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I'm not just a piece in this game

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I'm not just a piece in this game

Mensaje por Jensen J. Ackles el Mar Nov 12, 2013 9:57 pm


 
 
 




Jensen John Ackles
18 AÑOS ▼ MASCULINO▼ HETEROSEXUAL ▼ 2° ▼ ESTADOS UNIDOS
EXORCISTA ▼ ESCORPIO ▼ DEIMOS ARTFICIAL
DESTREZAS


Prodigio de su generación, el mejor entre los mejores Cazadores nacidos en la nueva era. Así es como se lo describiría si se entrase a cualquier bar de hombres dispuestos a dar su vida por matar un demonio, vampiro o ángel. En gran parte lo debe a la herencia sanguínea, siendo que sus abuelos fueron grandes Cazadores y su madre fue una privilegiada cuyo retiro todos lamentaron. Su padre demostró un talento sin igual, que estaba en su sangre, convirtiéndose en poco menos de de dos décadas de trabajo incesable. Combina estos dos aspectos, y obtienes al Cazador perfecto.
Dotes natu
rales que lo vuelven una persona despierta, de sentidos agudos y con una gran memoria visual y auditiva. Por dar un ejemplo de sus capacidades, digamos que aún si fuera transportado en una camioneta a través de bosques y montañas, con los ojos vendados, sería capaz de saber exactamente a dónde se encuentran.
Las enseñanzas de su padre lo vuelven una persona diestra tanto en el combate armado como en cuerpo a cuerpo, sus habilidades de tiro equivalen a las de un deportista de esta disciplina, y su fuerza física combinada con el estilo de pelea que le fue enseñado le brindan la capacidad de definir un combate de un solo movimiento.
Extrañamente, su sentido del olfato esta muy desarrollado. Es capaz de percibir el aroma de una persona de inmediato, sin necesidad de acercarse desmedidamente a la otra persona. Su rango de visión esta un tanto por encima de una persona normal, mas no resulta con ninguna característica sobrehumana.
Un abanico de habilidades extensas de utilidad se abre cuando se lo plantea como Cazador. Tales como la capacidad de leer labios, alterar su propia voz, blandir dos armas al mismo tiempo, etcétera. Esto es dentro del rango de una persona normal, de un humano, pero todavía queda una faceta para el muchacho.
Desde su primera ingesta de sangre de demonio, no ha podido detenerse a sí mismo. Como una suerte de droga, se volvió adicto a ella y los beneficios que le otorga. Logra incrementar sus habilidades para que estén al nivel de un demonio o vampiro, y además proveerle la habilidad de leer el alma de una persona. Esta se muestra con la forma de un objeto que representa su naturaleza, aunque Jensen teme las consecuencias de extraerlo de ella.
Además, el cuerpo del muchacho parece haberse inmunizado a todo tipo de energía no corpórea. Las tinieblas y sombras de los demonios, los haces de luz destructivos de los ángeles; no pueden herirlo y simplemente lo ignoran. Curiosa, y tal vez irónicamente, las balas le resultan más letales y difíciles de esquivar que estos poderes sobrenaturales.

DEBILIDADES


A pesar de que se trata de una persona fuera de lo común, bendecida en muchos aspectos, y a que toda su vida se ha dedicado a nada más que volverse más fuerte, hay un factor innegable para el muchacho: Es humano.
Y como todo humano, su cuerpo es frágil comparado al de otras criaturas. No esquivar un golpe de un vampiro alimentado, capaz de destrozar una pared, significa huesos rotos y una pelea perdida para el muchacho, sino una muerte segura. Asímismo, los reflejos del castaño tienen un límite. Si bien una buena coordinación le permitiría esquivar una bala antes de que esta fuese disparada, basta una milésima de segundo para que pase lo contrario.
De no haber bebido sangre de demonio en un largo período, sus habilidades sobrenaturales y el impulso de las mismas no son las únicas que desaparecen, su cuerpo entero empieza a atrofiarse; se muestra letárgico, fatigado, aturdido. De pasar más días, cae en un estado de "síndrome de abstinencia", dónde alucina, siente intenso dolor, demencia, desconexion de la realidad, etc.
Debido a que su velocidad sólo esta ligeramente por encima de la capacidad humana, es mejor combatiendo lugares cerrados que en abiertos. En estos últimos, tiene una casi inmediata desventaja.

FÍSICO


De contextura promedio para un joven de su edad, con unos escasos centímetros extra. Sus extremidades son proporcionales a su cuerpo, y su espalda es recta, dando la impresión de ser más alto. Le aplica poco cuidado a sus cabellos, por lo que los mismos siempre están dispersos en todas direcciones. Un mechón en particular describe la forma de una "L" por encima de su cabeza, una marca personal e imborrable del muchacho. La tonalidad de estos es un avellana claro, el cual puede o reflejar la luz con intensidad, u opacarla, dependiendo de la intensidad. Las irises del joven comparten el la misma gama, siendo una tono más oscuro que este. Grandes y expresivos ojos que dejan en evidencia cuando se enoja, sorprende o alegra por algo; brindándole una gran expresividad. Los mismos poseen la particular de brillar con un destellante fulgor rojo cuando los poderes del castaño llegan a un tope, dejando una estela rojiza a su paso. Los rasgos de su rostro son apuestos y finos; una nariz pequeña aunque no mucho, y unos labios finos con pronunciadas comisuras, las cuales le brindan una perfecta sonrisa sarcástica.

En cuanto al torso y las extremidades del muchacho, todas reflejan igual cantidad de trabajo y desarrollo; siendo fuertes y resistentes. Aún así, su musculatura no es exageradamente remarcable, dado que la misma no se ha ganado con ejercicos estrictos, sino con un entrenamiento disciplinado para que sea de utilidad en su misión. En sí, la contextura física del muchacho le brinda un físico ágil y fuerte, que combinado con sus reflejos lo convierte en un luchador de gran nivel. Sus puños son certeros y potentes, mientras que sus patadas son devastadoras y tan rápidas que se han convertido en su golpe preferido. También sería bueno destacar que Jensen se llama a sí mismo un "cabeza dura", y no tiene reparos en probarlo con un fuerte cabezaso. A menudo lo usa con una menor medida de fuerza para hacer reaccionar a sus seres cercanos, una especie de hábito extraño.

El cuello del muchacho es muy sensible por motivos que desconoce, reaccionando bruscamente con el sólo contacto. Por este motivo quizá (o tal vez debido a él) usa bufandas gran parte del tiempo. Su preferida, de color rojo, ya no se encuentra en sus manos; por lo que la ha cambiado por una de tonalidad negra. Aún así, es sin duda la prenda que más se repite en su guardarropas. Junto con los largos sobretodos y las chaquetas; dado que prefiere los climas fríos a los cálidos.

PERSONALIDAD


Impredecible, impulsivo, estratégico, fuerte, inteligente, rebelde, leal, luchador, terco, ocurrente.

Es de mente abierta, siempre dispuesto a aprender y escuchar, aunque carece de paciencia. Tolerante en lo que se refiere a razas, limitándose a un comentario desagradable en vez de el uso de una bala. Aún cuando mantenga una expresión fría, casi vacía, resultará amable si alguien requiere su ayuda. Detesta la injusticia por encima de todas las cosas, y aplica castigos por mano propia cada vez que le es posible.

Resultará amable en algunas ocasiones, especialmente hacia los humanos que no están capacitados para ejercer defensa propia. Comprende los sentimientos del débil, y empatiza con ellos. Cree que sólo el que posee poder tiene una obligación para con su propia especie, y sirve a esta noble causa con su vida. El trabajo de Cazador también abarca este aspecto para su consciencia.

Quizás por las enseñanzas de su padre, el muchacho ha asumido y abrazado la figura de Cazador con todos sus pros y contras. Entiende que los sacrificios que realiza día a día, aseguran que otras personas inocentes continúen viviendo. Y que de haber sido él un joven normal, muchas otras estarían muertas. En este sentido, personifica a la perfección a un mártir, capaz de derramar sangre en cualquier momento en nombre de la humanidad.
No obstante, llamarlo una buena persona sería darle demasiado crédito. Ya que sirve a una causa mayor, a menudo se muestra extremadamente arrogante, al punto de ser soberbio. Ademas, al comprender lo corta que será su vida gracias a la filosofía que carga, se asegura de vivir el día a día bajo un "carpe diem", no guardándose nunca un comentario sin importar cuán molesto fuese a sonar.

Si bien psicológica y físicamente resulta una persona de fortaleza admirable, Jensen posee puntos débiles que le hacen perder el quicio. Uno de ellos siendo su propia familia, motivo por el cuál jamás menciona la existencia de amigos, refiriéndose a sí mismo como "alguien que trabaja solo". Asimismo, se podría decir que sus ansías de sacrificarse a sí mismo son casi suicidas. Por muy imposible o desgastante que luzca una tarea, siempre será el primero al frente y el último en retirarse. Todo esto con el fin de volverse más fuerte, de superar los límites humanos y estar al nivel de las demás criaturas.

A menudo observa detalles que las demás personas pasan por alto, probablemente por el hecho de tener una manera de pensar bastante diferente a la común, siempre considera posibilidades absurdas. Al visualizar lo imposible, empieza a verlo como posible, y en consecuencia, los límites de sus acciones pueden ser tan extensos como su propio ingenio e imaginación. Es referido como una "enciclopedia caminante de rarezas" gracias a los conocimientos (probablemente inútiles para otra cosa que no sea la Cacería) que ha acumulado con los años.

Existe una palabra capaz de definirlo en el plano afectivo, o más bien, un grupo de palabras con el mismo significado. Roto, destrozado, quebrado. El daño que se le ha hecho a este muchacho a lo largo de su vida, desde la pérdida de su madre pasando por el entrenamiento exhaustivo de su padre, la posterior muerte de este, lo han dejado con un enorme agujero en su interior; incapaz de llenar. Si bien comprende las emociones de cariño y afecto, es incapaz de devolverlas o siquiera aceptarlas en ocasiones.

Como explicar el hecho de que una persona tan soberbia, arrogante y molesta sea en realidad, una buena persona. Es difícil, pero no imposible. Jensen fue educado y criado bajo una serie de pautas que rigen su vida. Siendo una de ellas, salvar tantas vidas como le sea posible, aún a costa de la suya. Esto gradualmente se fue transformando a una suerte de simpatía para con los humanos dentro de un mundo invadido por otras razas. Defenderá, ayudará y acudirá al rescate de cualquier víctima de un acto injusto. Aún así, él no es un héroe, ni mucho menos. Lo más probable es que una vez que el conflicto se resuelva, regrese a lo suyo y no le importe en absoluto el estado de la persona. Es decir, es la clase de persona que muestra su verdadera naturaleza en apuros, sólo entonces deja caer el armazón que lo recubre.

A pesar de que este abanico de rasgos represente una persona fuerte, fría y metódica, en ciertos aspectos parece ser una persona completamente diferente. Adora las ensaladas, busca mantener una dieta que le aseguré una gran reserva energética, consciente de que no posee un potencial tan explosivo como sus enemigos. Es obsesivo en cuanto a la limpieza y el orden, y casi tan empedernido en organizar sus pocas pertenencias como en su misión.

MANÍAS


» Cuando se encuentra en situaciones de mucho estrés, o intenta reaccionar y hacer un cable a tierra, se muerde con fuerza el lado interior del labio; provocando que corra un pequeño hilo de sangre desde sus labios.
» Tiene una obsesión por mantener sus cosas ordenas y limpias, al punto que parece poseído por esto.
» Cada vez que algo le molesta, incomoda, o no sabe que decir, respondera con un chasqueo de su lengua: “¡Tsch!”
» A menudo no mide las consecuencias de sus actos, o cuando ha llegado demasiado lejos.
» De tocarle el cuello alguien, reaccionar bruscamente, con reflejos como si tuviese todas las concentraciones nerviosas del cuerpo allí.


PASATIEMPOS


» Gusta de recurrir a la lectura cada vez que pueda; ya que es un autodidacta, procura aprender algo nuevo de vez en cuando. Aunque la gran cantidad de veces termina rindiéndose ante una novela policíaca.
» Suele salir a correr con el fin de despejar su cabeza, jamás toma el mismo camino dos veces. Siempre puede regresar, ya que su memoria le permite trazar un mapa imaginario.
» De encontrar un lugar apartado, lo más seguro es que se siente allí por horas a reflexionar, divagar, practicar tiro o algo por el estilo. Necesita de un espacio para sí mismo cada tanto.
» Cubriéndose con una capa y una capucha, en determinados días del mes sale a buscar demonios. De no encontrar ninguno que merezca la muerte, se limita a dejar inconsciente a uno y extraerle la sangre justa para que no muera.

GUSTOS
▲ Café amargo
▲ El silencio
▲ Las personas con carácter fuerte
▲ Las bufandas
▲ Los abrigos largos
▲ Que todo esté ordenado
▲ Las novelas policíacas.
▲ Los secretos, enigmas, misterios
▲ Cazar seres malignos
▲ Dormir en clase
▲ Los lugares apartados
▲ La comida casera
▲ Reflexionar
▲ Practicar tiro

DEFECTOS
▲ La injusticia
▲ Los gritos
▲ Aquellos que hablan más de lo que hacen
▲ Los cobardes
▲ Los demonios malignos
▲ Las pesadillas
▲ Halloween
▲ Volar en avión, le tiene pánico
▲ Que toquen sus cosas
▲ Que lo despierten, equivale a firmar una sentencia de muerte
HISTORIA




Capítulo I: El Demonio de los Ojos Amarillos
“Descansa, hijo mío.
Los ángeles velan por ti”



Como una canción de cuna, o una oración en nombre del infante; Mary Ackles recitaba esa misma frase todas las noches sin falta. Acariciando la pequeña frente del bebé, a lo cuál este siempre parecía quedarse en una paz total, aún cuando su madre se hubiese ido. Entonces entraría ese hombre alto, de hombros anchos, sonriendo desde el umbral de la puerta ante la escena de su familia. Le desearía dulces sueños a su primer hijo varón, y se retiraría con su esposa del cuarto.

Los Ackles no eran una familia perfecta, como todas, la relación entre los padres tenía sus idas y venidas. Pero aún así, para la madre haber logrado consolidar una vida normal era una verdadera dicha. Mary, Mary Ackerman. Ese era su apellido de soltera, el cual arrastraba incontables desdichas y cargas con tan sólo nombrarlo. No fue hasta que conoció a un mecánico de buen corazón y espíritu luchador que fue capaz de huir de esa familia, casarse, dar a luz a su hijo, y vivir en paz.

¿De qué escapaba? ¿A qué estaban dedicados estos Ackerman, para que huyese de tal forma? Durante décadas, quizás hasta siglos, este linaje había sido inculcado en un oficio que reflejaría un lado oscuro, pero necesario, de la humanidad. La cacería. Cacería, de seres sobrenaturales.

Vampiros. Demonios. Ángeles.

No existía discriminación alguna para este oscuro lado de la raza humana. Nadie recuerda bien en que momento estos clanes se formaron, tal vez porque todo el árbol genealógico de los Ackerman. Los enemigos eran cientos, y los aliados se contaban con los dedos de una mano. Muchos los veían como asesinos fríos, sin sentimientos. Lo cierto es que fueron lo más cercanos a héroes que este mundo pudo haber visto. Ellos y las decenas de familias de Cazadores en todo el mundo, muchas de las cuáles perecieron en este oficio. Es necesario darse cuenta de que así como en la humanidad existen criminales, también los habían en otros mundos. Psicópatas, sanguinarios, o simplemente, seres que odiaban a los hijos de Adán y las hijas de Eva.

Sin embargo, no había fuerza humana que valiese cuando se veían enfrentados a un demonio, un vampiro, o un ángel. Se necesitaba una preparación y conocimientos extensos, casi bíblicos, que llevarían a la creación de un oficio para darles muerte y proteger a su especie.

Así fue como nacieron los Cazadores.

Su vida era triste, y muchas veces, corta. Debían sacrificar demasiado, sufrir pérdidas enormes, y aún así, seguir luchando. Seguir combatiendo. Porque a ellos les había sido asignado un rol vital en este mundo. La conciencia de que si dejaban de hacer lo que hacían personas inocentes morirían, le impedía a ese espíritu justo y bondadoso detenerse.

Hasta que un día fue demasiado. Simplemente, demasiado. La joven Mary, de diecisiete años, había sido una Cazadora prodigio a su corta edad. Su padre le hacía conllevar un entrenamiento muy estricto, estudios exhaustivos, sabiendo que ella siempre destacaría fuese en lo que fuese. Mary no entendía como su hermano abrazaba este modo de vida. Todo lo que ella deseaba era salir de noche, tener amigas normales, poder pasar tiempo con su novio del secundario, John. Ser normal.

Muchas veces había llorado en el hombro de este muchacho, que prometía llevarla lejos de allí para que pudiesen vivir en paz. Y ella creaba ilusiones de sus palabras, víctima de un amor puro y real. Iba a dejarlo todo; la cacería, la rutina paramilitar de su padre, su hogar lleno de armas. Todo.

Y entonces. Entonces apareció él... O más bien, eso.

Presagios demoníacos azotaron toda la ciudad. Tormentas eléctricas, ganado muerto, sulfuro en el aire. Una gran maldad se acercaba, y los Ackerman estaban dispuestos a defender con uñas y dientes su ciudad.

El patriarca de la familia, Samuel. Su fiel compañera, Deanna. El impulsivo hijo mayor, Reiner. Y la renegada hija, Mary. Junto a otra decena de Cazadores, se prepararon a enfrentarse a este demonio.

Cuando las tinieblas tomaron forma, y el color de esos ojos amarillos destelló hacia ellos, no hubo bala ni hoja que lograse detenerlo. Los hijos tal vez fuesen inexpertos, por lo que no era de sorprenderse que fuesen tumbados como moscas a un lado, que perdiesen la conciencia por unos minutos sin poder hacer mucho. Lo horrible fue lo que le siguió el baño de sangre de esos hombres justos y honestos, el olor a pólvora y gritos de dolor. Los padres de los niños fueron los últimos en caer, protegiéndolos cual leones a sus cachorros.

Mary jamás sabrá si su hermano estaba consciente, si vio como la vida se le escapaba de los ojos a ellos, jamás sabrá si a él también se le llenaron los ojos de lágrimas de desesperación, miedo, pero por sobre todo. Por sobre todo, ira. La muchacha se levantó de su lugar, tomó una simple daga, y arremetió contra el demonio. Este no hacía más que reír, algo sorprendido por el hecho de que una simple humana fuese tan fuerte a tan temprana edad. Los hermanos intentaron formar una estrategia, atacar al demonio por la espalda con un cuchillo especial. Uno creado para matar demonios, al que su padre aún estaba aferrado.

De hecho, de haber salido según lo planeado, hubieran ganado y logrado lo que una veintena de Cazadores no pudo, Pero al momento de apuñalar a ese ser por la espalda, ellos lo supieron. Este no era un demonio común. Era un Rey del Infierno.

Bastó con que dedicase una mirada de odio al primogénito de la familia para que su cuello se quebrase, y acabar con su frágil vida. Mary, ya sin ni siquiera voluntad para vivir, lloró sobre el cadáver de su hermano. Ya no le importaba nada, sólo quería morir. Sólo quería... dejar de sufrir. Pero este demonio no le cumplió su deseo, sino que se inclinó sonriente junto a ella. Apartó los cabellos rubios de su oreja, y le murmuró al oído.

“¿Quieres volver a ver tu hermano? Yo puedo devolverlo a la vida. Después los dejaré en paz, no volverás a saber de mí en mucho tiempo... Sólo necesito tu permiso, porque dentro de unos años iré a dar un vistazo a tu casa. No te preocupes, mientras no sea interrumpido, nada malo sucederá. Y tu hermano y tú vivirán para tener una vida feliz y normal. Podrás estar con ese joven mecánico que tanto amas”

La joven escuchó cada una de estas palabras con lágrimas en los ojos, aunque muy en el fondo, sentía alivio. Preguntó si también le devolvería la vida a sus padres, pero el demonio se negó. Según él, ya había ofrecido demasiado en el trato. Entonces Mary accedió, y su hermano despertó con su cuerpo intacto. El demonio desapareció, y los Ackerman se abrazaron en medio de esa masacre; la calma tras la tempestad.

Así continuó por algún tiempo, hasta que el joven no soportó más la ira e incitó a su hermana a ir tras la caza de este demonio. Entonces, entonces fue demasiado. Y ella huyó, con John, lejos de allí.

Dejó de ser una Cazadora.



Capítulo II: La Sangre de Demonio

“John... algo le pasa a Jen, ¿puedes ir a ver?... ¿John?”



El sollozar del pequeño le llegaba a la madre por el monitor del bebé. Extrañada, se volteó para notar que su esposo no estaba en la cama. Seguramente estaría abajo, todavía inmerso en su lectura, o quizás se habría quedado dormido en el sofá. La habitación del bebé estaba a tan sólo un pequeño trecho desde ahí, por lo que se levantó para ir a ver que le sucedía.

Jensen no era la clase de bebé que llora, pero si tenía pesadillas. Se despertaba de vez en cuando a mitad de la noche, y balbuceaba en busca de sus padres para tranquilizarse y volver al país de los sueños. Mary aún estaba somnolienta cuando se detuvo en el umbral de puerta, observando la silueta de su esposo.

“¿John? ¿Tiene hambre?”

Preguntó con voz somnolienta, obteniendo tan sólo un "shhh" de su esposo. Le pareció algo extraño, pero asumió que lo tenía bajo control, por lo que se encamino al cuarto de nuevo. Casi llegando a él, notó la luz del televisor reflejándose sobre las escaleras, desde la planta baja. Suponiendo que su marido había olvidado la televisión encendida, descendió por los escalones.

Con cada paso, aparte del sonido de la TV, algo más se escuchaba... Otro... ¿ronquidos?

Tap, tap. Mary se apresuró a bajar, intentar discernir de quién provenía. Pudo ver el rostro de su marido a un lado, la sombra del mismo, su boca claramente abierta en signo de estar en un muy profundo y reparador sueño. Pero si él estaba allí, quién tenía en brazos a su bebé. Horrorizada, subió las escaleras corriendo. No había tiempo de advertirle, no había tiempo de nada.

Llegó con el corazón dando saltos al cuarto, y esa figura oscura y extraña se volteó. Sus ojos eran amarillos.

Lo siguiente que resonó por la casa fue el grito de Mary, que despertó de inmediato a John. Este hombre, de espíritu tan fuerte pero con una mente tan incapaz de imaginar los males de este mundo, corrió con todas sus fuerzas al cuarto de su hijo. Y cuando llegó, vio la bizarra escena de su esposa adherida al techo, la sangre de su viente goteando sobre su hijo. En su rostro se veía una expresión agónica, de dolor. El hombre no pudo hacer nada, siquiera gritar su nombre. Porque en cuestión de segundos, todo fue consumido por las llamas.

Sufriendo algunas quemaduras, se internó a ese mar de llamas, envolvió a su hijo en una manta, y corrió a través de los ahora quebradizos escalones, a punto de tropezar de cara al fuego en más de una ocasión, hasta salir al exterior. Los vidrios estallaron cuando el incendio demando oxígeno, todo en el interior era carmesí, llamas carmesí.

Sólo quedaba John y su hijo, el primero llorando la muerte de su esposa, mientras veía como el hogar que habían construido juntos era consumido por aquellas implacables llamaradas.

Poco sabía él que había sucedido. Poco sabía que el destino de su hijo estaba marcado.

Hacía apenas unos segundos, había usado su garra para cortarse su propias venas. La sangre había caído sobre los labios de Jensen, y el infante la había bebido. Ahora esta lo acompañaría, para siempre.

Toda su vida estaría maldito. Ahora la sangre de demonio corriendo por sus venas.



Capítulo III: Giselle
“Jensen, él es tu tío, Reiner. Y ella es su hija, tu prima, Giselle.
Se quedaran con nosotros un tiempo, no quiero quejas.
¿Entendiste? Bien”



Si Mary estuviese viva, hubiese visto sus peores pesadillas volverse realidad. John no se había quedado de brazos cruzados tras la fatídica noche, sino que se dedicó a investigar lo ocurrido. Tras mucho esfuerzo y abrir su mente a posibilidades que parecían sacadas de la cabeza de un demente, comprendió todo. Y al comprender, empezó a aprender. Cómo sobrevivir en este mundo, cómo salvar gente. Se convirtió en un Cazador.

Decir que era nato no sería una exageración. Para cuando Jensen cumplió los quince años, su padre ya era una eminencia en ese mundo. Un gran ingenio, una mente rápida para aprender y mejorar cualquier método que se le enseñase, una valentía temeraria. Si Mary lo hubiese visto así.

Si Mary estuviese viva... Tal sería su sufrimiento por haber empujado a John a ese mundo. Y mayor sería al ver que no era el único. Jensen, a su corta edad, ya era un Cazador. En cuántas escuelas estuvo durante toda su infancia, lo más seguro es que haya perdido la cuenta. Él iba donde su padre necesitaba estar. Se quedaba en casa haciendo los deberes siempre que podía, cuando John estaba ocupado en alguna cacería. Y cuando no, era llevado a ella, dónde se convertía en partícipe del final de algún monstruo.

Criado como un soldado. Aprendió a usar armas antes que ecuasiones, por no decir que cuando le dijo a su padre que le temía al monstruo del armario; este le dio una .45. Sí, así de extremas eran las cosas. John quería que su hijo madurase tan rápido como pudiese, que se convirtiese en Cazador llegados los dieciocho años. Aunque significase sacrificar su infancia y adolescencia, sólo así podría estar seguro. Por sí el ojos amarillos los encontraba antes que ellos a él.

John pronto dio con un lado de la familia de su difunta esposa que desconocia. Su hermano, Reiner, quién paso de estar devastado a furioso tras escuchar la historia. No necesitaba estar allí para saberlo, se trataba del mismo demonio que había asesinado a sus padres. Aunque al principio se rehuso a trabajar con John, guardándole algo de rencor por alejar a su hermana de él, al final decidieron hacerlo. Sólo así podrían proteger a sus hijos...

A Jensen. Y a Giselle.

No se puede decir que haya habido mucha conversación entre los adolescentes cuando se encontraron. Jensen se limitó a hacer el rostro a un lado y soltar un “Tsch” a modo de saludo. Ellos no eran su familia, su único lazo de sangre era su padre. Nadie más. ¿Y para que necesitaban ayuda? John era un héroe a los ojos de su hijo, porque él jamás salía malherido de un combate. Ningún montruo escpaba vivo de él.

Entonces... ¿por qué debían aparecer ellos? Lo peor era que en el transcurso de esas escaramuzas de sus padres a diferentes ciudades, Jensen fue puesto a un lado sin poder participar, a pesar de estar en el receso de invierno. El motivo era obvio: Giselle.

No podían llevarla a misiones tan peligrosas, y tampoco pensaban dejarla sola. Que molestia para el muchacho. Debía pasar las horas leyendo, o repitiendo el metódico y monótono proceso de limpiar su preciada COLT 1911. Aún cuando se demostrase distante, con el tiempo el ambiente se volvía demasiado aburrido para tolerarlo, y empezaba a responder a sus preguntas. Le contó todas las cosas que él y su padre habían cazado, las ciudades que habían visto, los cazadores que se habían cruzado en el camino.

Inconscientemente, se sentía a gusto con ella. Era entretenido intercambiar historias con alguien de su edad, pudiendo hacer acotaciones inmaduras y reír. Ser jóvenes, a su propia y extraña manera. Más temprano que tarde, Giselle se convirtió en una parte cotidiana de su vida, y los días parecían pasar cada vez más rápido.

Entonces lo encontraron. Sus padres encontraron al demonio. Y él los estaba esperando.

El chillido del Impala de John resonó hasta el cuarto dónde los jóvenes estaban jugando naipes, y entusiasmados, ellos salieron al encuentro con sus padres. Pero sólo estaba John.

Un ensagrentado, manchado por suciedad y sudor, John. Sus ropas estaba desgarradas con la forma de garras, sus ojos llenos de temor. Ingresó a la casa a paso lento, sin decir nada, mientras Giselle pedía ver a su padre. Aunque la respuesta era obvia. Aún para Jensen.

Si ese hombre, quién lo había criado y entrenado, quién era invencible y al que todos los Cazadores respetaban, había sido dejado en ese estado...

Jensen sintió miedo. Su mente se estremeció al ver lo que este demonio era capaz de hacer.

John por fin reaccionó cuando su sobrina le gritó. Y con los ojos llenos de compasión, murmuró una única frase.

“Lo siento”


Capítulo IV: Colt Patterson
“¿Por qué lloras...? Es... tan sólo un rasguño”



Los detalles de la muerte de Reiner siempre serán algo inciertos para el castaño. John sólo le había dicho los detalles a Giselle, y el muchacho no tenía la sangre tan fría como para preguntar. Jensen no podía evitar que su alma sintiese que todo había sido culpa de su tío. John jamás había sido herido en combate, al menos no más allá de un rasguño. Sólo cuando formó equipo con Reiner fue que perdieron de manera tan devastadora.

Y en consecuencia, el demonio escapó. Ese era el pensamiento del muchacho.

Fuese como fuese, lo cierto es que el grupo fue reducido a tres, y John cambió de una manera tan brusca y repentina, que en cuestión de un año lo acompañaron a todas y cada una de las cacerías. Cada viaje era una nueva experiencia, cada investigación eran nuevos conocimientos. Inclusive aquellos que jamás hubiese compartido con su hijo en otras circunstancias. Exorcismos, trampas para demonios, cura para el vampirismo, leyendas que tenían más de cierto que de mito.

Les explicó de dónde venían todas estas criaturas, el origen de todos los males. Y que el susodicho “Rey del Infierno” sólo poseía ese título porque los humanos se lo habían dado. En realidad, era un demonio excepcionalmente fuerte, pero sólo un demonio. Podía ser matado.  Y John conocía la manera.

Según relato a los jóvenes...

“En 1835, cuando el Cometa Halley sobrevolaba los cielos, la misma noche que esos hombres murieron en el Álamo, dicen que Samuel Colt fabricó un arma. Un arma especial. La hizo para un Cazador. Un hombre como nosotros, sólo que viajaba a caballo. Según la historia, fundió trece balas. Este Cazador usó la pistola media docena de veces antes de desaparecer, junto con el arma... Pero ahora, yo sé donde está. Y la leyenda dice... dice que esta arma puede matar lo que sea”

Entonces la travesía comenzó, hacia Detroit, dónde un nido de vampiros había dado con el arma, tras asesinar al Cazador que la ocultaba. Este había tomado la precaución de dejar un telegrama para su viejo amigo, John Ackles, en caso de fallecer; dando así la alerta del arma.

La idea de matar al demonio hacia que la sangre de Jensen ardiese de emoción. Toda su vida había sido preparado para ese momento, estaban tan cerca. La venganza estaba tan cerca. Parecía haber estado en un trance de subconsciencia desde el momento que escuchó esas palabras, hasta cuando entraron a esa granja, encontrándose con vampiros que preferían tomar unos tragos de alcohol y fumar mientras esperaban que la sed de sangre llegase.

Entonces ahí volvió en sí, parecía haberse comportado como un robot todo el día. El único gesto humano que había mostrado, había sido rodear su cuello con esa bufanda de color rojo; su amuleto de la buena suerte.

Armados con machetes, cercenaron la cabeza de todos los que se acercasen, Jensen se llevó unos cuantos golpes cada vez que era sobrepasado en fuerza, John estaba allí para sacarlo de los problemas. Quizás reconocieron a ese Cazador que blandía con tanta destreza el arma, predecir todos y cada uno de los movimientos rivales. Tomaron la única opción lógica.

Empezaron a huir.

Aquí fue cuando Jensen desobedeció a su padre, se escabulló entre los chupasangre al sótano del lugar. Seguía el rastro al jefe del nido, el vampiro que los había convertido a todos. En ocasiones disparaba para intentar ralentizarlo, pero era demasiado rápido. Él siguió persiguiéndolo, antes de darse cuenta, su prima estaba a su lado; las balas de ambos silbando en el aire al unísono.

Al cabo de unos cuantos giros, se dieron cuenta de que el subsuelo del lugar era mucho más extenso de lo que parecía. Mazmorras vacías, tal vez destinadas a prisioneros, yacían olvidadas a los costados. Jensen empezaba a preocuparse, no escuchaba los pasos del enemigo. ¿Lo habían pérdido?

Sus pies se detuvieron de repente cuando Giselle lo tomó del brazo, señalando una de las celdas. En el interior, una mujer sollozaba pidiendo ayuda, abrazándose a sí misma desesperada. Jensen chasqueó su lengua, gritándole que no había tiempo para eso, pero su prima le replicó que su trabajo era salvar personas.

Frunciendo el ceño, el castaño se zafó del agarre y continuó la persecución por su cuenta.

¿Qué habría pasado si no se hubiese detenido esos segundos antes de girar en esa esquina? ¿Habría sido el mismo desenlace? ¿Le habría llegado el pedido de auxilio de ella? ¿Se habría volteado a rescatarla?

Empuñó su machete con firmeza al llegar al umbral de la puerta, y encontró a su prima forcejeando mano a mano con la mujer. Ella también era una vampira, y tenía sed. Un rápido examen le permitió ver que estaba desarmada, y en breve probablemente moriría. Eso si el certero golpe de su hoja no hubiese llegado, cercenando en limpio la cabeza.

La sangre salpicó el rostro de Jensen, teniendo que limpiarse los ojos para recuperar la vista.

“La próxima vez, hazme caso”
Murmuró en un tono entre molesto y burlón, tendiéndole la mano para ayudarla a incorporarse.

Quizá lo vio reflejado en los ojos de Giselle, o la sombra le advirtió , pero se giró de inmediato para prevenir el ataque del jefe vampiro. El choque entre las hojas resonó entre las celdas mientras medían fuerzas. La ventaja de raza fue clara, y al menor descuido, un corte fue propinado al muslo de Jensen, provocando que se tambalease. Otro le siguió a su brazo, que hizo que soltase su machete. Y finalmente, la puñalada a su estómago, que lo hizo caer de rodillas.

El rival saboreaba la victoria, con su rival mirando al suelo casi inconsciente, sin poder hacer el menor movimiento. Incluso tomó su mentón, obligándolo a mirarlo antes de asesinarlo. Murmurando,

“¿En serio creíste que podrías ganarle a un vampiro? Eres tan sólo un niño, ha ha.”
Jensen devolvió una mirada de odio, y entonces los disparos resonaron. Uno tras otro, impactando contra las ropas del vampiro. Con suficiente fuerza para voltease, atisbó a su prima. En una mano su pistola, en la otra la de ella. Ambas abatiendo disparos hacia el vampiro. Furioso, este se olvidó por completo del muchacho, y comenzó a caminar a pasos agigantados hacia la muchacha.

“Insolente mocosa, le daré a tu amigo el lujo de ver como te desangras primero”
La amenazo recibiendo las ráfagas, poco antes de que el sonido de ambas quedándose sin munición resonase. Todo estaba pérdido ahora. Jensen abrió los ojos con la vista nublada, y contempló como su prima cambiaba nerviosamente los cartuchos. Ella tal vez no lo recuerde, pero él sí. Por un segundo, sus miradas se cruzaron, y las palabras fueron trasmitidas como por sus propias voces: “No de esta forma. No después de todo lo que hemos pasado”

Su palma se cerró entorno al sable, se levantó con su mano contraria dejando que la sangre fluyese de su estómago.
Necesitaba la derecha para propinar ese golpe a la muñeca del vampiro, porque era muy alto para alcanzar el cuello en esas condiciones.
Necesitaba la izquierda tomar el revólver cuando el enemigo lo soltó; porque esa era la Colt.

El sonido del seguro liberándose liberó un gran alivio en el joven, y con el hilo de sangre recorriendo su rostro, apretó el gatillo.

“Púdrete, Twilight”

Y todo acabo. El vampiro cayó por el efecto de esa bala sobrenatural. Lo que pasó luego fue borroso, como si estuviese aturdido. Los pasos de su prima, el sabor de su propia sangre, el frío. Seguramente estaba temblando. Que estupidez.

Ya no sentía dolor. Sólo sueño. Estaba cansado. De esa vida, de perseguir al demonio. Ah... El demonio. Ahora jamás podría matarlo, ¿no...? Giselle y su padre lo harían. Se llevarían todo el crédito. Ha...

Pensando esto, dibujó una sonrisa en su rostro, llevando su palma a la mejilla de Giselle.

“¿Por qué lloras...? Es... tan sólo un rasguño”
Le debía mucho a ella. Junto a su padre, era la única familia que le quedaba. Siempre recordaba su cumpleaños, era muy atenta con él. Ojala tuviera algo para darle. Algo para que la acompañase en la misión que él había fallado.

Con un movimiento sutil, tiró de la bufanda que cubría su cuello, a pesar de las quejas de su prima que le decían que no malgastase fuerzas. Y envolvía el cuello de ella, algo torpemente, si se es honesto.

“Es de la suerte. Cuídala por mí, ¿bien?”
Le sonrió obligándola a dar su palabra. Entonces llegaron los gritos de alguien más, un hombre. John los había encontrado, y estaba tan manchado con sangre ajena que estaba irreconocible. Había masacrado a todo el nido por su cuenta. Ojala él fuese así de fuerte. Ni siquiera pudo quedarse lo suficiente para decir adiós. Perdió la conciencia antes de que el Cazador llegase.

“Madre, ya puedo verte”



Capítulo V: Encrucijadas

“¿Quieres un consejo? ¿Quieres que te diga que hacer?
Aléjate de mí. Aléjate de los Cazadores.
Tan sólo aléjate de todo, y tal vez, tal vez, seas feliz algún día”



...Ah. ¿Este es el Cielo...? Porque se sentía demasiado reconfortante para ser el infierno... Una luz cegadora yacía sobre él... Pero entonces, ¿por qué sentía una jaqueca tan fuerte? Tuvo que entrecerrar sus ojos para poder ver con claridad. Estaba... ¿en una cama? En un hospital. Podía ver a su prima sosteniéndole la mano.

El médico no comprendía, todas las heridas de su cuerpo se habían curado. Inclusive las contusiones que le habían provocado los otros vampiros. Era una sanación milagrosa. ¿Qué clase de poder era ese? Jensen se levantó de la cama, tambaleándose. Había dormido durante días, todo indicaba que su cuerpo no resisitiria el resto del día. ¿Cómo es que aún respiraba...?

“Papá... Giselle, ¿dónde está papá?”

Jensen se cambió lo más rápido que pudo, estaba dispuesto a salir a buscarlo. Seguramente había ido tras el demonio sólo, ese era él. Egoísta, dejando a su hijo en su lecho de muerte, todo era un sacrifico más ¿verdad? Un precio más a pagar para consumar su estúpida, obsesiva venganza.

Estaba listo para decir todo esto, cuando se lo chocó en el pasillo. No parecía sorprendido de verlo bien, pero sí contento. Jensen lo observó con odio, pero John seguía sonriendo. Simplemente lo rodeó y lo abrazó. No hacía eso desde... ¿acaso lo había abrazado alguna vez? No lo recordaba. Sus ojos estaban húmedos de lágrimas, y para cuando lo soltó, se dirigió a Giselle, y la abrazó de igual manera. Murmuró algo a su oído, tal vez una disculpa, pero Jensen no lo sabe a ciencia cierta.

Pero después, John se alejó unos pasos de ellos, sonrió, y... se desplomó.

Los médicos dijeron que fue un ataque al corazón. Los jóvenes sabían que no era así. La curación milagrosa de Jensen, la despedida, la resignación... John había hecho un trato con un demonio. Su alma y la Colt, a cambio de la vida de su hijo. Había muerto haciendo un trato con lo que intentaba matar.

El Ojos Amarillos lo había matado, con su propia firma.

Jensen lo comprendió entonces. No importaba a dónde huyese, no importaba cuánto corriese, no importaba si luchaba o se escondía. El demonio lo encontraría, y asesinaría a todos los que lo rodeasen. Debía proteger, al menos, lo último que le quedaba. Una noche, Jensen tomó las llaves del Impala de su padre, y mientras ella dormía, se perdió en la noche.

El siguiente año fue una cacería sin cuartel para él. Asesinó todo lo que se interpuso entre él y ese demonio. Cualquier vampiro, espíritu, híbrido; todo lo que se encontrase en el bajo mundo y estuviese relacionado al demonio o la Colt pérdida. Todos probaron su sable.

Los que lo conocieron pensaron que no tenía alma. Simplemente, jamás estaba libre. Sólo hablaba cuando se refería a una cacería. No tenía hogar, vivía en moteles a los lados de la carretera. El dinero lo conseguía a partir de tarjetas de crédito robadas, o de apuestas en los bares. En ocasiones se los quitaba a los seres que cazaba. Su ropa no variaba más allá de sus viejos atuendos, la chaqueta de cuero de su padre, y una nueva bufanda.

Continuó las investigaciones registradas en el Diario de los Ackerman, que era llevado por su padre. Ciencias ocultas, formas de hacer uso del poder demoníaco para volverse más fuerte. Al ver la facilidad con la que lograba llevar a cabo esta hechicería, sintió ansías de seguir. Cada vez más, y más; se metió de lleno en este mundo oscuro. Tras interrogar a varios demonios antes de matarlos, comprendió que por sus venas corría la misma sangre. Y que beber la sangre de estos seres incrementaba sus habilidades.

Entonces. Lo hizo. Sacrificó su humanidad para volverse más fuerte. Para ser un mejor Cazador. Para ser capaz de matar al Ojos Amarillos.

Haría que el trato de su padre valiese la pena.

Un día fue contactado por un amigo de su padre, Bobby Singer. Jensen lo consideraba un padre adoptivo, ya que siempre estaba ahí para darle una mano, o ayudarlo en una cacería mediante investigación. Su sorpresa fue encontrarse con Giselle una vez que llegó. Y fulminó con la mirada al Cazador. Había dicho claramente que jamás le hablase a nadie de su paradero, ¿y se lo había dicho a quién deseaba alejar?

Si se tratase de alguien más, le habría volado la cabeza. Pero como se trataba de Bobby, lo escuchó. Él no había llamado a Giselle para que lo encontrase. La había llamado porque después de él, era la única capacitada para esa misión. Ella también era una Cazadora.

Una vez que la conmoción pasó, y el impacto del reencuentro también, Bobby les explicó de este lugar. Una Academia, un retorcido experimento para hacer convivir a todos los seres de estos mundos. Jensen recordaba las historias de su padre, de la venida de ángeles y demonios, y terminaba de comprobar que era verdad. Sin embargo, él no mataba a seres justos.

“Todos los más altos en la jerarquía tendrán sus ojos en ese lugar... Hasta el Ojos Amarillos”

Más discusión era innecesaria. Jensen se levantó en el acto, tomó sus cosas, y las arrojó al baúl de Impala. Le tomaría unos minutos darse cuenta de que no podía cruzar el Océano en él, y tras una dolorosa despedida, le dio las llaves al mayor (no sin antes amenazarlo de muerte si lo estropeaba). Giselle le hizo prometer que no se iría sólo, que estaban juntos en eso.

“Despiértate temprano mañana, no esperaré hasta más de las seis para tomar el vuelo”

Aunque dijo eso, él ya estaba en un vuelo clandestino para las cuatro de la madrugada. También se había encargado de quemar los boletos del siguiente avión. Eso le daría algo de tiempo de ventaja.

Giselle tal vez fuese una Cazadora, pero no estaba del todo maldita. Aún podía vivir en paz. Aún podía salirse de ese círculo de muerte.

Él no. Él estaba maldito. La sangre demonio siempre correría por sus venas.

Quizás lo ideal sería acabar con su propia vida llegado el momento. Cada día se siente menos humano, con cada gota de sangre que bebe, siente que se aleja más y más de quien verdaderamente es. Pero no lo haría, no se detendría hasta no acabar con todo.

Aunque fuese la última cosa que hiciese, metería una bala de la Colt en la cabeza del Ojos Amarillos. Del ser que asesino a sus abuelos, a sus tíos, y a sus padres.

A costa de su propia alma y cuerpo, acabaría con esa pesadilla.


EXTRAS


» Rodeando su cuello se encuentra un colgante relativamente simple, de cuerda negra. Al final del mismo se encuentra una cabeza de buey dorada,al parecer no demasiado elaborada. Le fue obsequiado por Giselle cuando eran más jóvenes, ya que su tío le había dicho que protegería de todo mal. Es hasta el día de la fecha la pertenencia más preciada de Jensen, aunque sus propiedades sobrenaturales sean un fraude.
» Heredó de su padre una chaqueta que él siempre usaba durante las cacerías. Su hijo es ahora quien la viste en estas ocasiones, queriendo mantener vivo el espíritu de su padre, aunque fuese en una forma tan mínima, desea llevarlo con él aunque sea tan sólo en un objeto.
» Su dedo anular derecho viste un anillo de plata.
» De ser alguien capaz de ver su aura, vería un gran sufrimiento, los grandes males que atormentan al muchacho, y un alma ennegrecida. Daría la misma sensación de estar viendo a un demonio, aunque con la rara sensación de no sentir temor, sino tristeza. Por este motivo, Jensen odia a las personas con esta habilidad.
» Duerme muy poco, ya que le cuesta conciliar el sueño, y las pocas veces que lo logra sufre de pesadillas. A menudo ingiere pastillas para dormir cuando su cuerpo se encuentra bajo mucho estrés.
» Su arma insignia es una COLT M1911 A1 de color plateado, con la empuñadura blanca y un relieve personalizado con el rostro de su madre.  
» Es perfectamente ambidiestro, puede blandir dos hojas o dos pistolas al mismo tiempo.
» Para compensar la fragilidad de su cuerpo en condición de humano, dispone de un enorme umbral del dolor. Por dar un ejemplo, en una ocasión su brazo derecho fue completamente destrozado e inutilizado, y aún así fue capaz de mantenerse fuera del shock y seguir luchando.


Played by Ouma Shuu from Guilty Crown



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Re: I'm not just a piece in this game

Mensaje por Kiara Xenidis el Miér Nov 13, 2013 7:28 pm

Ficha Aceptada!
Claramente sera removida para mestizos, sobra decir gran historia, y muy buena música (??) felicidades por tu color, rolea mucho y recuerda mantener ambos pjs activos C:

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