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Chronicles of a broken Soul [Priv Dante]

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Chronicles of a broken Soul [Priv Dante]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 05, 2013 4:37 pm

Cuatro días ya sin saber nada de Dante, sus ojos parecían más apagados de lo común, la tristeza le carcomía, agregado a las heridas de la noche anterior, y ese curioso encuentro con otro más que tenia una conexión hacia Dante, es que acaso aquel la perseguiría a donde quiera que fuera?, se sentía avasallada por los recientes acontecimientos, sin embargo el trabajo era lo único que le mantenía viva en aquel momento, en un terreno baldío mientras la tarde se ponía y los carros de Apolo viajaban al oeste ella se encontraba liberando la frustración... Si, su chaqueta de Asesina estaba sobre un pequeño poste, Kardia se mantenía golpeando los muros de concreto con sus delicadas manos, pareció molesta.

-No mires atrás


Se repetía constantemente, mientras continuaba golpeando aquel muro, hasta crear algunas grietas para luego desenfundar sus dos pistolas y vaciar los cartuchos, las dejo caer al suelo y así sacaba ahora su par de espadas que comenzaba a impactar, se movía ágilmente, mientras los carros pasaban de largo en la carretera que estaba a unos metros de distancia, los cortes no eran tan precisos como ella acostumbraba, aun seguía abrumada. Un golpe mal ensartado la hizo sentir un punzante y electrizante dolor que la tumbo de rodillas al suelo, su hombro estaba nuevamente lastimado.

-Carajo!

Grito con fuerza mientras con su mano sostenía la herida, la abrió nuevamente por el esfuerzo, se reincorporo tratando de golpear una vez más la pared que tenia ahora un agujero por el que podía mirar al sol ocultarse, la sombras se apoderaban de la zona, sintió varias presencias escabullirse entre la oscuridad de la carretera, suspiro, era hora de ir a casa, por lo que camino hacia donde su gruesa chaqueta para colocarla solo por encima, pues no tenia fuerza en el brazo para ponerla apropiadamente, sin embargo si coloco la capucha en su cabeza, miro la palma de su izquierda, estaba manchada de sangre, no era tanta, apenas unas gotas, aun que la venda pareció más sucia. Aun que a diferencia de la noche anterior ahora tenia más fuerza para ir a casa.

A dónde va una muñeca tan linda como tú?.

Alguien la perturbo desde su costado, Kardia ni siquiera quería mirarle, a leguas noto que era un simplón, más bien unos cinco o seis, bien podría hacerles frente, aun con esa herida que sangraba, la muchacha se inclino a tomar sus armas que permanecían en el suelo, acomodándolas con cuidado, hasta que uno de aquellos bastardos, hijos de la crudeza de las calles se acercaba para tomarla por su brazo.

Te hice una pregunta hermosa.


-Más te vale soltarme, no soy como ustedes.

El tipo hizo presión, una mala idea, una de sus pistolas aun guardaba una bala que fue suficiente para acertarla en la cabeza de aquel pobre infeliz, mientras los otros la rodeaban, suspiro frunciendo el ceño, extrañamente un miedo se apodero de sus piernas, era enserio?!, Kardia sentía miedo... recordó aquellos años en los que corría por el mundo tratando de sobrevivir, como un pequeño animalillo que se defendía con los pocos recursos que tenia sostuvo con fuerza una de sus espadas y les apunto, ellos solo reían a carcajadas, sabían que estaba herida, cansada, quizá podría darme muerte a dos más. pero los otros tres se encargarían de domar a la que pareció una fiera.

Dewitt nos debe unas cuentas sabes?... Y supongo que tú eres su pequeña bastarda, me pregunto que tanto dolor le causaremos a ese asqueroso lobo si le mostramos como torturamos a su pequeña.

-Atrevete y sera lo ultimo que hagas.

Hey tranquila hermosa.

Uno de ellos se movió para inmovilizarla, aquel momento se desencadeno el terror para ella, eran Deimos, no simples humanos a los que podía asesinar en menos de un minuto, mayor fuerza, movilidad, su respiración se agito, prefería darse fin ella misma, antes que permitirse ser agredida por aquellos infelices, como deseaba que Connor estuviera ahí, quizá de ver aquella escena habría acabado con ellos sin el mayor esfuerzo, manchando su blanco pelaje con la sangre, Xerrac... y luego, Dante, daría lo que fuera por volverlo a ver una vez más, por escuchar su voz, por sentirlo abrazándola, con él nada importaba, y por qué estaba pensando en el Rey cuando estaba a tan solo unos instantes de perecer aquella noche?. Baratheon no quería morir, al menos no ese día, y si lo hacia, seria como un "Dewitt" intento zafarse del agarre, esta vez no lo hacia por trabajo o supervivencia, lo hacia solo por mirar una vez más los ojos de aquel hombre que le robo la respiración y el alma de una sola mirada.

Con las fuerzas que tenia no fue suficiente, pues su verdugo enseguida hizo una fuerte presión sobre su hombro derecho, casi haciéndola gritar de dolor, mientras los otros tres le darían fin, Kardia cerro los ojos con fuerza y un grito escapo de su garganta con fuerza, el tiempo en ese momento se detuvo para ella.

-DANTE!

Tomo una bocanada de aire, nunca jamás experimento aquello, hasta que... Abrió los ojos, una ultima imagen del peliblanco le cruzo en la mente como un fantasma.

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Re: Chronicles of a broken Soul [Priv Dante]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 06, 2013 3:41 am

El tiempo pasaba sin piedad, casi 96 horas habían transcurrido desde la última vez que miró a Kardia, la vez que la confundió con Mikaris después de aquel beso. Eso era algo que lo había estado atormentando a todo momento. Cuatro días habían pasado y él no podía conciliar el sueño, había estado bebiendo y fumando todo el tiempo, pensando en una estrategia, una forma de hablar con la joven y que esta lo perdonara, pero no sabía cómo hacerlo, nunca había estado en esa situación de prepotencia, de inseguridad e incertidumbre por conocer los pensamientos de la joven, por primera vez estaba ligeramente perturbado por algo, un hombre tan temerario como él, era casi imposible que tuviera una preocupación de ese tipo, sin embargo, allí estaba, atormentándolo de la manera más cruel.

—Señor... debe dormir, le hemos preparado la ducha, preocúpese un poco por usted...—

Decía una voz tímida y leve, calmada y suplicante por ser tomada de la mejor forma posible. Cada una de las extremidades esqueléticas del huesudo sirviente al lado del Rey, temblaban causando un sonido de choque entre huesos, estaba completamente aterrado, no quería arder de repente, o ser completamente destruido por Dante, por la situación en la que se encontraba. Sin embargo, el albino se puso de pie, se giró un poco y caminó directo hacia la ducha, dejando tras él la gran mesa toda hecha un desastre, más de una silla incendiada por completo y aun ardiendo por el fuego Valyrio. Había una gran cantidad de botellas vacías, tiradas, otras tantas quebradas contra la pared, inclusive licor tirado por allí. En los cuatro días tuvo sus momentos de ira, donde no sólo quería destruir toda la tierra.

El hombre llegó hasta el gran baño, el cuál era tan lujoso como toda la habitación. Sin embargo, aquel ser no se refería a una ducha en sí, sino a una bañera grande y elegante, la cual estaba llena de agua tibia. El hombre entró en ella sin pensarlo mucho, después de quitarse toda la ropa. Aquella temperatura en el agua le parecía perfecta, era como estar volviendo a nacer después de que su cuerpo había estado despierto y rígido por tanto tiempo. Se relajó por completo, haciendo que sus músculos perdieran su rigidez y cerrando sus ojos, cayendo así, en un pequeño sueño que se dio de la nada.

El hombre abrió los ojos, el sueño era tan claro que inclusive daría miedo a cualquier persona, pero no a Dante. Frente a él, se posaba la imagen de una mujer que parecía una Diosa, unos hermosos cabellos dorados, él conocía muy bien aquella silueta, aquel rostro y aquella cabellera. Esta flotaba por encima de él, mirándolo a los ojos.

—¿M-Mikaris?—

Preguntó el albino, estaba sorprendido, muy sorprendido y confundido a la vez, no sabía si alegrarse o qué hacer, ella se miraba tan real. Sin embargo, la mujer no dijo palabra alguna, tan sólo se limitó a señalar el corazón del hombre, de cerca, y cuando tocó su pecho, la imagen de Mikaris se transformaba repentinamente en la de Kardia. En el rostro dela chica Baratheon llorando, con el corazón roto por lo que él hizo.

—¡Kardia!—

Exclamó, mientras rápidamente saltaba de la bañera, despertándose de aquel sueño, había pasado un rato desde que se quedó dormido. Ahora tenía un objetivo en mente, el cual consistía en visitar a la castaña; y alcanzaría su objetivo aunque tuviera que destruir todo a su paso. El hombre salió sólo con su toalla, caminando de prisa hacia su “habitación”. Vistió la primer ropa negra que encontró, pero se detuvo un momento... recordando cosas de su pasado, de su cruel y despiadado pasado. Caminó hacia su antiguo guardarropas, abrió las puertas de par en par y en la esquina inferior de la izquierda, había una bolsa herméticamente cerrada. La tomó y la lanzó hacia la cama, acto seguido, removió la base sobre la que estaba la bolsa, y quitó dos candados, el primero era uno de combinación, el segundo lo abrió con fuego Valyrio, llenando unos compartimentos. Una pequeña puerta se abrió, dentro del contenedor había dos pistolas, ambas tenían una cadena de color negro y estaban unidas entre sí. El hombre las tomó entre sus manos, mirándolas con melancolía...

—Ebony... Ivory...—

Susurró en una voz baja, contemplando cada una al decir los nombres. Estaba extrañamente excitado y decidido por lograr su cometido, que iba totalmente en serio, esas dos armas no las usaba desde hace milenios. Dentro del contenedor había varias cargas para cada una, las cuales guardó en su ropa junto con las dos pistolas, esta vez no llevaría a Rebellion con él, no quería llamar tanto la atención.

La bolsa tenía una túnica con capucha de color café oscuro, ambas tenían suaves bordes dorados en ellas; el hombre se vistió con aquellas prendas, ocultando su rostro bajo la capucha, escondiendo sus manos e incluso sus pies. —Voy a salir, no quiero que me sigas, buscaré al otro sirviente que se supone, debe estar cuidado a Kardia.— El pequeño demonio parecía bastante alegre por la iniciativa del albino, y no era para más, de repente cambió su actitud.

Salió por la puerta principal, abriéndola de golpe. El frío viento y la nieve no lo perturbaron ni inmutaron en absoluto, comenzó a avanzar a gran velocidad por el lugar, rastreando al ser que se supone debía encargarse de Kardia. Tras unos minutos llegó al tejado de una construcción, se colocó en cuclillas como el otro ser, el cual se sorprendió al ver al hombre. —S-Señor Dante, y-yo no había dicho nada p-porque ella es fuerte...— el pequeño trató de excusarse, puesto que en la escena donde estaba la chica, había cinco hombres, uno tirado. Parecía que la fastidiaban bastante, ella parecía aterrada. Al escuchar el grito de ella en su llamado, Dante ignoró por completo lo que dijo su sirviente, y se lanzó hacia abajo con velocidad, sin importarle la altura, sacando a Ivory & Ebony mientras descendía a gran velocidad.

Dos balazos resonaron en todo el lugar, dejando en el suelo a dos de los hombres más próximos a Kardia, tras esto, cayó a un lado de la joven, haciendo que el viento retirara su capucha y aquella blanca cabellera se sacudiera salvajemente frente a la joven; quedando tres hombres de pie frente a él. Sin mucho temor a las consecuencias, el albino estiró su brazo hacia la castaña, parándose enfrente de ella, rodeando con él la cabeza de la misma para abrazarla de la nuca y pegarla a su pecho con fuerza, sin dejarle ver de quién se trataba, hasta que dijo algunas palabras a los tres sujetos.

—Escorias bastardas, siéntanse halagadas de estar ante la presencia del Rey Dante. Si dan un paso en falso, podrán morir con su orgullo en lo alto, pues fueron asesinados por el supremo gobernante de la Tierra—.

Amenazó el hombre, mostrándose imponente e inmutable como siempre lo había sido, Ivory estaba en la mano que abrazaba a Kardia, mientras que Ebony estaba en su otra mano, lista para ser preparada en cualquier momento.

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Re: Chronicles of a broken Soul [Priv Dante]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 06, 2013 1:27 pm

Era él, al comienzo no le reconoció, sin embargo esa voz, le causo un escalofrió desde la espalda hasta su nuca, Dante... ahora le salvaba la vida, lo observo darle fin a dos de sus verdugos sin piedad, Kardia solo se quedo paralizada, no se podía mover, aquella actitud amable y dulce de Dante ahora parecía de rabia y furia, no era el mismo demonio que conoció anteriormente, ella solo se aferro con su brazo izquierdo a él, sosteniéndolo, dejando su vida en sus manos, todo estaba bien, era lo que se repetía una tras otra vez, no se atrevió a mirarlo, no después de aquel acto tan vergonzoso, la dama en apuros, es que no podía llegar a ser más cliché. Moverse le causaba dolor, recordando que su herida necesitaba ser cauterizada, primero por su descuido al ir sola a un lugar alejado, y segundo por los bastardos que no la habían tratado nada bien, alzo la mirada unos instantes, se le veía cansada y asustada, aun estaba muy asustada.

-Estas aquí

Menciono en manera tímida, tratando de aparentar ser fuerte, tratando de aguantar las ganas de caer al piso y soltar su llanto, pero contrario a eso se quedaba prendada como una infante que encontró a sus protectores, la escena era enternecedora, enterró su cabeza en el pecho del peliblanco mientras lo mojaba con algunas lagrimas, el terror anteriormente sufrido ya no estaba más.

-Llévame a casa, solo llévame a casa.

Dijo suplicante, que importaba Mikaris, o que Dante fuera un rey, y Kardia una mestiza, en ese instante ella solo quería estar a su lado, sentir su calor y la protección que en ese momento le ofrecía, tranquilizando su respiración, pronto el temor se desvaneció, las lagrimas salían involuntariamente, pero no era un llanto de tristeza, no como el de aquella noche, eran lagrimas que únicamente le podía regalar a Dante, el Amor que florecía en Kardia parecía ahora ser correspondido sin fantasmas.

Por otra parte los otros tres, que tenían el descaro y ridículo valor de hacerle frente al Rey Dante, solo sonrieron con sorna, no creían que aquel hombre fuera quien dijo, al contrario, solo lo consideran un fanfarrón que se valía de un titulo falso para defender a la dama en apuros, un Rey en esos lugares tan bajos?, defendiendo a una Deimos?, bah, solo patrañas fue lo único que pensaron en aquel momento, hasta que una extraña sensación les invadió los huesos.

No te metas en esto, solo dejanos a la Zorra y puedes irte en paz.

Menciono el que pareció el líder de aquella banda, que sin más estaba dispuesto a ir directamente al ataque, a lo lejos un fuerte aullido se escucho, de entre la poca luz se devisaron dos sombras, eran grandes parecían un par de bultos que se movían lentamente asechando, los gruñidos hambrientos pertenecían no más que a dos Huargos, esas bestias del infierno que estaban a disposición de Connor Dewitt, el mayor de ellos tenia los ojos rojos como la sangre, su pelaje era espeso y de color negro, característico de los cazadores, que antes de que uno de los bandidos pudiera hacer algo se le abalanzo con furia tal que no omitió grito alguno al ser atacado, directamente en el cuello, se escucho el tronido de los huesos quebrándose en el hocico de la bestia, los otros dos  solo se movieron hacia atrás con cuidado, uno de ellos intento correr, demasiado tarde, el Huargo gris de ojos verdes acabo con el más lejos, los gritos de dolor al ser despellejado vivo eran crudos. Solo quedaba uno, que al instante mojo sus pantalones por el miedo, estaba frente al rey demonio y dos huargos, que podría hacer?, no le quedaba más remedio que suplicar.

Por favor señor tenga piedad, solo, estábamos jugando, no queríamos hacerle nada a la señorita... Señorita por favor!

-Kardia. -Susurro entre gruñidos guturales el huargo negro, mirándola con cuestionamiento. -Connor te esta buscando como loco, se supone que debiste guardar reposo, en que piensas niña! sabes lo que te pudo pasar... Señor. -Dijo ahora dirigiéndose a Dante. -Tenemos un Adeudo de sangre con usted.

-Hyperion, estoy bien, regresen con Dewitt.

-Si se entera de lo que paso nos ira mal a todos, sabes que tratándose de ti es muy mal encarado, y mi hermano lo ha dicho, debiste guardar reposo, anoche casi te matan. -Se acerco el otro Huargo de voz más suave, parecía ser hembra al ser más pequeño y con pasos más delicados, pero aun con esa fiereza que los caracterizaba. -En cuanto a ti, no sé si desollarte vivo y luego ponerte sal o hervirte en aceite, los que son como tú no me recen una muerte digna. -Se coloco en modo de ataque vigilando al pobre infeliz que no tenia salida.

-No tiene que enterarse Rea, prometanlo, por favor.

La muchacha se movió de forma suave, soltando a Dante y moviendo su mano hasta la de él que aun sostenía sus preciosas armas, a pesar de ser un movimiento delicado, la sostuvo como si no deseara soltarla nunca, y es que era así, en ese momento no quería dejarlo ir, aun temblaba se podía ver en sus piernas, y en su brazo, los lobos la miraron con extrañes, él más grande suspiro, era necia, y tratar de hacerla regresar era en vano, además si era verdad que estaba ahora acompañada por Dante, no correría peligro alguno, el otro le indico la retirada, dándoles la espalda pasaron de largo lentamente, hasta que antes de dejar ir vivo al bastardo que se atrevió a amenazar a su señora pereció entre las fauces de ambos cuando lo atacaron por la espalda, una muerte indigna para la peor escoria, tras terminar se desvanecieron entre la nieve.

-Lo siento, yo no quería que tú, no tenias que hacerlo... Dante.

Entre sollozos solo se derrumbo emocionalmente, quebrada como el hierro, apretó la muñeca de Dante con las pocas fuerzas que tenia, las ansias de verlo fueron tantas que ahora estar con él la dejaban pasmada, los reclamos, el resentimiento que tuvo por de aquella noche de hace días quedaba atrás, Kardia levanto la cabeza, mirándolo con esos ojos azules tan suaves que tenían vida una vez más, vida que les había regresado Dante. Se quedo parada, ahí sin más, sin habla, pareció que su sola mirada dijo todo lo que debía expresar. "No me quiero ir de tu vida"

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Re: Chronicles of a broken Soul [Priv Dante]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 10, 2013 5:12 am

Ya no sabía si era un protagonista o un simple segundo en esa escena, todo se había tornado extraño de un momento para otro. Por una parte, parecía que nadie creía que era el mismísimo Rey Dante en persona, pero por otro lado, no pudo demostrar que en verdad era el poderoso rey, debido a la llegada de dos huargos que parecían ir en busca de la joven que ahora permanecía en sus brazos. Aquellos dos seres acabaron con la escoria de deimos que quedó viva, haciéndolos parecer no más que simples pedazos de papel desgarrados por una trituradora, sin mucho esfuerzo. Toda la escena pasó frente a sus ojos, todo el drama que fue ocasionado por ese par de lobos que de alguna parte parecía conocer. Mientras aquellos discutían, Dante trataba de hacer memoria, perdiendo la tensión de su cuerpo al sentir el agarre de Kardia sobre su muñeca. Los lobos parecían molestos, sin embargo, uno de ellos dirigió la palabra al albino, pero este prestó atención hasta después de un rato. Frente a sus ojos hicieron pedazo a aquel ser tan patético y despreciable, antes de irse de prisa, dejando sólo a Kardia y a él, puesto que su sirviente se había retirado de igual forma.

El hombre sonrió leve al escuchar las palabras de la castaña, soltó sus manos y guardó a Ebony & Ivory dentro de su túnica café, se volvió a colocar la capucha y la miró a los ojos por unos segundos, antes de balancearse sobre ella para abrazarla de una forma un tanto posesiva. Ahora no pensaba en lo que hizo, no pensaba en que le debía una disculpa, no pensaba en otra cosa que no fuese ese momento. Aunque, de igual forma, la presencia de esos dos lobos lo había dejado un tanto pensativo. Justo después de abrazarla recordó la herida de la joven, se separó de prisa y la miró a los ojos, sujetando suavemente su brazo sano. —Debes tener más cuidado...— sugirió en voz baja, sabía que no podía regañarla o decirle algo similar a eso, pues no se encontraba en la posición para hacerlo, por tal motivo, sólo desistió de cualquier orden y en un ágil movimiento, tomó a la joven en sus brazos.

Sin soltarla y cargándola con cuidado de no lastimarle el brazo, moviéndose ágilmente por los tejados de los edificios, yendo hacia la tienda de la joven Baratheon. Él no miraba a la joven, no se sentía muy cómodo con aquella situación, así que sólo miraba hacia enfrente, sólo se preocupaba en pisar correctamente aquellos tejados, sin resbalarse y sin lastimar el brazo de la castaña. Sin embargo, a él llegó una visión de su pasado, algo que lo hizo sorprenderse un poco y voltear a ver a Kardia a los ojos.

—Esos dos lobos... yo los conozco. Creí que era una coincidencia, pero hace muchos años yo conocí a un demonio de apellido Dewitt, que tenía control sobre esos seres.— Comenzó a narrar, tranquilo, siguiendo el camino hacia la tienda, estaba algo retirada así que se tomaría su tiempo antes de llegar allá. —Él y yo bebimos juntos en más de una ocasión, ahogando nuestras penas de  caballeros...— hace una pequeña pausa y ríe leve antes de continuar. —O eso era lo que él decía, cuando el alcohol le ganaba... de igual forma, él nunca supo que yo era Dante. No quería que hubiera ese respeto o temor que se tiene ante el Rey de los Demonios, al menos, no entre él y yo. Así que si volvemos a encontrarnos, probablemente será toda una sorpresa para él, descubrir que uno de sus antiguos compañeros de copas, es el Rey Dante.— Rió un poco. Lo que le contaba a la castaña no era mentira, pero igual servía para no tener que tocar el tema de la cena, no en ese momento, además de que trataba que Kardia no sintiera mucho dolor en su brazo, enfocándolo en otras cosas. Guardó silencio tras aquello, siguiendo con su recorrido.

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Re: Chronicles of a broken Soul [Priv Dante]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 11, 2013 12:22 am

Kardia sintió los brazos de Dante apretarla contra su cuerpo, aquella sensación de protección la hacia sentirse totalmente plena, verdaderamente nada importaba en ese instante, lo escucho hablarle de manera hasta cierto grado, ¿tímida?... Enseguida el la cargo, mientras avanzaban entre los techos de cada edificio, se sentía tan cómoda en aquel agarre que con el brazo que aun tenia movible se sostuvo de él, durante el trayecto lo escucho, acaso conocía a Connor?, si, fueron compañeros de borracheras, entonces una risa escapo de ella sin querer, quién lo iba a imaginar, había tenido cerca a Dante más de lo que imagino.

-Entonces lo conoces?... El mundo es demasiado pequeño, Connor puede ser un demonio inmaduro y bruto aveces, pero ha sido la persona que me enseño a defenderme por mi cuenta, y me protege con o sin mi consentimiento. Cuando escapo envía a toda una jauría para encontrarme así sea al fin del mundo, piensa que soy una niña. Pero, dejemos de hablar de Dewitt

Las luces de la ciudad se veían tan esplendidas, Kardia levanto la cabeza para mirarlo.

-Podriamos detenernos?

Pregunto, mientras se movía para poder bajar de sus brazos, y estar parada frente al extenso panorama, la brisa helada agito su castaño y corto cabello, un largo suspiro escapo de ella, mientras volteaba a ver a su acompañante, lo observo ahí, tan imponente, cada vez que estaba cerca de él todo en su pequeño mundo, o jaula, cambiaba, se sentía capaz de ir a donde fuera, pero claro, siempre y cuando este la acompañara. -Gracias, no quería irme de este mundo sin volverte a ver. -Hablo de manera clara, una tímida sonrisa se asomo en su rostro, el dolor de su cuerpo se había ido, incluso su herida pareció no molestarle en ese instante. -Muy pocas veces puedo contemplar el mundo de esta manera, es tan extenso. -Sus ojos volvieron hacia las luces de colores, algunos copos de nieve caían y a Kardia le gustaban. La muchacha camino hacia al frente quedando justo en la orilla del edificio y volteo a mirar a Dante.

-No quiero ir a casa, al menos no ahora, Dante, llevame a un lugar lejos, no importa donde sea, solo llevame contigo.

Hablo sin mirarlo, su voz sonaba seria, melancólica, sin dejar ese sutil sonido aterciopelado y especial, movió su hombro lastimado suavemente, una mueca de dolor y después una sonrisa, Kardia noto que esta comenzaba a sanar, recordó aquellos comics en el que un personaje en particular estaba ligado a sus emociones a un grado tal, que sus heridas sanaban más rápidamente cuando este se sentía feliz, esa noche Baratheon se sentía feliz, tanto que el incidente de cuatro noches atrás solo era como un pasaje desagradable al que ahora le restaba importancia.

-Me llevas? No quiero oír el largo discurso de Connor, ni sentir una cama vacía. -Un fuerte sonrojo adorno sus mejillas mientras trataba de arreglar aquella oración tan directa. -Bueno quiero decir que, no me gustaría que solo me dejaras en casa y te marches, quiero estar contigo.


Dijo mientras volvía a acercarse al peliblanco, posando su mano sobre el pecho del mismo, sus ojos eran suplicantes, como los de un infante, esperaba que Dante accediera a aquella petición tan fuera de lo común, al menos en una joven tan aparentemente reservada como ella. Kardia se sentía abrumada por tanto vivido en un solo día, que el solo imaginar los regaños de su padre adoptivo la desanimaban, en cambio estar con Dante, sentirlo cerca, aquello la hacia sentir libre.

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Re: Chronicles of a broken Soul [Priv Dante]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 13, 2013 6:17 am

Su boca estaba completamente sellada mientras disfrutaba la cálida voz de la castaña que de no ser un demonio real, probablemente le haría erizar los vellos de la nuca. Ella era algo especial, no simplemente por ser una híbrida, tenía algo que le daba bastante seguridad a Dante, seguridad que en cualquier momento habría lanzado fuera de sus necesidades, pero después de todo, sabía que obró mal. De todas las acciones malas que hizo en su vida, esta era la que más le repercutía, la que más odiaba y, obviamente, eso era muy desagradable e incómodo. Cuando ella pidió que se detuvieran, él aceptó, se detuvo sobre un tejado mientras sentía un suave viento que murmuraba, un leve quejido friolento que chocaba contra todas las figuras y formas que había a su paso. Mientras tanto, haciéndole compañía al viento y a los amantes que esa noche se fugaban, estaba la noche, tan espléndida, tan magnífica e imponente como solo ella; aquella donde los secretos ocurrían, donde las almas humanas caían en el hechizo de Morfeo para dar paso a los seres de la noche, a aquellos que podían ver sin necesidad de un sol. En la punta de la noche, se encontraba el astro madre con suplicante brillo, deseando ser visto por todos los seres, haciendo que los mares se emocionaran y elevaran su marea. Pero, lo más memorable de todo aquello, era lo que había sobre ese tejado, lo que el albino podía presenciar con sus simples ojos: una mujer.

Una fémina de cabello castaño y labios carnosos, hermosos ojos celestes y piel blanca, sin duda, era la mujer perfecta para el Rey de los Demonios. —No hay nada que debas agradecerme, simplemente no quiero estar sin ti. Es por eso que vine a buscarte y no tenía intenciones de llevarte con Connor, por lo menos, no en este momento.— El hombre se acercó hacia ella, contemplando su tímido rostro que le causaba algo de ternura, mas no digo nada sobre este. Ella hablaba mucho comparado con el Dante de ese momento, se limitó a escucharla y apreciarla tanto tiempo como pudo, sin embargo, cuando ella dijo algo acerca de una cama vacía, el albino no pudo hacer otra cosa que dejar escapar una pequeña risa, aquello había sido demasiado directo, sin duda alguna.

—Te llevaré conmigo, Kardia. Te llevaré a conocer los mejores lugares que oculta la noche, serás la Reina de los Demonios, serás mi reina. Todos los mis subordinados serán tuyos, al igual que mis riquezas. Sin embargo, eso conlleva una gran responsabilidad, Kardia, me pregunto, ¿tú podrías con ella? ¿Podrías con esa presión que ser un Rey requiere?— La miraba atento, completamente serio y sin perder la vista de ella. Sin siquiera esperar la respuesta, la tomó del hombro (sano) y la giró para que ella le quedara de espaldas, se acercó a la castaña y pasó su mano desde su hombro hasta su cintura, cruzando por completo su torso con una diagonal. No encontraba una forma de abrazarla sin lastimarla, pero la posición era conveniente para poder usar la otra mano, con la cual señaló el horizonte con la mano abierta.

—Pero... primero debes curarte por completo, por ahora lo mejor es que reposes. Sólo dime a dónde quieres que te lleve, entonces tu destino será mi destino.— Aún no la soltaba, pero estaba tranquilo, hablaba serio y calmado como si fuera un Dante distinto al que siempre existió. La noche cada vez se hacía más y más fría, copos de nieve comenzaban a caer despacio, como si flotaran en el aire, el hombre trató de abrigar a la castaña con sus brazos, pasando el otro por su cuello sin lastimar el brazo herido de ella, y simplemente bajó un poco para depositar un beso leve en el cuello de la misma, disfrutando de su aroma al igual que un vampiro disfrutaría de su sangre.

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Re: Chronicles of a broken Soul [Priv Dante]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 13, 2013 9:10 pm

La taciturna noche transcurría con calma, Kardia con los ojos fijos en un horizonte que se perdía entre las luces de la gran ciudad; lo escucho decirle que no quería estar sin ella, y aquello fue el detonante que dejo a Kardia estática, sintió sobre su cuerpo una tenue temperatura que subía de manera gradual hacia su rostro, entonces comenzaron las promesas, cada palabra, llevarla a donde él fuera, tenerla como su reina, aquello sonaba tan bien en esa voz a la que no podría negarle nada.

Ella suspiro, ser una reina, jamás lo había pensado, ni en sus más locos sueños lo contemplo, cualquiera otra no se negaría y se lanzaría a un abismo desconocido por todo lo que Dante pudiera ofrecerle tal como lo hacia con Kardia, pero ella, ella era diferente, una mujer independiente y de un temperamento tenaz aunado a un credo muy diferente al de muchas otras mujeres, sin embargo ahora Kardia se dejaría llevar por sus sentimientos y cada emoción que el solo tacto del Rey le hacia sentir.

-No soy una Reina, no fui criada para eso.- Dijo con una seguridad inigualable, haciéndole frente a Dante. -Sin embargo.- Con aquello hizo una pausa y con su mano rebusco entre sus ropas más precisamente en su cuello, con fuerza jalo lo que parecía un collar, tenia un cristal rojo que se podía colgar gracias a un listón de cuero color negro y lo poso en la mano libre del Rey.- Mi corazón es tuyo, mi alma es tuya, yo soy tuya.

Finalizo siendo enteramente sincera, Kardia dejaba todo su ser en las manos del rey Demonio, aquella era su respuesta, sin titubear o negarse por más abrumador que sonara, ella sabia bien que necesitaría todo su carácter y fuerza para poder ocupar un cargo para el que no tenia experiencia alguna, pero confiaba en la sabiduría que le habían inculcado sus mentores pero sobre todo en Dante, llegando al punto en que sin más le entregaba su Corazón. Qué importaba si el mundo pudiera oponerse, nadie frustraría el deseo que Baratheon tenia por estar con quien ahora amaba. Seria un reto ostentar la posición de una consorte, reto que ya había aceptado y no existía vuelta atrás, mostrando así una inteligencia notable y fuerte carácter, que pronto se conjugaban con una figura y una presencia noble.

-Guiare contigo al mundo hacia donde quieras guiarlo, a partir de ahora.

Dante la giro para poder mostrarle lo vasto de todo lo que podía recorrer juntos, tomándola con delicadeza, estaba tan segura entre esos brazos protectores y volvió a escucharle, reposar? ella, nunca lo había considerado, era una mercenaria, su trabajo no consideraba descansos o vacaciones, como ejemplo era que aun con un hombro herido salio de caza, siempre debía estar un paso adelante de sus victimas; suspiro meditando sobre a dónde pasar aquella noche que era reconfortante.

-Atravesando la ciudad hay un lago muy tranquilo, quisiera estar allá, donde nadie interrumpa mi tiempo a tu lado.

Él la abrigo, y enseguida se apodero de ese largo y delgado cuello, para inhalar ese sutil aroma fresco y embriagante, sintiendo el beso que la hizo estremecer, volviendo a suspirar ahora de manera más profunda, con sus ojos cerrados deleitándose con cada momento abrazada a Dante.

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