se enamoran de un ser que no es su propia clase... y tienen un hijo por amor o por placer... y después los tratan mal por no seguir su linaje. Ellos saben que de un demonio y un mortal saldrá un Deimos, ¿por qué tu mamá tuvo un hijo con tu padre y lo repudió? Siendo que ella sabía que de esa relación no saldría una súcubo...— añadió el hombre menguando la voz, mientras llevaba sus manos a los hombros de la fémina, reposándolos con cuidado para comenzar a acariciarlos con dulzura, no estaba molesto de que ella fuera una Deimos, Mikaris también lo fue.

—Aunque debo admitir, que ella era una súcubo muy poderosa, para heredarte tal linaje que hace tambalear al mismo Rey Demonio.— Sonrió levemente al decir esto último, soltándola con ligereza mientras llevaba su cuerpo hacia un costado de la joven. Las luces comenzaron a encenderse, iluminando detrás de él una hermosa y gran pista de baile, con ornatos dorados y un hermoso piso reluciente preparado para ser usado; mientras un bello Vals resonaba en la sala, el hombre tendió su mano de forma elegante hacia ella.

—¿Me concede esta pieza, hermosa señorita?— Finalizó aquél, mirando a sus ojos celestes con dulzura y regalándole una leve sonrisa, esa era la sorpresa que había estado pensando en brindarle, esperaba que a ella le gustase bailar, pues era el complemento perfecto para la velada.

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 20, 2013 1:15 pm

Las palabras de Dante no eran ofensa alguna para la muchacha, en algo tenia entera razón, por qué su madre la parió, sabiendo que de su unión con un mortal de esto saldría un Deimos?, aun así esa pregunta ya no molestaba su mente, se había resignado a lo que era, su identidad, sintió su cuerpo paralizarse cuando Dante acaricio sus hombros descubiertos, sintió la calidez de sus manos que eran fuertes, un escalofrió le recorrió desde la espalda baja hasta la nuca. Cerro los ojos, aquel tacto... jamás había sentido algo similar.

Después de ello se movió de su lugar para ver una pista de baile iluminada por luces que parecían salidas de la nada, el rey la invitaba a bailar, a la joven le encantaba bailar, una amplia sonrisa adorno su rostro, escuchaba la música al ritmo de tres cuartos. Ahora los ojos de Dante no eran aquellos desinteresados y fríos. Baratheon tomo la mano de Dante mientras se levantaba de la silla, suspiro profundamente, nunca había bailado con alguien más, siempre lo hizo sola.

-Sera un placer.

Respondió mientras caminaba aun tomada de la mano con su ahora pareja de baile, aquella pista era lo unico que en ese instante le importo,elevo su brazo izquierdo para rodear el cuello de Dante que ciertamente era mucho más alto que ella, y extendió su diestra para que este la sostuviera con delicadeza, haciendo que la distancia entre sus cuerpos se acortara, por un momento un nerviosismo notorio se observo en sus muecas, tal vez fue mala idea llevar aquel vestido, tomando en cuenta que su espalda estaba expuesta, dejando sentir al tacto cada ligera curva que se dibujaba, lo aterciopelado y cálido de aquella piel tan blanca.

Kardia esperaba no desfallecer al contacto de Dante.

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 22, 2013 7:18 pm

Tomó la mano de la joven, que al parecer se alegraba por aquello, la gran sonrisa en su rostro la delataba. Con lentos y suaves movimientos llegaron hacia la pista de baile, la cual parecía resbalosa, mas no lo era. El volumen de la música era bastante perfecto y ambos cuerpos parecían dispuestos a disfrutar de los placeres que una noche de baila podría ofrecerles.

Dentro de la edificación subterránea, un súbito frío comenzaba a correr, helando las paredes y el ambiente con rápida tranquilidad, de repente parecía que todo el frío que siempre aguardó, llegara de golpe. Aquello le recordó la noche justo antes de la desaparición de Mikaris, sin evitarlo, se puso un poco susceptible por aquello y suspiró, mientras sentía deslizarse una mano sobre su nuca. ”Kardia...” pensó casi por inercia, mientras descendía su rostro para ver a la fémina frente a él.

El hombre extendió su mano para tomar la ajena con suma delicadeza y elegancia, elevándola a una estatura promedio de ambos y sosteniéndola con cuidado, mientras deslizaba su mano libre por la espalda de ella, acariciando con su palma la espalda desnuda de la joven, sintiendo la calidez y suavidad de aquella blanca piel, que ahora no podía salir de su mente.

En un lento movimiento pegó más el cuerpo ajeno al propio, endulzando un poco el frío ambiente, acariciando con las yemas de sus dedos las pequeñas áreas de la espalda de la joven que abarcaban, mientras con sus pies marcaba el ritmo de la tonada que sonaba de fondo. La luz se hizo un poco más opaca, brindando cierta nostalgia al lugar.

—Pensaba que nunca más usaría esta pista de baile... pero me alegra que seas precisamente tú, quien me acompañe después de siglos en esta hermosa velada.— Comentó el hombre en voz baja, casi susurrando cerca de ella, sólo percatándose de que la chica lo escuchara.

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 22, 2013 7:57 pm

La música resonaba en sus oídos, junto a la voz de Dante, una sensación de confort le lleno el cuerpo, su vestido largo se movía enmarcando sus largas piernas, las manos de su acompañante sobre su piel descubierta eran como la cálida brisa del verano, en ese instante se sentía más libre que nunca, era como un ave que revoloteaba sus alas por primera vez para emprender el viaje. Cada momento que pasaba a lado del peliblanco le parecía meramente uno de esos sueños del que no quería despertar, mientras se tomaba el atrevimiento de jugar con ese cabello blanco que distinguía a Dante.

-Y podría acompañarte siempre.

Decía, mientras continuaba siguiendo los pasos de él, y sin previo aviso, enterró su cabeza sobre el cuello del Demonio, respirando su aroma varonil, perdiéndose entre la música y ese aroma tan reconfortante. Entre aquel baile, la muchacha entrelazo su mano con la de aquel hombre, era como si no quisiera soltarla, esa sensación que él le otorgaba nunca la sintió antes, fue cuando se dio cuenta de que ya no era más una niña, sus emociones se volvían como fuego Valyrio que la consumían tras cada instante que pasaba a su lado.

-Solo somos tú y yo, sin títulos, sin pasados.

Susurro cerca del su oído, y en un acto más atrevido roso sus labios con la mejilla de su acompañante, entre el toque deposito un cálido beso por instinto, ciertamente aquel momento intimo dejaba que Kardia solo actuara de manera casi inconsciente, tenia el corazón a mil por hora, cada terminación nerviosa de su cuerpo estaba alerta ante el tacto del Rey demonio. Enseguida alzo el rostro para mirarlo volviendo a tener aquella batalla entre sus ojos que tuvieron la primera vez que se conocieron, en aquel entonces Kardia solo se limitaba a comportarse distante, pero ya no más, ella solamente quería sentirse libre entre esos brazos que la sostenían con tal protección y delicadeza.

-No dejes de mirarme así.

Con sutileza detuvo el paso y soltaba la mano de Dante, para colocarla igualmente en su cuello, rodeándolo con ambas, y sin dejar de clavarle la mirada. La música se había silenciado hace rato por circunstancias extrañas, entonces Kardia comenzó a tararear cierta canción vieja, "Strangers in the Night" del maestro Frank Sinatra, una vez más la mujer volvía a moverse con suavidad al ritmo de aquella tonada de su suave voz.

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 28, 2013 12:42 am

El tono de la música cada vez se hacía más débil, el albino se preguntaba la causa, no sabía si era por defectos técnicos del lugar, o si simplemente dejaba de prestarle atención de manera automática a aquellos sonidos, para indagar y dejarse llevar por la presencia de la fémina que esa noche fría le hacía compañía. Acompañar siempre, eso era lo que había dicho ella y al hombre no le incomodó en absoluto, por el contrario, una extraña sensación de alegría recorrió su cuerpo, canalizando su mente en tan sólo un instante.

Sentía las suaves caricias sobre su cabello con la mano más cercana de esta, aquellas se sentían tersas y suaves, pero a la vez firmes y seguras, unas manos que no dudarían en quitar la vida de alguien si así lo deseaban. Tras un instante, en un pequeño segundo en el que el albino se perdía en la inmensidad de la pista y en la grandiosidad de sus pensamientos mientras movía sus pies por inercia, la joven introdujo su cabeza entre su cuello, sentía la respiración cálida que salía de sus poros de una forma dulce, amena, algo bastante agradable. Entrelazó sus dedos con los de ella al sentir un movimiento de la mano de la castaña, mientras sentía cómo se despegaba un poco de su cuello. ”¿Estar con una mujer así, sin títulos y sin pasado?” pensó por un momento al escuchar dichas palabras en un suave susurro cerca de su oído, no sabía por qué, pero cada vez, Kardia le recordaba más y más a su alguna vez amada Mikaris.

Los labios de la fémina sobre su mejilla hicieron que el hombre cortara abruptamente sus pensamientos, mientras se dejaba llevar por los actos de ella. Todo se detuvo por un momento, aquel sentimiento de confort con él mismo cada vez crecía más al estar con ella, sonrió para sus adentros, asintiendo a la frase que había dicho la castaña con antelación, en ese instante no eran más que un hombre y una mujer sin títulos, pero en cuanto al pasado era algo distinto para él, lo sabía muy bien, probablemente dejarse llevar por completo por lo que comenzaba a sentir por Kardia lo iba a hacer pasar por una pésima etapa tarde o temprano, iba a encontrarse nuevamente con la soledad, ya fuese por un motivo u otro.

Por acto reflejo, llevó su otra mano a la cintura de ella, tomándola con seguridad para pegarla un poco más a él mientras sentía como su cuello era acorralado entre los brazos de la chica. Bajó un poco su cabeza para mirarla directamente a los ojos, aquellos orbes tan azules que podían ser comparados con la hermosura del mismo cielo en el día, aquellos orbes que eran hipnotizantes y hermosos a la vez. No separó la mirada ni un segundo de ella, y a pesar de que la música dejó de sonar por completo, no dejó de mover su cuerpo al mismo ritmo que antes, antes de escuchar la dulce voz de la fémina entonar cierta canción antigua, en un leve tarareo que sonaba perfecto para los pasos que llevaban.

Sin decir absolutamente nada, el hombre balanceó su cuerpo junto con su cabeza en un lento y suave movimiento, cerrando gradualmente sus ojos conforme se acercaba a ella. Sin soltarla siguió aproximándose a los hermosos labios rojos, sintiendo su respiración sobre los propios labios al estar más cerca. Finalizó finalmente su movimiento cuando ambos pares de labios chocaron, callando aquel tarareo que ahora sólo quedaba como una grabación en su cabeza. Los alrededores estaban completamente silenciosos, el beso fue sordo, no hizo ruido alguno y no duró mucho más que un simple contacto antes de separarse apenas a unos milímetros de ella, sintiendo aún la respiración de la castaña sobre sus labios. La tomó con un poco más de fuerza mientras sus ojos permanecían cerrados tras aquel beso.

—Mikaris...—

Susurró sobre los labios de Kardia, diciendo lo primero que se le vino a la mente en aquel momento, el rostro de la que una vez fue su amada, Mikaris.

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 28, 2013 1:09 am

Los labios de Dante estaban encima de ella, en ese momento todo se desvaneció, su mente quedo en blanco, cada fibra de su piel sintió un choque eléctrico que le robo la respiración, acaso estaba soñando?, no, no era un sueño, una vez más se sintió aprisionada, aquellos brazos fuertes la estrujaban, robándole la vida, el alma, ya nada más le interesaba, si el lo deseaba podría poseerla sin restricción alguna, completamente a su merced la muchacha estaba por hacer de aquel beso algo inolvidable, y lo fue, cuando Dante susurro "Mikaris".

Kardia abrió los ojos, suaves diamantes cristalinos y cálidos rodaron por sus mejillas, el corazón que anteriormente estaba eufórico, ahora terminaba quebrándose como el cristal que caía al suelo de manera abrupta, un hueco en su estomago casi la hizo desvanecerse. Algo en ella la hacia aferrarse más a Dante, que importaba si la llamaba Mikaris, la muchacha solo quería estar entre sus brazos, pero por otro lado, un frío que llego hasta sus huesos la puso en alerta, debía salir huyendo sin mirar atrás, lo segundo gano de sobremanera por encima de su primer deseo.

-Lo siento.

Apenas susurro cuando de manera brusca se zafo de los brazos del peliblanco, y con las lagrimas que salían por voluntad propia, decidió correr, si, correr hasta la puerta que pareció inalcanzable,las piernas no querían responderle pero entre aquella acción dejo caer la gargantilla que tenia, el sonido de las piedras chocando en el piso causo un eco que la saco de su parálisis, un abrir y cerrar de ojos basto para que ella llegara a la puerta como si su vida dependiera de ello, afuera estaba nevando, el implacable frío le congelaba los brazos, al salir, aquella ventisca fue como un respiro, Kardia prefería volver a la jaula.

Apresuradamente sin voltear a ver, olvidándose incluso de la capa que la podría cubrir de aquel clima hostil, comenzó a correr, sin darse lujo de detenerse por más que sintiera que su pecho estallaría, aun que el viento parecieran cientos de hojas afiladas que rozaban y mutilaban su piel, cayo al suelo blanco, y volvió a reincorporarse como un ciervo que huía de su cazador.

"No mires atrás Kardia, no mires atrás"

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 05, 2013 12:43 pm

Obviamente, el albino dijo aquello como un acto reflejo. La escena le recordó sin duda lo que pasó mucho tiempo atrás; la última vez que bailó con su amada Mikaris, la última vez que la besó, la última sonrisa de ella se dibujaba en la mente de Dante, y sentir la calidez de los labios de Kardia le hizo recordar sus mejores momentos con su antigua amada. Cuando abrió sus ojos, miró a la joven frente a él, ella estaba llorando y por un momento se confundió, sacudiendo un poco la cabeza y entendiendo que lo que hizo era incorrecto, era lo peor que podía hacer un hombre. Comprendía el dolor que la castaña parecía tener, lo comprendía bastante bien y se sentía mal por haber hecho algo tan estúpido.

La suave voz de la fémina endulzó sus oídos y un gran sentimiento de culpa que jamás había tenido lo invadió, se sentía por primera vez impotente para realizar algo, para decir lo que pensaba. Su voz estaba completamente bloqueada, no quería creer aquello que había sucedido, sabía que hizo mal. Y de alguna forma, mirar las lágrimas de ella le rompía el corazón de sobremanera. Miró cómo se zafó y no hizo fuerza para impedirlo, sentía que no tenía el suficiente valor como para hacerle frente en ese momento. Fácil habría sido para él pedirle a alguno de sus sirvientes que detuvieran la huida de la joven, pero respetaba su decisión y no lo haría, no esta vez. Dejaría que ella corriera hasta cansarse, que llorara lo que tenía que llorar, por su parte, Dante también tenía cosas en las que pensar.

El hombre esperó de pie hasta que la puerta sonara al cerrarse, no se movió ni volteó a verla, aquella imagen le parecería dolorosa y no quería actuar por impulso, no en esta ocasión. Guardó su compostura, mordiendo con fuerza su labio inferior y empuñando su diestra. Tras aquel fuerte sonido que causó eco en la habitación, caminó por fin hacia la mesa, encontrándose en su camino con la preciosa gargantilla que la joven llevaba, en silencio se agachó para tomarla y contemplarla entre su mano, teniendo ahora en mente a Kardia, algo que para ese momento ya no era muy importante como lo fue segundos atrás. Tras esto, caminó hacia la entrada y tomó de igual forma la capa de la joven, admirándola y sintiendo aquel aroma de ella que se introducía como invasor en sus sentidos.

Caminó con la gargantilla y la capa en ambas manos, dirigiéndose hacia la gran mesa. Se sentó en ella, ahora todo parecía tan vacío, tan solo... tomó una de las copas y se sirvió algo de vino. Dio un largo trago, dejando las pertenencias de la fémina sobre la mesa. Llamó a uno de sus sirvientes, el mismo que había llevado a la joven hacia el lugar. —Ve con ella y llévala a su casa. Sin embargo, si ella insiste en que la dejes en paz, no la fastidies. De igual forma, no quites tu vista de ella, debe llegar segura a su hogar o te torturaré con el poder de mil soles. Y me encargaré de que mi hermano te de una muy placentera estadía en el purgatorio, bastardo.— Ordenó molesto, aquel ser no tenía la culpa, pero debía desahogarse con alguien por el gran sentimiento de ira hacia sí mismo que lo invadía en el momento. No le dio las pertenencias a aquel ser, pues él las entregaría personalmente.

”Kardia... lo lamento...” pensaba mientras bebía licor, mientras tenía en mente la única cosa que le importaba en el momento, la joven Baratheon.

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Re: Lúgubre Noche de Gala [Privado - Kardia Baratheon]

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