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Crossroad Blues {Priv. Giselle}

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Crossroad Blues {Priv. Giselle}

Mensaje por Jensen J. Ackles el Mar Nov 26, 2013 11:48 pm



Crossroad Blues



Se dice que el alma de cada persona siempre deja una parte de sí atrás, en forma de objeto; aún tras haber fallecido. Para algunos resultaba un consuelo, apegarse a algo material que les posibilita estar cerca de sus seres queridos. Les permite sentir que, de alguna forma, jamás los han abandonado.
Resultaría extraño que este pensamiento fuese compartido por un individuo tan racional y metódico como el castaño, tan frío y tan ignorante en el campo afectivo. Sin embargo, él jamás dejaba atrás aquellas escasas pertenencias que había conseguido con el pasar de los años. A pesar de estar vistiendo un traje formal para la ocasión, su chaqueta de cuero descansaba en el asiento de acompañante. Esa que había pertenecido al mejor Cazador de todos los tiempos, su maestro e inspiración, John Ackles.
La mano que guiaba el volante de ese automóvil rentado también daba muestra de poseer un anillo de plata, bastante sencillo y brillante, en el dedo índice. Los motivos por los cuales lo portaba y su procedencia sólo el castaño sabe. Pero por sobre todas las cosas, el objeto más preciado y su mayor tesoro se encontraba por encima de su pecho. Lastimosamente, el mismo era demasiado rústico para dejarlo a la vista. Debía lucir profesional.
...Avenida South Valley 349... 351... 353. — Musitó para sí mismo, mientras reducía la velocidad del automovil rentado a medida que las residencias y sus números pasaban a un lado. — Aquí está.
El leve rechinar de los frenos a un lado de una tradicional y hermosa casa de suburbios. Lucía como un lugar perfecto para pasar la vida; tranquilo, armonioso. Jensen a veces pensaba que así hubiese sido su vida si su madre no hubiese fallecido, aunque muchas veces terminaba aceptando que no hacía más que mentirse a sí mismo. Eso jamás hubiese sido posible.
Apagando el motor, llevó las llaves a su bolsillo, abriendo la guantera. Dentro de ella se apreciaban decenas de credenciales, todas con la foto en miniatura de su rostro. Muchas daban unos cuantos años más de los que en realidad tenía, con el fin de justificar el título, cosa que no le dificultaba el mentir. Su sólo semblante, serio y autoritario, le daba un porte adulto incuestionable.
...Será el Agente Gontier esta vez. — Se dijo tomando una identificación adjunta a la placa de la Policía Federal. Bajo del auto, cerrando la puerta rápidamente y sin mucho cuidado. Extrañaba su Impala, se sentía incómodo en cualquier otro auto. Quizás ese era el objeto en el que él dejaría parte de su alma, de tener una.
El castaño caminó a pasos rápidos al pórtico de la casa, se aclaró la garganta, y tocó timbre. Repasó en su cabeza que tipo de caso estaba enfrentando, ya que no estaba allí por un simple asesinato común y corriente, ya que no era un investigador común y corriente. Habían ocurrido un total de diez muertes ese mes, todas bajo las mismas circunstancias. Las víctimas habían sido brutalmente desgarradas, como por un animal salvaje, con sus entrañas y ropas desperdigadas por toda la escena del crimen. Lo curioso era que no se habían dado reportes de que ningún animal hubiese escapado del zoológico, y menos con un tamaño y fuerza tan devastadores. Para sumar más misterio al acertijo, ninguna entrada se había visto forzada, y todas las fatalidades habían ocurrido poco después de las doce en punto.
Algo unía a todas estas personas con el ente asesino, y de no descubrirlo, más seguirían cayendo en sus garras. Justo cuando pensaba esto, la puerta se abrió, y una mujer mayor de cabellos negros lo recibió del otro lado. El castaño hizo una leve reverencia y procedió a mostrarle su placa.
Buenas tardes, señora Singleton. Soy el agente especial Adam Gontier, quisiera hacerle unas cuantas preguntas relativas al deceso de su sobrino. — Pidió con respeto, sin perder la amabilidad en su tono. La mujer se mostraba algo confundida, mirándolo extrañada. Jensen, lejos de ponerse nervioso, le devolvió la expresión. — ¿Sucede algo, señora?
No... Es sólo que... Si usted es el agente, ¿quién es ella? — Preguntó abriendo la puerta de par en par. El castaño estaba a punto de cuestionar a que se refería, cuando notó una figura femenina asomándose por el pasillo.
El cabello fresa, sedoso y brillante, reflejaba con intensidad la luz del sol. El mismo caía sobre sus hombros a ambos costados de su pecho; en dos coletas perfectamente simétricas. Casi tanto como el fulgor de esos ojos rojos, tan apacibles como enigmáticos. El contraste logrado gracias al traje femenino no hacía más que resaltar la particularidad de sus rasgos. La figura de esa muchacha era capaz de quitarle la voz a cualquiera; aunque ese no fuese el motivo por el cuál Jensen estaba pasmado.
Era Giselle. Y le había ganado el caso.
Estaba seguro de que los días de retraso que le había provocado le daría algo de tiempo suficiente para borrar su rastro en Bucarest, de manera que cuando llegase ella, no lograse dar con su paradero. Mas todo señalaba lo contrario; apenas una semana había pasado y ya estaban cara a cara. Se preguntó si Giselle había tomado el caso para encontrarselo, o si simplemente tuvo mala suerte y dio la casualidad de que a ambos les interesase llegar al fondo de ese misterio. Fuese como fuese, debían mantener el acto.
Ella, bueno, es... — Buscando rápidamente un engaño, se apresuró a buscar una excusa. — Mi compañera, tuve que verificar unos datos antes de venir, así que le pedí que se me adelantase, a la muy capaz agente... ahm... — Rayos. ¿Cuáles eran sus aliases? Estaba seguro de que no se presentaba a ella misma como Giselle Campbell, ninguna Cazadora lo haría. Todos usaban nombres falsos, y podría ser cualquier. — ...agente. — Continuó Jensen, mirándola fijamente casi como una súplica para que lo ayudase.


Última edición por Jensen J. Ackles el Sáb Dic 28, 2013 3:40 pm, editado 3 veces
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Re: Crossroad Blues {Priv. Giselle}

Mensaje por Giselle Campbell el Lun Dic 02, 2013 8:01 am

Subí con cuidado al taxi sentándome en uno de los puestos traseros quedando cerca de la ventana, podía sentir la mirada confusa del conductor sobre mi a través del espejo delantero, y era de esperarse, a pesar de ser mayor de edad mi rostro no lo refleja, por lo que ver a una joven con traje negro de oficina entendía no tuviera mucho sentido para él.

-Avenida South Valley  por favor - dije en un tono serio y desinteresado, una de las cosas que había aprendido sobre cómo infiltrarme es que, más que la apariencia son las actitudes y comportamiento lo que determina que tanto las personas crean tu papel , en este caso debía ser la de una agente… si una agente que iba en rumbo a investigar un caso.

Cuando el auto comenzó a moverse puse uno de mis codos en el apoyabrazos que se encuentran en el costado pegado a la puerta para luego recostar mi cabeza en mi mano y  fijar mi vista en la ventanilla soltando un  leve suspiro, desde mi llegada a Bucarest esta sería la primer “misión”, los días anteriores me había dedicado exclusivamente a conocer la ciudad lo más que pudiera para poder familiarizarme con ella, “conocer del entorno te puede salvar en casos de emergencia”… o eso decía mi tio.
Su recuerdo hizo que una pequeña punzada de dolor apareciera en mi pecho, recuerdos era lo único que me quedaba de ellos y como si aquello estuviera ligado a una canción en mi cerebro no pide evitar que  una pequeña estrofa saliera de mis labios .

“The memories are shadows; ink on the page “

Sacudí mi cabeza para alejar aquella idea, este no era el momento para deprimirse ni pensar en aquello, ahora debía concentrarse en realizar lo que me hizo subir al taxi y vestirme con traje, y eso era  investigar sobre una serie de extraños asesinatos en serie.
Lleve una mano a mi mentón pensativa, había sido un total de diez asesinatos en circunstancias y causa de muertes similares además de que todas realizadas antes de medianoche, lo que me llevaba a pensar que seguramente el culpable no se tratara ni de un humano ni de un animal como se había barajado en las noticias, ¿por qué específicamente a esas personas?¿estaban relacionadas entre ellos o solo habían sido al azar?, eso es lo que iba a averiguar ahora. Es por esto que  caso llamó mi atención y me hizo ponerme en acción otra vez,
además que  por otro lado  quizás este caso podría tener relación con el motivo por el que vine a esta ciudad, además de seguir a mi estúpido primo claro… su sola mención en cabeza produjo que frunciera levemente el ceño, lo extrañaba y esperaba encontrarlo pronto aunque estaba segura que mi presencia no le sería del todo  grata.

Al ver que me acercaba a mi destino abrí mi bolso en búsqueda de mi identificación, que en este caso sería la de Katherine Crownlay  agente de investigaciones de la policía  o eso es lo que decía la placa, sonreí al ver que al interior del bolso resaltaba con su característico color rojo aquel  tejido que siempre llevaba conmigo, ya que como su antiguo dueño había dicho era un símbolo de buena suerte.

Cuando finalmente llegamos a la dirección, pague el pasaje y me baje para luego observar el domicilio, era una gran casa ubicada en una zona residencial,  aquella vivienda según mis investigaciones previas correspondían a la de la tía de unos de las víctimas, quizás ella podría darme alguna información útil, o eso esperaba.
Suspire y tome aire para luego tocar el timbre, espere un momento antes de que la puerta principal se abriera y de ella se asomara una mujer adulta la que me miró un poco confundida por lo que me apresure en presentarme y mostrar la identificación policial falsa.

-Buenas tardes señora Singleton, soy la agente Crownlay  de la policía  y  venía a realizarle unas preguntas sobre su sobrino si es que tiene tiempo - hable con mi usual tono tranquilo y serio, en estos casos las personas no suelen negarse, siempre intentan aportar lo que más podían para contribuir a las investigaciones, eso es lo que había aprendido por la experiencia.
Como era de suponer la señora al ver la placa se disculpó y me pidió que entrase sin ningún problema, observe el interior de la casa con cuidado, nada parecía fuera de lo normal a simple vista… pero como dicen las apariencias engañan y yo misma era un buen ejemplo de aquello.
Me gire para verla y comencé.

-Junto con lamentar su perdida, me gustaría como ya había dicho realizarle unas preguntas …-la señora simplemente asintió por lo rápidamente proseguí- primero… su sobrino había presentado un cambio en su comportamie…-fui interrumpida por el sonido del timbre, ¿quién podría ser...?

Mi respuesta llegó a los pocos segundos cuando la señora se disculpó y abrió la puerta para ver de quien se trataba. No pude evitar abrir por un segundo mis ojos con sorpresa y dejar escapar una pequeñas sonrisa.

“te encontré” -pensé

La persona que se había presentado no era nada más ni nada menos que Jensen, al parecer habíamos pensado lo mismo puesto que inventamos hasta  la misma excusa, deje que siguiera con su actuación hasta que la mujer preguntó con incredulidad quien era yo si era él se presentaba como el agente.
Al verme se quedó en silencio atónito para luego comenzar a dar una vaga explicación para luego mirarme como pidiendo ayuda, no pude evitar reprimir una pequeña risa para luego volver a mi actitud sería.

-oh, ya te habías demorado -dije mientras me  acercaba a la puerta- disculpe, el es mi compañero y ayudante por favor déjelo pasar - dije observándolo, sabía aquello le molestaría acababa de degradarlo a mi ayudante, pero no pude evitarlo la situación era demasiado tentadora  y no podía perderme esta extraña oportunidad. Me acerque a la entrada para quedar más cerca de él dándole la espalda a la señora para mostrarle disimuladamente mi alias que se encontraba en la placa sonriendo le, para luego girarme y quedar en medio de ambos.

-Acababa de comenzar con las preguntas referentes al caso, has llegado en el momento justo- dije para ponerlo al corriente de la situación. -apresurémonos para continuar que el tiempo escasea -dije para volver a ingresar al domicilio, quería hablarle de tantas cosas… pero en este momento no era Jensen, si no el agente Singlenton, al igual que yo.

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Re: Crossroad Blues {Priv. Giselle}

Mensaje por Jensen J. Ackles el Dom Dic 08, 2013 10:19 am



Crossroad Blues



Las noches de invierno del 2011 siempre resultaban algo monótonas para los jóvenes; en especial durante la semana. Reiner y John habían impuesto un duro régimen trabajo, que consumía la mayor parte de su tiempo. Sólo los veían en los fines de semana, cuando estos regresaban de dondequiera que estuviesen a cumplir, temporalmente, sus roles paternales.
El resto del tiempo ambos se desaparecían a hacer lo que fuese que estuviesen haciendo para atrapar a aquel demonio de Ojos Amarillos. Los conocimientos que los adolescentes tenían acerca de los avances en la investigación eran nulos. Habían sido dejados completamente fuera de esa cacería, muy para su disgusto.
Muchas fueron las veces que el muchacho discutió con su padre, alegando estar listo para cazar por su cuenta. Si bien era cierto que había demostrado, a su corta edad, una enorme gama de conocimientos y habilidades; el mayor continuaba repitiendo que no estaba listo.
¿A qué hora regresan? Ya se les hizo tarde...
La voz de la pelirrosa le llegó, devolviéndolo al planeta tierra. Hacia media hora estaba sentado en el interior del marco de la ventana. Observaba la noche desde su habitación en el primer piso siempre que no tenía nada más que hacer. La casa de su tío era cómodamente amplia, y mucho más hogareña que la que John había intentado levantar. Esta diferencia probablemente se debiese al toque femenino de su tía, que según le contaba Giselle, había pintado ella misma los cuadros y elegido la decoración.
Jensen no había tenido oportunidad de apreciar el gusto de su madre, todo había ardido antes de que tuviese la capacidad de recordar.
Probablemente encontraron algo, ya volverán. Relájate... — Le respondió en un tono de voz apagado, inclinando su cabeza hacia atrás.
No quería pensar en su madre, ni en tener un hogar, ni nada que tuviese que ver con eso. Ella se había ido, y jamás regresaría. Lo único que podía hacer era obedecer a John, llegar al demonio, y vengarla. Era lo único que importaba.
Dando un leve salto desde la ventana, caminó hacia Giselle estirando sus brazos a los costados.
Estoy más preocupado por morir de aburrimiento... ¿hmm? — Notando un objeto inusual por el rabillo de ojo, a medio entrever debajo de su cama, se agachó a recogerlo. — Ah... demonios.
Al abrirlo, pudo ver una identificación con la foto de su padre, afeitado y prolijo como jamás lo vería en vida, sólo que con el nombre de Brian Johnson. La placa en la parte superior lo identificaba como un agente especial del FBI.
John la usaría para obtener acceso a escenas de crímenes que involucrarán eventos sobrenaturales, o bien, para acceder a bases de datos policiales. Según entendía Jensen, era un truco básico para los Cazadores.
Me matará cuando se de cuenta... — Se lamentó llevando su mano a su nuca. — La tomé para intentar hacer una copia para mí mismo, pero bueno...
Cortó la frase para evitar mencionar el desastre que había sido su intento de "placa", sin contar que su rostro no estaba ni cerca de parecer el de un adulto. Liberó un sonoro suspiro antes de levantarse y voltearse a Giselle.
¿Matarte? Eso es poco decir. Jen, sabes cuán importantes son esas cosas. Puedes haber entorpecido por completo su plan de acción. Ahora me explico por qué no llegan...
La madurez de su prima a veces le resultaba irritante. Se limitó a soltar un bufido y volver la mirada a la placa. Anhelaba tener la suya propia, por ese motivo se la había quitado. Quería ser un Cazador de verdad y dejar de ser el ayudante del mago.
Eso ...si es que se entera que fui yo quien se la quite. Pensará que la perdió él mismo y pedirá una nueva a Bobby. Siempre en cuando cierto alguien no hable más de lo que debe. — Doblando la identificación dio unos cuantos golpecitos a la cabeza de su prima, como si recurriese a algún tipo de regla entre primos.
Por un instante un pensamiento llevo al otro, ¿qué tal si Giselle era tan buena con el arte como su tía? Una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro.
Hey... tengo una idea.
Esbozando una mueca de confusión, su prima parpadeo repetidas veces, alternando la mirada entre la identificación y su primo.
¿...qué piensas hacer con esa placa?



La mujer había sido bastante amable con ellos, invitándolos a tomar asiento en la sala de estar. A pesar de que nada estaba sucio, el ambiente era más bien oscuro y las cortinas resultaban gruesas. Los muebles parecían viejos, al parecer no a todas las amas de casa se le daba tan bien la decoración como  a su tía.
Jensen arqueó ligeramente su ceja cuando la mujer le pidió ver su identificación nuevamente, con cierto dejo de desconfianza en su voz.
¿...por qué sólo a mí, si puedo preguntar? — Musitó no pudiendo evitar mirar de reojo a su prima, quien indudablemente había tenido un trato más amistoso y respetuoso.
Lo siento, Adam, es sólo que cuando la señorita Crownlay se presento no tuve dudas de que una mujer tan formal y cordial fuese a ser una honorable agente. Aún teniendo esa cara de ángel, se ve la experiencia de los años. — Rió mirando a su prima como si fuese su propia hija. Cuando volvió la mirada a Jensen pareció detenerse a pensar una forma sutil de decirlo. — Pero en cuanto a usted joven... sin ofender, pero luce algo... inmaduro... desaliñado... su cabello está fuera de control, y ese traje...
Entiendo, entiendo. Aquí tiene, señora Singleton. — La interrumpió extendiéndole su identificación. No necesitaba escuchar eso de una civil. Había logrado burlar altos controles policiales y hospitalarios con esa placa, una simple ama de casa no lo descubriría. ¡Y su cabello estaba bien así!
Tomando la identificación en sus manos, parecía estar haciendo un examen exhaustivo, comparando repetidas veces su rostro con el de la foto. La placa relucía como si fuese nueva, a pesar de ser esta la segunda generación de Cazadores que la usaba. Tras algunos segundos, miró a Giselle y le devolvió el documento.
Luces demasiado joven e inexperto, Adam. Pero confió en la ilustre agente Crownlay. Estoy segura de que si te dejó acompañarla es porque quieres que aprendas alguna lección valiosa. Y bueno... ¡quien soy yo para cuestionar a una muchacha tan hermosa! — Exagerando esta última frase, provocó una clara expresión de descontento en el rostro de Jensen.
Había dedicado todo un año de su vida a cazar por su cuenta, ¿y cuando ella aparecía de repente perdía toda credibilidad? La habilidad de su prima para molestarlo era tediosa. Soltando un sonoro suspiro, parpadeó para adoptar un semblante serio y volver al trabajo.
Señora Singleton, ¿podría decirnos si su sobrino tenía alguna clase de enemigos? ¿alguien que le quisiera hacer daño, tal vez? — Comenzó Jensen, cambiando su tono de voz a uno extremadamente formal.
La mujer frunció el ceño ante la pregunta llevando su mano a su pecho.
No, por supuesto que no... ¿por qué pregunta eso? Creí que habían dicho que fue un ataque animal. — Inclinándose hacia adelante, tomó las manos de Giselle entre las suyas, mirándolo al castaño. — Joven, no me malinterprete, pero creo que tendría que dejar que su superior hiciera las preguntas. La próxima asegurate de que lea el informe, cariño, es algo despistado. — Rió a manera cómplice junto con la pelirosa, provocando que Jensen tuviese que fingir una sonrisa.
— “Increible... Sencillamente, increible” — Pensó a sus adentros mientras descansaba el rostro sobre su puño, limitándose y rebajado al rango de "subordinado de la ilustre oficial Singleton"
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Re: Crossroad Blues {Priv. Giselle}

Mensaje por Giselle Campbell el Dom Dic 15, 2013 8:19 pm

La señora no mostró problemas en dejarnos ingresar a su casa nuevamente, hasta podría decir que se mostró más cordial que antes, por lo menos conmigo porque con Jensen….parecía que era otro tema.
Una vez nos sentamos en uno de los sillones de la sala,  la mujer le pidió explícitamente la identificación al agente Adam, alegando que su apariencia física y actitud la hacían dudar de su cargo, sonreí para mis adentros cuando la mujer comenzó a alabarme, eso no me lo esperaba pero me divertía en cierta manera, sabía que aquello debía estar molestando a Jensen, pero tenía que admitir que siempre se le había hecho más sencillo actuar y tomar roles en comparación mi primo o eso era lo que decían nuestros tutores o también llamados padres, aunque él poseía más experiencia como cazador y quizás algo más de habilidad en batalla, cosa que siempre había admirado en el pasado.
No pude evitar sonreír levemente al ver la placa que Jensen le había extendido a la mujer para que corrobora su identidad… aquella  placa que había sido la primera que había modificado y arreglado para que al idiota no se metiera en problemas.
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— ¿...qué piensas hacer con esa placa?- dije mirándolo con desconfianza, sabía que aquel brillo en sus ojos de “oh tengo una idea” no podía ser del todo buena, o no al menos para mi.

- Oh vamos tu puedes arreglarla - Dijo extendiéndome la ahora dañada placa -Tienes que tener algo de tu madre, o es que acaso no puedes y los genes se perdieron contigo? - Dijo con un tono burlón desafiándome.

Tsk… veré que puedo hacer !-Dije cogiéndola arrebatandosela de la mano- Pero no te prometo nada!

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Vale decir que mi tío de nada se dio cuenta, el intento de Jensen por crear una placa que terminó en un completo fracaso me ayudó a descubrir que tenía las habilidades para falsificar y por ende serle de más ayuda a aquellos hombres que conformaban mi extraña familia.

Me desligue de la discusión que sostenían Jensen y la mujer para comenzar a observar con cuidado la habitación en donde nos encontrábamos, nada fuera de lo normal a simple vista, pero me llamaba la atención lo sombrío que parecía todo, las cortinas parecían especiales para impedir el paso de la luz solar y los muebles parecían más antiguos que la propietaria, la razón de esto, si es que solo estaba sospechando de más era que podía ser que uno, o todo era una herencia, o dos quizás solo eran sus gustos. Luego miré con disimulo a la mujer era una adulta de entre unos 40 a 50 años también me parecía “normal”, desde siempre había sido capaz de diferenciar si la persona que se encontraba frente mío era un humano o un ser “sobrenatural”, lo había heredado de mi madre, es por eso que estaba completamente segura que se trataba de una humana, al igual como sabía que el joven que se sentaba al lado mio ahora era un deimon, pero por un extraño motivo al ver sus ojos me parecía que reflejar una mezcla de cansancio y tristeza.

Mis observaciones fueron interrumpidas cuando la mujer tomó mis manos para luego volver a dirigirse a Jensen regañándolo, suspire tranquilamente entrando nuevamente en mi papel.

-Es cierto agente Adam, tu estas aquí para anotar y apoyarme si es que se me olvida algún detalle -Le dije en un tono de regaño para luego reír de manera “cómplice” con la mujer al ver como el joven se resignaba apoyando uno de sus brazos- Lo lamento señora Singlenton, ¿Podemos continuar donde quedamos antes de que mi ayudante llegará?

La mujer asintió soltando mis manos para luego sentarse frente a nosotros, mirándome e ignorando a Jensen por completo, comenzaba a pensar que la señora tenía algo en contra del pobre.

-Bueno, como le decía según las investigaciones se muestra que la muerte se produjo por el ataque de un animal, pero a pesar de esto de todas formas se debe investigar la posibilidad de que el motivo sea otro, para aclarar cualquier duda que pueda surgir, es por ello el motivo de la pregunta de mi compañero -Dije en un tono calmado para luego mirar a Jensen- Es por ello que podría responder a su pregunta? -Dije para luego volver a mirar a la mujer y ver como su expresión cambiaba bajando un poco la mirada fijándola aparentemente en sus manos.

-Pues.. la verdad, no que yo lo sepa, siempre pareció un joven tranquilo alejado de los conflictos y esas cosas, me sorprendería si alguien hubiera tenido algo en su contra- Alzó la vista y mirarnos-

Hice como que anotaba algo en la pequeña libreta que traía para luego volver a dirigirme a ella - Por otro lado, en el último tiempo ¿Su sobrino se comportó de forma inusual?, es decir ¿Usted noto algún cambio en su forma de ser?

-Oh claro que no, a mi siempre me pareció normal - Respondió  esta vez con rapidez dibujando una sonrisa en su rostro con nostalgia-  

Ya veo… -Dije comenzando a dudar de que esto nos llevara a algún lado, quizás ella realmente no sabía nada y solo estábamos en un callejón sin salida.

Espere... - dijo la mujer para mi sorpresa- la última semana...se le vio un poco más callado de lo usual, su madre me contó que lo notaba más distante y que se había encerrado en su habitación negándose a hablar con cualquiera -Volvió a sonreír observándonos- Deben ser cosas de la edad, por eso no le dieron importancia.

Alce una de mis cejas, bingo, aquello podría ser algo de lo que estamos buscando, por otro lado la actitud de la señora Singleton me seguía pareciendo extraña… sus cambio de ánimos… su forma de actuar… quizás ocultaba algo más. Volví a escribir en la libreta para luego dársela a Jensen.

-Es momento de que comiences a trabajar creo que dije que escribir no era parte de mi trabajo, por otro lado quieres preguntar algo más?, claro siempre y cuando la señora Singleton no se oponga  - dije sin mirarlo para observar a la  mujer y sonreirle la cual negó con la cabeza-

-No me molesta, supongo que los aprendices también tienen que tener su oportunidad, pregunte joven, pero espero que esta vez sea con más tacto… aprenda a su superior- agregó para reclinarse un poco en la silla-

Solo esperaba que Jen aprovechara de preguntar algo que se hubiera pasado por alto, y comprobará si mis dudas eran también compartidas por él… sentía que aquí había algo raro, es por ello el mensaje que le deje en la solitaria hoja de la libreta, donde las únicas palabras escritas eran:

“dudo”
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Re: Crossroad Blues {Priv. Giselle}

Mensaje por Jensen J. Ackles el Sáb Dic 28, 2013 3:39 pm



Crossroad Blues



Ni siquiera habían pasado quince minutos, y ya sentía ganas de salir de la habitación. Esto se decía a sí mismo, resultandole molesto que lo rebajase de rango, y además, se burlase de él en su cara. Y aún así, no podía mentirse. La había extrañado.
Su prima debía ser la única persona en el planeta por quien aún apostaba todas sus fichas, por quien tomaría su sable en mano y enfrentaría un torrente de desgracias. Era la única familia que le quedaba, y estaba feliz de volverla a ver. Y sin embargo, lo consideraba un infortunio.
Él no había tomado las llaves del Impala y desaparecido porque la odiase, sino todo lo contrario. Era demasiado importante para él para permitirle estar cerca; de su maldita y condenada alma. Había hecho la promesa de protegerla, pero a su vez, su motivo de existir consistía en el único objetivo de cazar al Demonio de los Ojos Amarillos. Mientras Jensen no parase de buscarlo, tragedias lo rodearían. Y si tuviese que cremar a Giselle en una pila funeraria, probablemente perdería la poca humanidad que le quedaba. Temía en lo que podía llegar a convertirse.
Sus ojos se mostraban perdidos a medida que estos pensamientos cruzaban su mente, debía guardárselos para su persona. Jamás le diría a la pelirosa, la conocía, no haría más llevarle la contraria. Ahora lo único que podía hacer era trabajar ese caso con ella, y al finalizarlo, volver a desvanecerse. Esta vez para siempre.
Tomó la libreta que le había entregado, mirándola sin siquiera mover el rostro o cambiar su expresión. Un simple contacto visual era suficiente para que se entendiesen. Tomó un bolígrafo del bolsillo, escribiendo a un ritmo acelerado y rápido, los golpes resonando sobre el papel en un sonido vago y relajante.
Creo que la agente Crownlay ha despejado nuestras dudas. Sin embargo, a último momento nos han encargado una serie de preguntas de rutina provenientes del Centro de Control de Animales, a fin de dar con lo que atacó a su sobrino. — Jensen pasó la libreta a su prima levantándose de su lugar. — También debemos hacer una inspección al lugar, verificar ciertos puntos del reporte pericial para evitar fallos en el reporte. — Continuó con voz un tanto apagada y metódica, el discurso nunca era el mismo, pero crear excusas ya era automático para el Cazador. — Agente, ¿les parece si dividimos las tareas? — Preguntó sabiendo de antemano la respuesta.
Es buen momento para decir que Jensen jamás había dicho nada a Giselle referente de lo sensible que eran sus sentidos. Hasta los mejores Cazadores tienen sus limitaciones físicas. Y ciertamente, tener el olfato de un lobo estaba bastante alejado de una persona normal. Podía percibirlo todo; el olor madera de roble; el perfume dulce en el cuello de Giselle; el aroma a carne asada de la noche anterior. Y sin embargo, todo estaba ofuscado por un desagradable hedor, agrio y repugnante. Para su pesar, debía pedir la asistencia de su prima para comprobar su teoría. Aunque no por eso debía decirle que decirle lo raro que era, tan sólo sugirió un posible sospechoso escribiéndolo en la libreta: “¿DEMONIOS?”, junto al dibujo rudimentario de un reloj.
El aroma se podía comparar con aquel de huevos podridos, amargo y repugnante. Jensen no podía evitar sentirlo aunque quisiese ignorarlo. Por algún motivo, los demonios siempre dejaba un rastro de esta sustancia detrás. Significaba que habían estado allí, y que por lo que sabían, aún podrían estarlo. Después de todo, la señora Singleton no guardaba ningún crucifijo sobre las paredes. Jensen dirigió una rápida mirada a Giselle, dándole a entender que quizás debiesen tomar las armas si la prueba daba positivo.
El muchacho dio un par de pasos antes de detenerse, como si recordase algo, y se volteó hacia la mujer.
Señora Singleton, lamentamos mucho su pérdida. Créanos cuando le decimos que haremos todo lo posible por atrapar al culpable de esta negligencia. — Musitó en voz respetuosa y segura, antes de tragar saliva para decir lo siguiente. — Espero que el alma de su sobrino esté con Cristo ahora mismo. — Ya lo había dicho, estaba expuesto, pero sabía que Giselle lo cubriría si algo pasase.
Por ley natural, los propios del Abismo sienten una repulsión y asco tal a la sola mención del nombre de Dios en latín, que al escucharlo pierden el control momentáneamente tiñendo las irises de la persona poseída de un profundo azabache; revelando así su verdadera esencia. Y sin embargo, la mujer no mostró esos signos, simplemente sonrió con amargura a modo de agradecimiento, y su mirada se perdió en la nada, con un dejo de tristeza como si fuese a soltar una lágrima.
Jensen asintió hacia Giselle, confirmandole que el mensaje significaba que le ganase tiempo. Que hiciese preguntas triviales o la consolase, no importaba. Sólo quería tener unos quince minutos para descubrir de dónde provenía ese aroma repugnante.
Cada escalón que subía intensificaba la esencia, Jensen casi podía ver materializado el torrente de aire contaminado que llevaba a través del pasillo de ese primer piso a la última puerta, adyacente al baño. Al parecer, la decoración del hogar era estricta. Finos y antiguos muebles de madera oscura, los cuáles seguramente habían sido colocados con la intención de darle un aire conservador y elegante. Sin embargo, dado la escasez de luz que atravesaba las gruesas cortinas, y la poca iluminación artificial; estos parecían oscurecer el ambiente, provocando un sentimiento de intranquilidad y desolación. Jensen tomó el picaporte, pero al intentar abrirlo este no cedió. Estaba cerrado.
Por supuesto,... ¿por qué pensó que sería tan fácil? Soltando un bufido para lugar arrugar su nariz levemente, comprendió que si quería saber de dónde provenía el rastro, tendría que cruzar esa puerta y enfrentar lo que hubiese detrás. Rebuscó en su billetera una tarjeta de crédito, y forzó con ella la cerradura hasta que la abrió, su mano moviéndose rápidamente al arma en su cintura.
Detrás se encontraba lo que le pareció que era la habitación del joven asesinado. Es decir, todo estaba desordenado y la ropa interior tirada por doquier. La típica imagen del cuarto de un adolescente. Jensen supuso que su tía había optado por dejarlo tal y como él lo había hecho, para de alguna forma intentar mantener la esencia de la víctima. Lamentablemente, Jensen estaba a punto de poner de cabezas el lugar en busca de pistas. No es como si lo fuese a notar de todas formas, era una pocilga.
Tras dar una mirada rápida a los armarios y cajones, no encontró más que ropa sucia y suciedad. Dedujo que fuese lo que fuese, estaba escondido, así que con esa nueva mentalidad dio un segundo rastrillaje. Debajo de la cama, en el marco de la puerta, el interior de las almohadas, detrás de los posters. Nada. Estaba frustrado para este punto, habían pasado veinte minutos, no debía faltar mucho antes de que Giselle se quedasen sin excusas para retener a la dueña del hogar.
El Cazador se cruzó de brazos y cerró los ojos en una pose meditativa.
Si yo fuese un adolescente, y estuviese jugando con demonios... ¿dónde escondería la evidencia? — Se preguntó a sí mismo, abriendo con lentitud los ojos, posándolos sobre un libro encima de la mesa de luz.
Era bastante grueso, con una cubierta dura y detallada con relieves y hermosos marcos dorados. Sobre ella se leía el título: LA SANTA BIBLIA.


Un momento más tarde, la figura del castaño se asomó por la esquina de la sala de estar, mirándola a Giselle haciéndole un gesto de que era hora de irse. Esperó a que se despidiese (o sacase de encima) a la mujer para agradecer su colaboración, darle un número al que llamar por si recordaba algo más, y retirarse del hogar hacia la calle.
Camino al vehículo, Jensen sacó las llaves de su bolsillo y quitó la alarma, abriendo las puertas al mismo tiempo. No se volteó a Giselle, pero dirigió su voz hacia ella.
El único motivo por el que no diré nada ahora, es porque tenemos trabajo que hacer. Espera dentro del auto. —Exclamó yendo a la puerta del lado del conductor, para mirarla desde el otro extremo. — Pero te diré esto: la próxima vez que vayas a tomar uno de mis casos, hazme un favor. No lo hagas. — Alzó su índice regañándola como si fuese una niña pequeña.
Le dio la espalda de inmediato, dirigiéndose a pasos rápidos a la casa del frente. Tocó la puerta, mostró su insignia e hizo un par de preguntas rápidas. Luego se dirigió a la del vecino de junto, repitió el proceso y siguió con la siguiente. Hizo esto unas cuatro veces, antes de retirarse con un volante en mano de una de ellas.
Subió al auto junto a Giselle soltando un suspiro de cansancio. Desabrochó el fino saco negro, bajo el cual se encontraba una corbata del mismo color sobre una camisa ajustada de color inmaculado. Del interior del traje, extrajo el libro que había robado de la víctima y se lo pasó a Giselle.
Encontré esto en la habitación de nuestro tipo. — Le dijo con un dejo de malicia en su voz.  —  ¿Te apetece darle una leída?
Al abrirlo por instinto, pudieron ver ambos como las hojas habían sido cortadas y removidas del libro formando un rectángulo. Obviamente, esto resultaba en un contenedor insospechable y un buen escondite para objetos pequeños. En este caso, una serie de huesos pequeños y colmillos de apariencia pequeña y frágil.
Aparentemente, no era tan inocente como creíamos. Siempre quisiste una mascota, ¿no, Gise? — Le dijo como si lo hubiese escuchado de sus propios labios, aunque a decir verdad, era una suposición vaga. Habría reído de saber que acababa de acertar. — Bueno, felicidades. Tienes sobre tu regazo al adorable Salem... O lo que queda de él. — Concluyó entregándole el volante que había recibido en la última casa.
Mostraba la foto de un gato negro durmiendo, con un número de teléfono escrito en letras grandes y la oferta de una recompensa a quién lo encontrase y devolviese a su dueño. Desafortunadamente, lo único que quedaba del felino eran esos huesos.
Hay más... — Continuó rebuscando otro papel en el bolsillo exterior del saco. — Encontré esto bajo su cama.
A primera vista, parecía ser una nota o una carta. Estaba doblada unas cuatro veces, pero al abrirla, no habían letras. Sino trazos negros, desesperados y frenéticos, definiendo un animal cuadrúpedo con garras y dientes amenazantes.
Creo que estamos lidiando con un perro negro. — Dijo seguro de sí mismo. — Quiero decir, jamás he visto uno antes, pero hay docenas de relatos de bestias como esas alrededor del mundo. — Sin darse cuenta, el Cazador había empezado a hablar en plural. Como si hubiese dejado de lado la idea de trabajar sólo, pidiéndole su ayuda a la pelirosa. — La leyenda no es clara. Algunos dicen que es un espíritu de un animal muerto, otros que es un presagio de muerte. Pero a juzgar por esos huesos, no me sorprendería que Scooby-doo hubiese vuelto de la tumba para vengar a sus compañeros peludos. — Siguió en su soliloquio, luciéndose cada vez que podía.
A Jensen le gustaba hacer alarde de su conocimiento general de lo sobrenatural. Siempre había sido un prodigio en ese sentido, por lo que acostumbraba a ser la “enciclopedia” del equipo cada vez que trataban un caso. Pasaría a explicar los métodos para atrapar y cazar a lo que lidiaban, las precauciones a tomar y el método. Sin embargo, en esta ocasión, no pudo continuar hablando. Había dicho todo lo que sabía de este tipo de criatura.
Sugiero que llamemos al Centro de Control de Animales, y veamos si alguien ha visto a un perro negro en los alrededores. Es vago, pero es lo que tenemos. — Encendió el motor mientras hablaba, conduciendo a través de la calle suburbana. — Mientras estás en es eso, ¿quieres decirme cómo me encontraste? — Exigió saber Jensen, intentando mantener la mente de su prima ocupada.
Temía que le preguntase por qué había sospechado de demonios en primer lugar. Es decir, los demonios tomando los cuerpos de los humanos, no de animales. No tenía sentido, lo sabía. Pero su olfato no le mentía, allí había olor a sulfuro. El Cazador había dicho que creía que se trataba del espíritu de un perro, pero en realidad su mente jugueteaba con la teoría de que un ser infernal estuviese detrás de todo. Por supuesto, no podía compartir esta idea con ella, sólo lograría alzar interrogantes que no deseaba responder.

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Jensen J. Ackles

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Re: Crossroad Blues {Priv. Giselle}

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