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Prologo Infernal, Corona Carmesí [Priv. Asleth - Astartea D'Ashira]

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Prologo Infernal, Corona Carmesí [Priv. Asleth - Astartea D'Ashira]

Mensaje por Invitado el Vie Nov 01, 2013 11:37 pm

La tonalidad carmesí es lo que más abunda en todo el entorno, porque así lo prefiere él. El Rey. Con todas las esperanzas puestas en los seres angelicales, sobre el Rey recae la tarea de las maldades, guerras, desastres y otras cosas que los humanos consideran algo nefasto para su día a día, pero que para los demonios era lo más hermoso que jamás un ente puede llegar a divisar. El magma desprovisto de vida, se tornaba oscuro y formaba un material bastante extraño que servía de equipo de construcción, violando toda regla química o biológica, el castillo del Rey estaba hecho del magma oscuro que recaía en el antiguo infierno, el hogar de su padre. En el centro el castillo infernal emitía un aura abrumadora, incluso para los demonios puros más poderosos. El poder de un monarca infernal es tan grande que la tierra no podría soportar toda el aura, por ende en el Infierno, que es un lugar bastante especial, toda esa aura contenida es expulsada y es la que mantiene el inframundo en pie, funcionando con todos sus lacayos dentro. Lo demás es casas de nobles y del pueblo, aunque en el infierno no existía la pobreza ni la extrema riqueza, obviamente que el Rey poseía mucho más que su pueblo, pero el pueblo no tenía desigualdad entre sí mismo. Las escuelas del Infierno enseñaban a odiar a los humanos, no hay que creer que esto era todo tampoco, el odio iba naciendo desde el gen infernal hasta la adolescencia, donde el demonio del infierno debe escoger si servir a las fuerzas del ejército infernal o simplemente demandar otro trabajo, como lo eran las almas, torturas a los humanos en la tierra o dioses de la muerte. Como todo reinado, también había presos o esclavos de guerra, estos tenían la obligación de dejar su información directamente al Rey,  y luego ser llevados a trabajos forzados. Si se rehusaban entonces quedaban aprisionados en cárceles hechas de un metal indestructible. El Infierno tenía mucho más que ofrecer, pero es demasiado como para describirlo.

El Rey Vergil tenía mucho que contar a sus súbditos, y ellos a él. Las cosas del mundo humano estaban bajo el control de unos demonios especiales llamados “Parcas”, vestidos de negro y con guadañas a disposición. No solamente extraían el alma del humano muerto o vivo en algunos casos, si no también tenían la misión de informar cualquier anomalía o extrañeza de la superficie. Demonios impuros también rondaban el infierno, pero eran respetados únicamente si hacían su trabajo, por el contrario eran ejecutados de maneras bizarras e incontables.  Los prisioneros en estos tiempos eran todos de la guerra contra el Vaticano y los ángeles, pero lo más extraordinario es que son puros demonios, pero de razas ya extintas. El rey justamente estaba en el sector de la prisión donde están los convictos más peligrosos de todo el Infierno y se dirigió a una celda en especial que estaba más protegida que todas las de allí, era el prisionero más peligroso.

-Despierta basura –golpeo el rey la celda con su puño, de manera sutil. Entonces se escuche una risa maniática, allegada a la insanidad– Pero si es la escoria más grande – respondió el prisionero sin ningún respeto, Vergil solo hizo una mueca – Sigues tan arrogante como siempre, incluso aprisionado y con los días contados –expresó el Rey sin debatir nada – Tu sabes que me necesitas, Vergil – en ese momento el rey se giró para retirarse - Espero que no dejes con estática adentro, no me gusta contratar más lacayos por tu afán de electrocutarlos. Sigues siendo útil, pero no tientes a tu suerte – se escucharon los pasos del Rey retirándose de las celdas y de la prisión, mientras el prisionero solo daba una sonrisa ladina y volvía a las sombras. Vergil volvió a su lúgubre castillo en medió de todo el infierno, mientras lo recibían sus allegados, los nobles, sus cuatro generales infernales y además, el ambiente. Que tanto le agradaba y por eso jamás le dio gusto subir a la superficie.

Al entrar, pasó por una alfombra rojiza larga que daba a otra habitación, la sala principal. El trono estaba allí, y a un lado estaba otro más perteneciente a su esposa, Astartea. El rey se sentó en su silla real, aplaudió tres veces y comenzó a sonar una música ambiental con inspiración en las óperas heroicas.  Cerró los ojos relajándose y solo espero el flujo normal del día y además de su familia, que por si fuera poco estaba toda reunida.

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Re: Prologo Infernal, Corona Carmesí [Priv. Asleth - Astartea D'Ashira]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 02, 2013 9:50 am

Infierno, tal palabra no tiene un significado más que el lugar a donde va la maldad del mundo, puede decirse que aquí nacen los demonios, que los humanos van aquí a sufrir, que aquí se reúnen todos los pecados de las personas, pero seria simplemente agregar hechos a algo tan básico como que es un lugar “malo” y ya. Había estado aquí solo dos veces, en sueños y desde que llegue a reclamar el trono, era un lugar sumido en el rencor, en la desesperación y en la más cruenta de las verdades. Era un mal necesario, y a la vez orden en el caos, el mundo requería castigo para funcionar, algo que le recordara el dolor e interés de los demás. El pasar por los campos de tortura no me agradaba, pero mi sangre hervía al encontrarse en donde pertenecía, era como el instinto básico que quiere resurgir luego de tanto tiempo dormido. Las cenizas de lava eran embriagadoras, me estaba acostumbrando a este lugar, Infierno, ¿acaso este era mi verdadero hogar? Si realmente quería ser rey de todo cuanto pudiera alcanzar mi mano debería no solo cargar el mal del infierno, debería cargar con la justicia del cielo, y la inconstancia de la tierra, Seria los ojos y voluntad de dios, por lo que debía comprender cada aspecto del mal del cual había nacido.

El camino hacia el castillo era largo, pero supe sortearlo, podía notar la sociedad de la que mi padre había sido gobernante por los últimos miles de años, era algo utópica, había igualdad, aunque bajo una bota de hierro que nadie se forzaba en ocultar, aun así, la gente vivía “feliz” si se puede decir, los demonios se educaban, crecían, y vivian en un entorno en el que todo estaba diseñado de antemano, esta paz interna estaba estancándose. Finalmente entre en el castillo rodeado por la incandescente lava, un resplandor rojizo ilumino mis ojos, dejando entrever mi linaje durante unos segundos. Cada uno de mis pasos resonaba con estrépito por sobre la alfombra carmesí, al igual que los murmullos. Una gran puerta se abrió ante mi, al igual que aquel día, pero había muchas menos gente hoy, de hecho no había nadie salvo aquellos ojos azules que bien recordaba.- Saludos…padre- mencione notando que aun me costaba decir aquella palabra, me levante del suelo y le observe calmadamente.- ¿Aque se debe tu llamado?- pregunte algo curioso, desde que había sido reconocido por había hablado con el, y no sabia que esperar de este tipo de reuniones tan formales. Fue entonces cuando sentí algo que perturbo mis sentidos, algo extraño se acercaba, y creía reconocer vagamente algo, pero no sabia que era lo que realmente pudiera llegar a ser, la familiaridad era demasiada.

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Re: Prologo Infernal, Corona Carmesí [Priv. Asleth - Astartea D'Ashira]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 10, 2013 2:12 pm

Era verdad todas aquellas cosas que decían del Infierno con todas sus aberraciones. Gritos, sufrimiento, Odio, en una simple palabra el Infierno. Generalmente los humanos consideraban esto lo peor que podía haber en todo el mundo y los pecados se pagaban de la forma más cruel con la que se podían imaginar. Tontos humanos, no saben lo que están hablando con sus fabulas despóticas contra nosotros y todo lo que nos rodea, pero, por otro lado era al bueno que consideraran a los demonios fuente de la peor clase de maldad pérfida que podría haber. Siempre me causo gracia él como ellos nos veían ¿Aterrados humanos? Si, simplemente deberían sentirse aterrados y era un gusto ver lo temerosos que se ponían cuando llegaban a ponerse en contacto con uno, sea la forma en que sea ¿Se creían ellos que dejaríamos que se salieran con la suya? Como en las invocaciones, uno no obtiene nada a cambio sin dar también.

Fruncí los labios, pues en esos momentos de inspiración, me encontraba sentada en algún lugar del palacio de mi esposo, mío también y de mi bebe también. De un momento los labios que se me habían torcido en el momento en que cerré la tapa del libro de lectura para mirar a mí alrededor, se torno en una sonrisa cordial que se borro al instante dando paso nuevamente a los labios fruncidos. Menee la cabeza de un lado a otro volviendo a abrir por donde había dejado la lectura. En realidad no entendía por qué me divertían tanto esos chismes… No, en realidad lo sé muy bien, aquellos cuentos de terror que contaban sobre nosotros, las posiciones demoniacas y los pactos con Satanás causaban un poco de mi placer. Saberlos aterrados era algo que era digno de recordad y entonces ¿Los ángeles que son? Los protectores y defensores claro… La dicha y la fortuna…

Un puchero se asomo con total libertad por entre mis labios, luego el suspiro y posteriormente los ojos en blanco muestra de una profunda y creciente muestra de frustración. Que estupidez más grande. Deje de atormentarme a mi misma por unos cuantos momentos más, dejando el viejo libro de cubierta de cuero sobre una de las mesas de la recamara cuando claramente escuche a alguien entrar lo que acrecentó mas mi irritación. No le mire así que no supe muy bien cuál de todos los sirvientes de palacio venia a importunarme en mi peor momento pero si escuche lo que tenía que decir. Mirándome las uñas pintadas de un vivido rojo no di muestra alguna de interés hasta que simplemente pase a un lado de ese lacayo caminando hacia la puerta dejándole solo con su cortes forma de referir una información.

Camine por los pasillos no tan tranquilamente como lo hubiese hecho en otra ocasión pero tampoco me di al lujo de correr pues no sería muy propicio, aun así, los tacones que usaba en esos momentos resonando con rapidez hasta llegar al lugar de la convocatoria. Vergil y Asleth estaban en ese lugar. Los ojos se me iluminaron con fulgor mientras avanzaba hacia mi hijo claramente con un recibimiento. –Asleth querido, es bueno tenerte con nosotros. Pienso que deberías quedarte mas en casa.- El ultimo comentario salio de mis labios, de la felicidad a la irritación, mientras cruzaba mis brazos por sobre mi pecho claramente descontenta por como sucedían los hechos.

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Re: Prologo Infernal, Corona Carmesí [Priv. Asleth - Astartea D'Ashira]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 17, 2013 11:52 am

El concepto familia para mí, en lo personal, puede significar incluso más que mi propio reino. No soy de esos hombres o demonios que se apiaden de sus sentimientos, aquí no hay nada emocional. La familia del infierno es más una empresa de conveniencias propias, o mejor dicho, que todos se ayudan para cumplir los objetivos del otro, directa o indirectamente es así a pesar de que cualquiera diga lo contrario. Por ende, el buen trato es esencial para estas cosas y la formalidad está de más, si no puedes mantener ese concepto de familia no podrás gobernar apropiadamente a los tuyos ni cumplir ciertas partes esenciales de tus propios objetivos. Un ejemplo bien claro son mis dos mediocres hermanos, el menor con un mundo y un reino en completa y sucesiva anarquía, mientras que el otro mendigando y dejando crías como loco. Bastante irresponsabilidad, al menos la sangre posee un hijo ejemplar como yo, cuyo reino esta en armonía con los propios y en constante cambio y progreso. El infierno es un lugar maravilloso, pero únicamente para nosotros, porque para los humanos es simplemente el paso al castigo que siempre se han merecido. Alrededor del castillo principal estaban asentados varios otros castillos pero más pequeños, uno especialmente para los prisioneros más peligrosos o políticos, aquellos que fueron atrapados durante la guerra para ser interrogados y otros que cayeron en el olvido de toda su raza.  Algunas veces me llamaba la atención de porque no he tirado a estos prisioneros al caldero, pero ya tendré una utilidad y en especial para uno de ellos. Esta música que he puesto no explica mi relajo del todo, sí, estoy algo alterado.  No por la maldita academia que en verdad mantengo bajo control de muchas maneras, sino porque sé que hoy no será un día de disfrutarlo solo y relajado pero como exprese antes si es la familia, no hay problema alguno. Di unos aplausos y la música ceso, al cabo de unos segundos pude sentir una presencia en el castillo que iba entrando al mismo, y justamente vino uno de mis sirvientes a avisarme del recién llegado, al parecer era mi hijo Asleth aquel que había llegado hace poco tiempo, fue una verdadera sorpresa para mí mismo y para mi esposa.

-Así que por fin te apareces nuevamente – dije de manera tranquila, con mis ojos posados en mi hijo y mis brazos descansando en el reposa brazos del trono– Mi llamado es contigo y también con Rea –él sabría a quién me refería con ello, porque al cabo de unos minutos sentí la presencia de ella, de mi preciada esposa y Reina del Infierno. Inclusivo yo tengo a quien amar y depositar toda mi confianza, eso es lo que les faltaba a mis hermanos y a la mayoría de la servidumbre, porque cuando tienes a alguien así a tu lado puedes regir mejor y sin preocupaciones, además tienes una excusa para no ir a ciertos lugares o reuniones, en resumen es algo positivo. La vi llegar en ese entonces, aunque normalmente y a la luz del día nosotros nos odiábamos o no nos llevábamos, era algo normal y que yo mismo acepte hace mucho tiempo– Llegas justo a tiempo Rea, debíamos estar los tres para hablar estos temas –me acomode en el respaldo del trono, cerré los ojos un segundo tratando de pensar lo que iba a decir, porque ser rey implica tener demasiadas cosas en la cabeza y a pesar de ser un demonio también puedo estresarme, y mucho más con las estupideces que han ocurrido con anterioridad. Abrí nuevamente mis ojos mirando a ambos, madre e hijo, y les dirigí la palabra con total autoridad – Ustedes deberían tener entendimiento que una guerra se aproxima a paso raudo, y que además nosotros iremos a matar a todos, demonios y ángeles – mantuve el tono serio, porque iba a ser así – Si, lo repito. Demonios y ángeles perecerán por la ira del infierno, pero no los que viven aquí si no los que residen en la tierra o en mi basurero, digo, el Averno al decir estas palabras no evite esbozar una sonrisa y casi caer en carcajadas, fue tan divertido expresar ese sentimiento ante ellos, espero que me den alguna opinión relevante o esta reunión será todo un desperdicio.

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Re: Prologo Infernal, Corona Carmesí [Priv. Asleth - Astartea D'Ashira]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 25, 2013 1:11 pm

El estar frente a mi padre era una tensión que aun no podía superar del todo, no se trataba de una emoción originada ante la sensación de su poder o actitud en si, mas bien era su mando, su designio casi divino para gobernar, tomando cada decisión como si fuera la justicia misma, como si el mundo se doblara ante una palabra emanada de su persona. Talvez en el fondo quería ser como el, o bien superarlo, en mi mente creía que esa seria una de las únicas formas de lograr mi objetivo, si quería reinar debería hacerlo como nadie lo ha hecho, ni si quiera mi señor padre. Ante la imponencia del trono no me quedo más que depositar mi peso sobre una de las pulidas columnas que sostenían el peso de la enorme sala. Si mi memoria no me fallaba aquella que faltaba en la sala seria alguien que creía conocer, aunque jamás la había visto en persona, al igual que mi padre aquella persona no se acercaría a lo que los humanos llaman corazón, puesto que mi única razón de vivir es el trono del todo por venir, ya no hay espacio para algo llamado familia. Una mirada fugaz fue el único gesto que le dedique mientras me mantenía en silencio, expectante de los hechos que se estaban dando frente a mí. Mi padre alzo su voz una ves mas, imponiéndose al silencio del salón, estaba clara la contienda que se daría en el futuro, y habría que tomar partido lo mas pronto posible si queríamos sobrevivir de la manera en que lo estábamos haciendo.- Aun así corren rumores padre, se dice que es posible crear seres que no están completamente en una clase, y que aun así nacieron humanos, hablo de los Neflims y Deimos “artificiales”, alguien podría aprovecharse de dicho avance y crear un ejercito a su mando…-medite un instante antes de decir lo que realmente quería agregar a la oración, ya que se trataba de una mera conjetura.- ¿Y que mejor fuente de material que una academia mixta?- termine por decir, no tenia claro la veracidad de la información, pero era una posibilidad, una muy cierta, que sin duda, si resultaba a ser verdad, resultaría en el nacimiento de un nuevo poder en este caótico mundo.- Aunque es solo una especulación, como podrán notar.- añadí sin mas para luego volver al silencio que me había precedido. En mi mente resonaba un recuerdo que me mantenía ocupado, algo que trataba de ignorar, pero que aun así estaba siendo una molestia dentro de esta charla, todo había comenzado con  la entrada de la reina del infierno ¿es que el destino no quiere que olvide mis raices?

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Re: Prologo Infernal, Corona Carmesí [Priv. Asleth - Astartea D'Ashira]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 28, 2013 11:33 am

Al llegar a la sala del trono y encontrarme allí observando las situaciones que se suscitaban, no pude más que sentirme ajena. Aunque sabía que sabía que aparte de mi hijo, estaba el otro ser parte de lo que era ahora mi familia, pero no lo mire ni me inmute pues en esos momentos solo tenía ojos para esa persona desconocida y fría. Un rápido análisis de su persona fue lo único que obtuve antes de que nuevamente la voz de mi esposo me sacara de aquel ligero trance. Luego de cruzar los brazos por sobre mi pecho dar un ligero suspiro, centre mis ojos castaños con matices rojos en aquel que ocupaba el trono. –Bonita reunión a esta que nos has convocado.- Escupí una a una las palabras debido que en esos mimos instantes el enojo poco a poco me comenzaba a consumir. Ver a la familia tan alejada e inclusive mi hijo con esa actitud de prácticamente no conocerme me dolían lo bastante para llegar a la emoción en la que estaba sumergida. –Simplemente pienso que es ridículo.- Otra vez alegue, creo que simplemente los alegatos a favor o en contra de las cosas, no podían pasar desapercibidas en mí, y últimamente no podía dejar pasar ninguna ocasión para hacer algo como eso, aunque estuviéramos en algo tan importante como la estúpida guerra de la que ambos comenzaban a charlar tan animosamente. Los dos tan fríos como un Iceberg que nunca querré conocer  por ciertas razones y otras como que ya tenía dos en casa como para empezar una buena comparación. Ahora sí que estaba un poco más resentida de lo habitual  y otro suspiro salió de entre mis labios haciendo que el aire removiera parte de mis cabellos expandidos por mi cara.

“Arrogante” fue lo que me pareció ver en la actitud de mi esposo al hablar y reír de ese modo “Muy arrogante” Rodee los ojos sin evitar un acto de mártir implícito en esos gestos. –Por el amor de todos los Demonios, Vergil ¿Qué te causa tanta gracia? Mi consejo seria que dejaras de ser tan arrogante. Algún día eso te pasara factura, sabemos que son basura y todo lo que quieras y que pase por tu mente pero… Respétalos, que te pueden servir y ser útiles en algún momento de la vida.- Ahora ya sabía la verdad, mi esposo no era un completo tempano de hielo, tenía su sentido del humor también, aunque creo que eso no le seria gracioso a los demás. Que curioso. –Y otra cosa, ese tema de la guerra no me gusta para nada ni que suene tan confiado viniendo de ti, ni aunque tuvieras más de mil hombres de los salvajes combatiendo, todo esto no me da confianza.- En ningún momento mi postura de brazos cruzados ni mi postura de confianza cambio en mí, solo los cambios por la que mis facciones pasaron desde el momento en el que comenzó esta reunión técnica sobre guerra del cielo, la tierra y el infierno y ahora que lo pensaba, mi esposo tenía un carga bastante grande con las palabras que acababa de decir, pues todo era una conjunción de cosas. Con esto, todo el tiempo me alegraba de no estar metida en su pellejo de gobernante supremo. Gire un poco la vista hacia Asleth como algo imperceptible. –¿Termino ya esta charada?- El gruñido salió por el solo hecho de tener un poco apretado los dientes cambiando el peso de un pie a otro mientras esperaba las instrucciones de Vergil. Tampoco quería dejarle en vergüenza solo retirándome de la sala así como así.

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Re: Prologo Infernal, Corona Carmesí [Priv. Asleth - Astartea D'Ashira]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 21, 2013 10:11 am

El palacio era un lugar reconfortante en cierto sentido de la palabra, en este sitio es donde yo puedo hablar desde cualquier Angulo y en cualquier contexto de situaciones que se vayan dando. El trono era un símbolo de omnipotencia en un reino en orden, algo que me tranquilizaba mucho más que tener soldados o un lugar donde guarecerme. Esta conversación era necesaria y mas si era con eso que llaman “Familia”, mi mujer y mi hijo son muy jóvenes como para comprender que significa ese concepto para mi persona, para mi real presencia. La unión de las partes hace la fuerza y al parecer los demonios en estos días olvidaron que era el trabajo en equipo, o al menos comandar un ejército. A diferencia de mis hermanos, yo no soy un soñador: soy mas bien el arquetipo de todos los reyes del mundo y de sus leyes barbarás, por ello soy mucho más realista y menos iluso como los demonios de hoy en día. Mi espada era la prueba de ello y este trono en el que estoy sentado era la realidad plasmada para mi y solo para mi persona, porque logre alcanzar algo que otros nunca van a siquiera planearse obtener, el infierno. Esto en consecuencia enojaba a Rea, su actitud era bastante irritante y algo desconcertante para un tema de suma importancia como lo era la guerra que se nos avecinaba, no evite mirarla ciertas veces con algo de ira cuando suspiraba o giraba los ojos. Asleth al menos estaba dando rasgos que eran respetables, incluso para mí, la sangre que corre por sus venas esta dando sus frutos y creo que tiene información, aunque ya mis lacayos me informaron acerca de esa raza bastarda. Acomode mi espalda al trono de manera ladeada, con mi codo en el reposa brazos y mi mano sujetando mi mejilla derecha, mis ojos quedaron medio achinados porque estaba sintiendo el cansancio de soportar las quejas de mi mujer, pero en el fondo igual la amaba y por ello esta aquí ahora – Silencio – dije con una voz algo agria y oscura, observando a los dos volví a hablar – Astartea, quédate callada si no tienes nada bueno que opinar – en ese momento deje ver un bostezo de mi parte y volví al habla – Lo sé, esos bastardos que son la mezcla entre razas o las manufacturadas artificialmente, un ejercito que es abatible por la mayoría de los demonios. Por lo tanto son un peso muerto, pero si los entrenas bien son un arma mortal. Asleth, te sentaría bien traerme algunos humanos ante mi presencia algún día, así podremos ver que tal andan esas leyendas urbanas o realidades de algunas personas – volví a mi posición inicial en el trono, derecho y con la vista al frente, ojos abiertos volviendo a mirar a mi esposa.

-Rea, al parecer tú no entiendes el concepto de esta reunión. Tú eres solo una demonio y además una joven, no puedes entender la importancia que la familia tiene para mi real persona, es mucho mas que tener hijos y un reino, significa la unión de las partes para un fin común. Algo que a mis hermanos les fallo en todo el sentido de la palabra y por eso son unos perdedores, por eso yo soy el mejor rey que ha pisado la faz de este universo, y por eso vamos a triunfar cueste lo que cueste, deja esos nervios o inquietudes de lado y ayúdame a reinar como lo haz hecho hasta ahora, no te pongas quejumbrosa – termine de hablar y me pare para acercarme a ella y ponerle una mano en la mejilla, no era de los tipos que eran muy amorosos, pero si eso servía para tranquilizarla, era lo mejor hasta ahora.

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Re: Prologo Infernal, Corona Carmesí [Priv. Asleth - Astartea D'Ashira]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 19, 2014 8:38 am

Me sentía completamente ajeno ante todo esto, eso era lo que pensaba por parte de temas a los que no tenía una respuesta muy lógica y vale, ahora pensaba que mi hijo no era mi hijo completamente, lo cierto era que estaba pasando completamente de mi hablando y hablando de estas cosas de información militar y guerras. Algo era completamente seguro en todo esto, era muy parecido a su padre, por lo menos. Otra cosa que me pasaba por la cabeza a la velocidad de la luz más que de los acontecimientos, es que ese chiquillo estaba siendo un miserable, lo único que se me ocurría como adjetivo para describirle, y con lo que me había costado tenerle. Esos procesos eran siempre difíciles. Mas miradas furtivas recorrían el salón hacia la dirección donde estaba cómodamente colocado aquel pelinegro con mis brazos cruzados y un claro desprecio que después de unos minutos y en privacidad me encargaría de soltar. Decidí dejar ese tema a un lado consciente de que ahora era Vergil la razón que me estuviera frustrando otra vez pero de la peor manera posible. Si no se comportaba como era debido, también me encargaría de soltar algunas frustraciones con él. “Lo dicho, de tal padre tal hijo… Los dos se encargan de hacer de mi una porquería”

Un suspiro sonoro en realidad como la aspiración del aire ante una sorpresa que si bien, debía esperarme, no me la esperaba. Eso fue lo que siguió a las palabras de mi marido al hacerme callar. Claramente mis ojos se dilataron y todo lo que parecía ser auto confianza desde que había llegado al salón ante la convocatoria, ahora se había esfumado… Por completo y mis brazos cayeron a ambos lados de mi cuerpo. Las palabras y esta reunión siguieron su curso mientras yo prácticamente me había convertido en la más viva imagen de una estatua hasta que el fuego que tenia, volvió a mí en forma de un leve gritito y palabras poco disonantes. –Estoy diciendo solamente lo que pienso, a demás tú has preguntado… Te apuesto a que si me hubiese quedado en su momento, me hubieses criticado y dicho que la esposa de un rey también tiene el poder de opinar y cualquier otra estupidez de las tuyas.- “Lo hace por fastidiarme, pero se está equivocando”  

El estar calmada no se me daba muy bien, pero me obligue a hacerlo y escucharle atentamente porque por supuesto con cada una de sus palabras tendría las ideas adecuadas para formular mis quejas, criticas para darle su merecido y esperaba darle vuelta sus palabras en contra del. –No… No estoy siendo quejumbrosa.- Por el sonido de mi voz, podría decirse que en escancia estaba comenzando a hacer pucheros. La fuerza inicial se me había ido completamente por culpa de ese duro Rey Demonio que ahora estaba ante mí con su sutil tacto sobre mi piel. Solo desvaría la mirada hacia otro lugar en lo que durara todo aquello. Verdaderamente a veces lograba ponerme de los nervios. - Si es lo que quieres me quedare callada o iré a algún otro sitio hasta que ustedes hayan terminado de hablar de sus matanzas, porque como tú has dejado claro, no tengo nada bueno que opinar-

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Re: Prologo Infernal, Corona Carmesí [Priv. Asleth - Astartea D'Ashira]

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