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¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

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¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Invitado el Jue Dic 19, 2013 12:33 am

Suspiro apoyando ambos pies un tanto inseguro sobre el suelo, se sentía un poco mareado y chorreaba sangre del brazo derecho. Lo peor es que no veía casi nada con el humo grisáceo que lo rodeaba. Tosió un par de veces llevando su mano izquierda a sostener el brazo contrario, mierda, mierda, mierda pensó para sus adentros mientras caminaba lento, porque la verdad no se sentía tan bien como para correr por ahí y todavía no conocía todo el instituto como para poder aparecerse por donde quisiera, lo peor es que ni siquiera recordaba un buen lugar donde ir. Siguió caminando ignorando las miradas extrañadas de las personas a su al rededor, ¿porqué la gente era tan metida? si ellos no se hubieran metido seguramente no hubiera terminado con tres malditas púas enterradas en el brazo.

Ah, era horrible, el había terminado con un brazo casi inerte y ese estúpido enano con tendencia a las patadas y a los ladridos solo se había quedado con su cuchillo. ¡No tenía que haberselo dejado! oh dios, juraba por el diablo que si cuando lo volviera a ver este no llevaba su cuchillo lo mataría a moriscos y una vez muerto le patearía la cabeza hasta el cansancio y no, no le importaba que seguro le diera rabia por morderlo, la próxima vez que lo viera lo haría...

Gimió de dolor y molestia cerrando los ojos por un segundo, segundo en el que trastabillo y choco con alguien justo del lado derecho donde tenía clavado esas púas. Se mordió la lengua para no gritar  y llamar la atención, por hoy no más atención, por hoy se iría a quitar como pueda las púas y luego a desinfectar el brazo, tenía que mejorarse lo antes posible. — Muévete bicho. — Miró a quien había chocado, y vio que lo había manchado de sangre, bufó molesto, solo le faltaba ponerse a pelear ahora... se giró para volver a seguir su camino, pero para su desgracia sus botas aun embarradas con hielo le traicionaron y trastabillo.— ¡Mierda!. — Grito frustrado, ¡ya estaba! no se movería ni un centímetro hasta concentrarse lo suficiente como para irse a su habitación por si solo.
Levanto la cabeza con cara de pocos amigos y solo vio al tipo al que había chocado.— ¿Qué tanto vez?. — Le recrimino como si este tuviera la culpa de todo, y lo fulmino con la mirada, apretando inconscientemente las púas sobre su brazo. Ya estaba tan enojado que se había olvidado del dolor. Estaba demasiado ocupado enojado con sigo mismo y con el estúpido enano ¡y ahora se le sumaba otro idiota!

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Re: ¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Xerrac Ion el Jue Dic 19, 2013 1:26 am


Bucarest era bonito durante la tarde. Las calles siempre se llenaban con alegre música y nunca era demasiado de noche para que la multitud recorriera por las populosas avenidas de manera alegre y sonora. Para los negocios, a toda hora era un buen horario para estar abierto. Y personas olvidadizas como yo apreciaban aquello. Esa vez iba a cocinar pato a la naranja junto con Kardia. Había prometido enseñarme a cocinar algo delicioso y esa receta había sido la primera en la que habíamos reparado al abrir el gran y polvoriento libro de cocina. Claro, íbamos a comenzar mañana a primera hora para poder tenerlo listo para el almuerzo. A la tarde había ido a comprar todo, curioso fue que no me olvidara de comprar el pato... Me olvide de comprar las naranjas… ¡Y cómo hacer pato a la naranja sin naranjas!

Por suerte, me había dado cuenta a tiempo y había podido correr hasta el mercado para poder comprar una bolsa llena de ellas. Iba feliz por las calles iluminadas, silbando tranquilamente con la bolsa de cartón cargada de naranjas en los brazos cuando algo chocó contra mí. Me dijo bicho y bufó. Lo miré sorprendido, dando un paso para atrás y observando la marca de sangre que había dejado en mi vieja campera de color marrón claro. ¡Estaba lastimado! Lo miré sorprendido por su actitud. No parecía un delincuente juvenil y mucho menos parecía un vagabundo. Me acerqué con cuidado, tratando de comprobar si estaba borracho, drogado o si simplemente era peligroso en sí. – Lo siento… - dije un tanto confundido mientras retrocedía unos pasos. No quería problemas, no quería peleas. ¡Pero verlo lastimado me preocupaba!

Se cayó al piso debido al hielo acumulado. La caída pareció dolor bastante. Hice un gesto de dolor y me acerqué a él, acuclillándome a su lado y dejando la bolsa de naranjas en el suelo un momento. – Oh, no, tan sólo… - comencé a decir un poco intimidado por su tono. Parecía enojado y frustrado, claro , además de adolorido. Le devolví la mirada de manera preocupada, estirando un brazo para intentar ayudar a incorporarse pero dejándolo a mitad de camino. Por como me miraba no me hubiese extrañado que tratara de arrancármelo de un mordisco… Suspiré y tome valor, en cualquier caso siempre podría escabullirme entre las personas si comenzaba a ponerse más agresivo… - ¿Necesitas ayuda? Estas lastimado y parece dolor… - dije tímidamente tendiéndole mi mano después de todo. Y en ese momento realicé en las espinas que llevaba clavadas en el brazo. Parpadeé curioso, ahora entendía de donde había llegado la sangre a mi abrigo.

Me incorporé y tomé la bolsa de mi lado con una mano, tendiéndole la otra a aquel sujeto para ayudarlo a parase. – Te acompañaré hasta donde quieras llegar, y puedo sacarte las espinas si quieres… - dije de manera calmada y tranquila, asegurándome de que pisaba tierra firme y no resbalaba nuevamente.
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Re: ¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Invitado el Jue Dic 19, 2013 3:40 pm

Suspiro más tranquilo al escuchar una disculpa de parte de la otra persona, la verdad no sabía ni porque se disculpaba, después de todo había sido el quien lo choco y quien hasta lo mancho, si las cosas hubieran sido al revés seguramente el se hubiera enojado mucho si lo chocaban, lo insultaban y para colmo lo ensuciaban con sangre, como si fuera tan fácil de sacas, en especial cuando se seca...
Lo miro fijo por unos minutos, lo primero que pensó es que se notaba a kilómetros que por ninguna circunstancia pelearían y eso le daba un respiro y lo segundo que vio fue que ese joven parecía un despeinado y no es que el siempre se peinaba porque no lo hacía, pero por suerte su cabello no era tan rebelde y normalmente caía hacía abajo, pero por lo que veía, el cabello de ese chico estaba en contra de la gravedad.
Dejo escapar una pequeña risa ante su vago pensamiento, tal vez fue ese el momento en que se distrajo y piso mal.

Pensó que el tipo se iría luego de como le hablo, digamos que no a todo el mundo le agradaban que lo traten como basura, al menos a el no le hacía gracia, pero pareció que el chico no entendió el mensaje, pues solo escucho como balbuceaba algo, además de verlo algo asustado y luego ¿preocupado?, genial, otro metido pensó.
Lo miro sin creerse lo que escuchaba. — Que genio, pero descuida dejo de doler cuando el enojo aumento — Dijo con ironía, luego de escucharlo. Suspiro, rodó los ojos y dándole un ligero golpe con su mano cuando notó que le extendía una. Fue casi como chocar los cinco.

Miro en dirección hacía donde el otro miraba, ya que parecía sorprendido y recayó en su brazo derecho, oh, su brazo. Miro por un minuto su brazo y luego al chico. — Te presento a mi brazo, creo que le caes bien. — Se burlo, y es que no podía evitar decir ese tipo de cosas ni siquiera en esos momentos, además ¿Qué nunca vio a alguien lastimado?.
Le miro cuando tomo una bolsa que antes había dejado a un lado y luego tendiéndole nuevamente la mano ahora acompañado de palabras, suspiro suponía que esta vez podría aceptar. Suspiro pesadamente pero a fin de cuentas toma firmemente la mano que le extendía tirando de ella para levantarse, bueno a menos a este no lo había tirado.
Medito por un momento sus palabras, ¿enserio quería ayudarlo?. — ¿Estas hablando en serio?. — Pregunto desconcertado, bueno no es que necesitará ayuda, podía quitarse las púas solo y llegar a los dormitorios también solo pero, no sabía tal vez sería más rápido si se las quitaba ese extraño despeinado ...

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Re: ¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Xerrac Ion el Jue Dic 19, 2013 4:49 pm

¿”El enojo aumentó”? ¿Por qué rayos se iba a cabrear conmigo si lo único que quería era ayudar? ¿Era porque habíamos chocado? Lo miré confundido y un tanto inseguro sobre que decir. De todas formas, no parecía querer escuchar nada de lo que quisiera decir… La primera vez que había tendido una mano para ayudarlo, aún un tanto inseguro de querer tocar a aquel muchacho lastimado y de mal humor, la aparto de un manotazo. Uno suave, a penas un roce, pero la había apartado al fin y al cabo. Separé mi mano de él, colocándola sobre mi pecho para mantenerla lejos de él. Lo miré confundido y un tanto desconfiado. No entendía si me rechazaba por orgullo o si simplemente no quería mi ayuda. O si estaba lo suficientemente ido como para no entender lo que estaba ocurriendo.

Sonreí con simpatía al escucharlo, con un poco de pena por su parte. ¿Le caía bien a su brazo? ¿El dolor lo estaba afectando tanto como para decir cosas incoherentes o era así de manera natural? – Mucho gusto señor brazo herido… - dije poniendo los ojos en blanco tratando de contener la risa por su incoherencia. Ahora parecía bastante más agradable, a pesar de que parecía disfrutar el burlarse de otros.

Por lo menos esta vez aceptó la ayuda para levantarse sin ningún tipo de drama extra. Sonreí y asentí. – Claro que lo digo enserio… - comenté al escuchar su tono. ¿Desconfiaba de mí? ¿Para qué me iba a ofrecer a ayudarlo si no iba a hacerlo de una manera u otra? Ahora que estábamos cara a cara no pude evitar fijarme en él. Era un poco más alto que yo, aunque esa no era algo demasiado extraño, después de todo era bastante menudo. Su cabello era lacio y rubio y sus ojos, entre rojos y amarillentos. Era un tanto… extraño. Pero en aquel lugar todos eran un poco extraños al fin y al cabo. - Puedes apoyarte en mí si quieres…- ofrecí timidamente mientras le tendía un brazo, parecía un poco inestable, como si fuera a volver a caerse nuevamente. No quería que se volviera a trastabillar y clavara todavía más las púas en su brazo.

- ¿A dónde vas? ¿A la academia?... – pregunté curioso, parecía un poco mayor que yo, pero tampoco era tan grande como para haber dejado ya la secundaria. Aunque hoy en día todas las apariencias engañaban.
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Re: ¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Invitado el Vie Dic 20, 2013 7:49 pm

Ahogo una risa cuando vio lo desconcierto que estaba el otro, y seguro se pondría más dudoso cuando lo viera ahogar una risa, si en algo era bueno era en cambiar de animo en un minuto, y eso se debía a las lagunas mentales que normalmente tenía, eso de olvidar cosas aveces era bueno...
Suspiro haciendo su cabeza para atrás y tomando aire, ya no le dolía tanto la cabeza, ni el brazo, aunque si sentía un ligero picazón en la parte baja de la cabeza. Bajo la cabeza para volver su vista al frente ver al joven frente a él.

Asintió con la cabeza ante la presentación del tipo, parecía que podía tener más comunicación con su brazo que con el mismo. Hubiese movido el brazo en respuesta, el problema era que no le convenía hacerlo y para su suerte callo en eso antes de mover el brazo.

Wow, no pensaba encontrarse a un desconocido que tuviera la buena voluntad de ayudarlo, mucho menos después de como lo trato, debería de comenzar a fijarse como tratar a las personas. — ¿Sueles hacer esto muy seguido?. — Pregunto al azar con aire distraído, la verdad si le picaba la curiosidad, después de todo no se encontraba gente tan dispuesta en estos días. — Me refiero a ayudar a los demás. — Por un momento mientras se estaba parando se sintió ligeramente mareado, pero para su suerte estaba vez si piso bien, tal vez porque justo aquí no había tanta nieve, solo humedad y ya.
Le miro y agradeció mentalmente su ofrecimiento, le dedico una amplia sonrisa y asintió con la cabeza antes de pasar su brazo bueno por sobre un hombro hasta llegar al otro.
Trato de no apoyar todo su peso sobre el otro, porque seguramente eso también le molestaría al caminar después de todo el solo quería mantenerse firme por si volvía a marearse y el otro llevaba una bolsa consigo así que... — ¿Qué traes ahí?. — Si en algo era bueno era en distraerse y eso ya lo había conseguido varias veces en el pequeño lapso de conversación que tuvieron.

No llegó a dar ni un paso que el otro le pregunto a donde iba y dudo por unos minutos. — Creo que si. — Bien si había pensado en un momento en ir allí pero siendo sinceros...prefería ir por ahí, sabía que se aburriría allí dentro y no era bueno en eso de estarse quieto, al menos no mientras no tuviera con que entretenerse. — ¿A donde vas tú?. — Si, la verdad le daba curiosidad a donde se dirigía su ¿rescatante?, esperen, ¿quién diablos era ese tipo?. — ¿Quién eres?...digo, ¿Cómo te llamas?. — Al principio sonó un poco atropellado y de mala manera, por eso opto por cambiar su pregunta para amortiguar un poco su primera pregunta.

Dio algunos pasos, lentos para esperar a su acompañante, y además que aun no tenía mucha idea de a donde irían. Tal vez le pida que le saque las púas y luego cada uno por su camino...suspiro tratando de acomodar el brazo de forma que no le molestará, y después de una pequeña lucha al final lo dejo caer a un lado como si nada.

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Re: ¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Xerrac Ion el Vie Dic 20, 2013 9:32 pm

- Supongo que si estuviera en tu misma situación me gustaría que alguien haga algo por mí también… - comenté tranquilamente, considerando y pensando sobre su pregunta. Para ser sinceros, sí, yo era de hacer ese tipo de cosas. Vaya uno a saber si por divina ironía se debía a la moral religiosa que se me había tratado de inculcar de pequeño… Parecía que la parte de “ayuda a tu prójimo” estaba grabada en fuego en mi memoria. O tal vez era simplemente por el mero deseo de recibir ayuda durante momentos de necesidad. ¿Eso me convertía en un egoísta? ¿Ayudar a otros porque también quería ser ayudado cuando lo necesitara? Lo sea o no, lo hacía desde el corazón, por más irónico que sea que un Deimos diga eso.

No apoyó todo su peso en mí… Por suerte podría aclarar porque seguramente podría llegar a tumbarme con sólo eso. Y si llevaba aquella bolsa sería más complicado frenar la caída para no golpearme de cabeza contra el suelo. Era una bonita noche, no quería arruinarla con algo como aquello. – Són sólo naranjas… Muchas… - dije con una sonrisa, inclinando la bolsa para que viera el contenido. Había exagerado un poco con la cantidad, pero prefería que sobrara a que faltasen. - ¿Quieres una? Puedes comerla luego de que tu brazo esté mejor– pregunté divertido, ofreciéndole una de mi carga para después.

- Entonces te llevaré allí… - dije al escucharlo, por suerte era la misma dirección a la que me dirigía yo. Sonreí al escuchar su pregunta y giré el rostro para verlo. – Al mismo lugar que tú, ¿Eres nuevo en los dormitorios? – respondí a su duda alegremente, feliz de que mis suposiciones hayan sido ciertas. Y lo bueno era que en la academia habría cosas suficientes como para tratar aquellas heridas.

- Soy Xerrac, soy de segundo año… - contesté a su pregunta mientras observaba a ambos lados de la calle antes de comenzar a cruzar, tratando de evitar a la gente que se apuraba por caminar por allí. - ¿Y tú?... – inquirí nuevamente. Si iba a ayudar a aquel sujeto, por lo menos quería conocer su nombre, tal vez había oído hablar de él o algo.

- Por cierto, con que te hiciste eso… - añadí mirando a las púas con cierto recelo. Parecía ser doloroso… A decir verdad yo tenía gran resistencia al dolor, pero el sólo verlas clavadas en la carne y sangrando daba cierto morbo… Tomé una gran bocanada de aire y comencé a caminar nuevamente hacia el instituto… No faltaba mucho para llegar.
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Re: ¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 21, 2013 1:33 pm

No sé, en estos días y estos lugares no se sabe que esperar. — Contesto calmadamente, y es que para el convivir con criaturas diferentes y para colmo anda a saber si les gusta esta convivencia, no tenía idea que fuera ese chico y si le convenía ir con él, pero a estas alturas, la verdad le daba igual.

¿Me estas dando un premio por dejarme ayudar?. — Menciono entre risas, sonaba algo tonto y hasta parecía que intentaba domesticarlo, la sola idea de eso le saco una carcajada, el chico no parecía tan malo ni tan metido después de todo, al contrario ya estaba gustándole la idea de que fuera un metido. — Pero admito que suena bien, tengo hambre — ¿cuando no? pregunto en su cabeza, con aire distraído, tal vez mencionar ese ofrecimiento no fue tan malo después de todo, ya tenía por hecho que no se quejaría en todo el camino.

Asintió al escuchar que lo llevaría hasta donde le dijo, al parecer tenía buena disposición de ayudar a las personas, eso o no tenía nada mejor que hacer y francamente optaba por la segunda, aun no se le caía en la cabeza eso de ayudar a extraños. Le miro un poco desconcertado cuando lo escucho volver a hablar, no le estaba prestando atención así que no escucho casi nada de lo que dijo, se quedo por unos minutos tratando de formar una frase coherente con lo que había escuchado hasta que formo algo. — Soy nuevo aquí. — Bien, no había formado mucho y por eso dio un respuesta que tal vez no sería del todo concreta pero al menos había dicho algo y no le había preguntado que le dijo. — Llegue hace una semana. ¿Y tú? — Pregunto aun algo distraído en sus pensamientos.

¿Xerrac?. — Pregunto girando su cabeza para mirarlo. — Es un nombre complicado, acostúmbrate a que se me olvide. — No era su culpa tener mala disposición de nombres, recuerdos y casi todo, bueno en parte lo era por no prestar suficiente atención pero eso también era parte de su día a día y sería raro ya no tenerlo.
Soy Randy. — Contesto al fin su pregunta asintiendo ligeramente con la cabeza — Y voy a cuarto año. — Valla al parecer no solo era el más alto y ¿como no serlo? después de todo le llevaba un par de años según veía.

Bufo un poco molesto por su pregunta, ya estaba mejorando su humor pero recordar a aquel tipo no lo ayudaba. — Un idiota enano me las clavo. — Porque claro, nunca diría que fue su culpa, porque el no tenía la culpa de haberlo chocado, ni haberlo tirado....no, absolutamente la culpa era del pelinegro ese.
Comenzó a caminar despacio siguiendo al otro, la verdad es que sabía tenían un largo y molesto camino hasta los dormitorios y no sabía si quería tener que soportar aquel recorrido, suspiro resignado, después de todo ya había dicho que irían para allá. — Hey, ¿podrás sacarme estas rápido, verdad? — Pregunto un poco desesperado por quitárselas, porque bien que si no lo hacía él, lo haría el mismo y si no lo lograba rápido se las arrancaría de la frustración y seguramente eso dolería más.

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Re: ¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Xerrac Ion el Sáb Dic 21, 2013 9:30 pm

Era verdad que Bucarest no se destacaba por la cantidad de personas de buen corazón que había allí. Era verdad que las calles estaban sembradas de violencia y caos a medida que los conflictos internos entre razas aumentaban. Y también era realidad que muchas veces ni siquiera estar al margen de todo eso importaba y te convertías en una presa de todas maneras… Pero, vamos, incluso en un lugar como ese todavía había algunas personas dispuestas a brindar una mano como ayuda a una persona herida.

- ¿Consideras una naranja como un premio? Era más como un regalo, pero si con eso consejo que no te resistas mucho… - comenté con un encogimiento de brazos. Si se resistía a ser ayudado no quedaba mucho más por hacer. No iba a forzarlo para que recibiera ayuda, ni que si fuera un animal salvaje herido. Suspiré, tal vez si tenía tanta hambre podría pelársela ahora y ya. Tomé una y rápidamente separé la pulpa de la cascara, tendiéndole la naranja ya pelada. Poder sacar garras era algo bueno después de todo, pensaba para mi mismo mientras volvía las puntas de mis dedos a su normalidad.

- ¿A Bucarest? Hace un par de meses, pero estuve en Rumania toda mi vida… - contesté con un encogimiento de hombros. Bucarest era un lindo lugar, por muy imposible que pareciera eso debido a la cantidad enorme de crímenes de los que eran testigo aquellas calles, me sentía mucho más seguro que en mi anterior “hogar”.

- Vale, me encargaré de recordártelo cada tanto… - dije divertido, elevando una ceja. ¿Quién podría olvidarse un nombre de tan sólo 6 letras? Estaba bromeando, ¿verdad? Bueno, entonces yo me encargaría de recordar el suyo y el mío, así por lo menos uno de los dos sabía como nos llamábamos. Sonreí complacido al escucharlo, feliz de haber adivinado que todavía seguía en el instituto.

- ¿Un enano? Creí que el circo ya se había marchado hace semanas después de los problemas con el desfile… - comenté pensativo, quedándome callado por unos segundos ates de suspirar y abofetearme mentalmente. ¿Qué clase de idiota era? ¡Si los enanos no siempre estaban en circos! Eran personas con problemas de crecimiento y ya…

- Claro, sólo siéntate… - comenté mientras caminaba detrás de él, entrando casualmente a una de las puertas por las que pasábamos, la que resultaba ser mi habitación asignada. No había nada mío allí más que dos o tres mudas de ropas y las cosas del instituto allí. Era molesto tener que caminar hasta el anticuario antes de cada clase.

Le señalé la silla del escritorio, deteniéndome lo suficiente como para abrir la ventana y dejar que el aire ventilara un poco aquella habitación. Debería además de cambiar las sábanas de ves en cuando, ya se estaba acumulando un poco de polvo sobre las mismas. Una vez que se sentó allí tomé del ropero la pequeña caja blanca de primeros auxilios. Tomé sin previo aviso la primera espina y la extraje rápidamente alejándome lo suficiente como para estar lejos de sus puños en cualquier caso. – La mejor forma es hacerlo rápido, sino te dolerá mucho más… - comenté mientras la dejaba la espina sobre el escritorio, tomando la segunda y haciendo exactamente lo mismo. Había podido sacarlas limpiamente sin fragmento. Ahora sólo faltaba una más…

Cuando logré sacarla y colocarla junto con las otras dos, algo sumamente bizarro ocurrió. Simplemente desaparecieron en una especie de nube violeta. Ya no estaban. Se habían ido. Y no era el único que había visto aquello. – Uhm, lo siento por sacarlas antes del tiempo… Si tan sólo hubiese sabido eso habría esperado para que no te doliera… - me disculpe un poco avergonzado, mientras tomaba el desinfectante y lo aplicaba en un paño, listo para seguir con el tratamiento.
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Re: ¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Invitado el Dom Dic 22, 2013 8:18 pm

No. Pero tu lo hiciste sonar así. — No era un perro como para considerar todo lo que se le daba un premio, sin embargo viendo la situación y como fue a terminar ofreciéndole una esa fue la primera impresión que le dio.
Le observo atentamente cuando vio que sacaba una naranja de la bolsa, supuso y es que era lo único que podía hacer con ella, que se la daría y luego de ver como la pelaba y se la extendía, no pudo evitar sonreír como si ellos fueran los mejores amigos y aceptar la fruta.
Lo primero que movió fue su brazo derecho, gran error porque al querer alcanzar la naranja con el no hizo más que recordar que se había lastimado y que efectivamente, dolía. Gruño para luego tomar una gran bocanada de aire, cerro los ojos por un momento para olvidarse de ese pequeño detalle, ahora tenía que ocuparse de cosas más importantes...como comer, por ejemplo. Así que hizo como si nada y ahora movió su brazo sano, el derecho para alcanzar el objeto que el otro le ofrecía. — Me caes bien. — Dijo al azar, llevándose la fruta a la boca para morderla, la verdad, solo lo había dicho por decir, digamos que cualquier persona que le diera comida seria de su agrado por tiempo indefinido.
Termino por comérsela toda casi a lo atropellado, y limpiando rastros del jugo que caían con la manga de su brazo bueno, le dedico otra sonrisa agradecido cuando termino.

¿Toda tú vida?. — Pregunto como si eso fuera la cosa más horrible que hubiera escuchado, y en su retorcida cabeza, casi lo era. — Debe ser aburrido estarse en un lugar mucho tiempo. — O al menos así lo veía el, esa era una de las razones por las cueles conocía varios lugares, y por las mismas siempre andaba de aquí para allá, y también era una gran razón para odiar estar encerrado en ese lugar, bueno encerrado mientras no lo vieran cuando se iba de allí.

Asintió con la cabeza al escucharlo hablar, eso sería bueno, porque la verdad dudaba mucho recordar su nombre, en especial si el chico no era alguien que viera seguido, estaba seguro que si en un par de semanas no lo veía cuando lo hiciera ya ni lo recordaría correctamente, tal vez podría ponerle un apodo, algo por lo que tuviera que recordarlo sin tener que hacer mucho esfuerzo. — Supongo que eso ayudará. — Menciono vagamente al final.

Se río ante su comentario de los enanos, ese chico era bueno para distraerlo, aunque tampoco necesitaba mucho para hacerlo. — No, esos enanos son más agradables que con el que me encontré. — Dijo juguetonamete, si ese tipo con el que se había encontrado llegaba a escucharlo seguro se pondría a ladrar y echar rabia...y la idea no le sonaba para nada mal.

El chico le guío hasta una habitación que supuso sería la de él, pues...¿de quién más sería?, rodó los ojos ante tantas barbaridades en sus pensamientos, seguro la sangre se le había acumulado en la cabeza después de tantas patadas allí. Lo primero que hizo al entrar fue revisar todo con la vista, no estaba muy ocupado, digamos que con una cama, un escritorio y un ropero era mucho decir. Al menos parecía tener todo mínimamente ordenado, y no había mucho que ordenar que digamos... — mmm...Lindo lugar. — Acotó con aire distraído, cuando dirigió su vista al chico este le apuntaba una silla, y obedeció su silenciosa orden llendo a sentarse en el lugar.
Se quedo mirando hacía la ventaba que el chico había abierto, a pesar de que no era un día soleado se podía sentir las cálidas ondas del sol entrar por ella, suspiro cerrando los ojos disfrutando de eso, incluso ya se había olvidado porque estaba allí.
Y se hubiera quedado así pero de repente sintió un ligero pinchazo que luego se volvió una puntada en el brazo, giro la cabeza con brusquedad mirando al chico, ¡este tenía en sus manos una de las púas! ¿cuando se la quito?....ah, el dolor, le escucho hablar y acercarse despacio, lo cual le hizo sacar una pequeña risa. — De acuerdo....Pero no te alejes, no te morderé. — Le aconsejo aun ahogando pequeñas risas. Llevó su mano izquierda a su pecho cuando se vio obligado a toser por ahogar risas, trataría de reprimirlas en vez de ahogarlas desde ahora.
Se incorporo mejor dejando que el otro le quitará las dos púas restantes, no había dolido y realmente había sido rápido, le debía a ese chico una por ayudarlo. — Genial... — Exclamo cuando al fin no tenía nada en el brazo, lo movió ligeramente y ya no sentía tanto dolor cuando lo hacía, solo veía la sangre fluir, eso era mejor que nada.

Vio como esas púas raras desaparecían de la nada....¿Eso era posible?, que clase de cosa rara le había clavado ese idiota...solo esperaba que no fueran venenosas o algo así. — Descuida, yo tampoco sabía que harían eso....Que raras — Exclamo inclinándose hacía el escritorio para ver el lugar donde antes habían estado.
Se quedo un rato así hasta que dirigió su vista al chico y lo vio prepararse para ponerse desinfectante. Trago saliva, si algo odiaba de las peleas era que al final, tenía que desinfectarse y eso ardía, aun le sorprendía como aguantaba todo tipo de dolor excepto el de esas cosas. — Hey...¿Porque no lo dejas así?, lo lavaré con agua y ya se curará solo. — Y no creía que el otro aceptará tan fácil luego de prepararse para desinfectarle el brazo, sin embargo se conformaba con una venda para que la sangre dejará de correr.

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Re: ¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Xerrac Ion el Lun Dic 23, 2013 5:05 pm

- Oh, cuidado con eso… - dije al ver como estiraba el brazo estirado en una clara señal de dolor. La deposité en su brazo sano para que no se tuviera que esforzar demasiado y ya. No quería que terminara por lastimarse todavía más…. ¡Sería mi culpa si eso pasara!

- Tu también me caes bien… - comenté un tanto sorprendido mientras tomaba la bolsa y volvía a colocarla en mis brazos de manera más confortables para poder llevarla hasta el lugar. ¿Había dicho eso por la naranja o porque había ofrecido ayudarlo? Daba igual, él era simpático al fin y al cabo. Parecía haberse comido la fruta completamente… Suerte que le había quitado la cáscara o se la hubiera tragado también… ¡Ni si quiera lo había visto escupir las semillas! - ¿Estaba rica? – pregunté alzando una ceja. Por la forma en la que la había tragado no me quedaba duda de que sí. Y eso era bueno ya que si iba a hacer pollo a la naranja las necesitaba lo mejor posible.

- No es aburrido, terminas por acostumbrarte al frío y a las nevadas… - comenté con aire distraído, pateando con el pie un pequeño montoncito que se formaba al borde del camino. Si que era un tanto deprimente, pero no lo admitiría. No era una persona de cambios y no soportaría el tener que cambiar radicalmente de vida. Nunca había sido un viajero, y ni siquiera se me había pasado por la cabeza la mínima idea de conocer otras partes del globo. Rumania estaba bien para mí, tenía ese toque invernal que la hacía tan mágica.

- Lo haces sonar como si fuera el enano gruñón de blanca nieves… - contesté entre risas, elevando una ceja. ¿Seguro que no estaba drogado? Sonaba un tanto extraño todo aquello. Un enano gruñón que ataca a los transeúntes, sonaba a un cuento infantil  más que nada. – No tuviste que haber pasado por el puente en el que vive sin permiso… - añadí distraído, aún distraído en tratar de recordar más sobre las leyendas populares de los enanos y duendes. A demás de que vivían en el bosque y que disfrutaban de sacarle los ojos a los viajeros, no había muchos más datos en mi cerebro sobre ellos…

- Uhm, sí, creo… - respondí distraídamente mientras me dedicaba a airear el lugar. Sí, era una bonita habitación, pero desde que me había instalado en la casa de Kardia difícilmente pasaba por el instituto al fin y al cabo.

- Me gustaría que todavía pudieses seguir diciendo eso cuando saque las otras dos… - añadí con un suspiro divertido. Podía llegar a dolerle y no me quería ver agredido por ello. Siempre podía trepar al techo y esperar a que se tranquilice, pero no era la mejor opción de todas. Además, si alguien debería de morder debería ser yo… ¡Hasta tenía colmillos retractiles, parte de mi herencia genética de cambiapiel!

- En serio, con quien te metiste para acabar con estos… - contesté mientras fruncía la nariz ante la idea de que el humo se me impregnara en la nariz. Había visto personas con poderes similares por la academia, pero algo como eso era diferente. Suspiré, después de todo siempre venían personas diferentes cada día.

- No puedes dejarlo simplemente así, podría infectarse… - comenté mientras me acercaba cautelosamente hacia él, preparado para saltar si el decidía huir. Parecía como si estuviera a punto de tratar a un gato salvaje, que lucharía con garras y dientes para librarse. ¡Era tan sólo un poco de desinfectante y ya!  - Sólo hay que hacerlo rápido y ya – Comenté mientras presionaba el paño contra su herida y le sonreía… Después de todo, ese parecía ser mi único método de lidiar con algo doloroso.  - ¿Ves? Ahora sólo falta vendar y ya…
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Mensaje por Invitado el Lun Dic 23, 2013 10:54 pm

No pero si no me dices sigo moviendo el brazo.... pensó para el pero decidió callarse simplemente porque ahora el otro intentaba ayudarlo y el quejándose y burlándose del otro todo el tiempo no era la mejor forma de decirle gracias, suspiro tragándose sus palabras, y de muy mala manera sinceramente le costaba mucho mantener la boca cerrada cuando esos comentarios aparecían.
Oh, pero que chico más amable ¿dime también recoges flores mientras saltas con una dulce canción de fondo?, y no podía parar de pensar y pensar estupideces para acotar, la verdad no lo hacía con malas intenciones solo porque si, realmente él era así de idiota diariamente y muy feliz y orgulloso de ser el mismo. Le sonrío al chico cuando este coloco directamente la naranja sobre su mano sana, hay que encanto serás una excelente esposa, seguro a tu marido le encantará tenerte de mucama Eso sonó genial... — Murmuro por lo bajo olvidándose que estaba el otro y riendo vagamente por sus idioteces.

Ignoró la respuesta del chico porque no la creyó correcta o muy importante, no es que buscará caerle bien a todo el mundo, eso no le importaba pero tampoco era que le importará que se lo hicieran saber, él lo había dicho al azar como cosa de la vida y suponía que el otro había hecho lo mismo. — Oh claro que si. — Menciono vagamente levantando la cabeza para verlo, claro que había estado deliciosa aunque tampoco la había degustado mucho, más bien apenas y había masticado tenía hambre y eso justificaba todo.

Suspiro al escuchar su respuesta, ¿En serio no le aburría?, en cambio el no podía estar en un mismo lugar por mucho tiempo, por eso conocía varios países y lugares, aveces los visitaba y solo caminaba un rato antes de volver a casa con sus padres o aveces se quedaba en casas de conocidos de otros lugares, para él la vida era un viaje que tenía que seguir. — Como digas... Pero no vas a decirme que nunca te pico la curiosidad de otros lugares... — Podía decirle que le gustaba el lugar pero no podía negarle que nunca pensó en otro tipo de lugares, eso todo el mundo lo quería en algún momento.

Volvió a soltar una carcajada al escucharlo, oh dios ese chico no sabía de que hablaba en realidad, estaba comenzando a pensar que en serio habría creído lo de enano y la verdad no estaba mal... — Oh no, el enano de blanca nieves era una princesa junto a este. — Murmuro entre dientes un poco en broma un poco en serios, de hecho seguro que si fuera un enano verdadero le hubiera sostenido con el pie para que no avanzará, la sola imagen de su pensamiento le dio otra carcajada un poco ahogada. — No sé si me cruce por su puente, pero que lo hice sobre el eso si. — Dijo recordando como habían chocado con aquel tipo.

De acuerdo ¿En serio se veía tan violento?, el chico lo había querido ayudar y le había dado algo para comer no iba a golpearlo, si no aguantaba el dolor le hubiera pedido algún objeto para apretar hasta romper y si lo hacía de esa forma tan... fugaz apenas y sentía dolor. No dijo nada y espero a que el otro terminará su labor con las púas y al final cuando vio su brazo sin nada clavado le miro serio. — Ahora dime...¿Te dolió mi mordida inexistente? — Se burlo asintiendo levemente con la cabeza como si en verdad lo hubiera hecho.

No sé, nunca lo había visto antes.... — Menciono aun mirando aquel humor violáceo, le recordaba al humo que dejaba cuando desaparecía y aparecía solo que el suyo era mejor, y estaba seguro de que no era tóxico... — Pero espero volver a verlo.Porque ese bastardo se quedo con algo mío continuo con el hilo de sus pensamientos, suspiro rogando a medio infierno que ese hijo de su condenada madre no tirara su bello cuchillo.

Oh, entonces simplemente podría amputarlo y ya. — Dijo imitando de cierta forma las palabras ajenas, no, definitivamente no le gustaba eso de los desinfectantes. Dirigió su vista a la puerta, oh acababa de recordar que aun debía ver lugares de el instituto y fuera de este así que debía irse, se volteo para decirle eso pero cuando lo hizo lo tenía peligrosamente cerca y.... — ¡Pero que hijo de...! — Se mordió la lengua para no decir más groserías de las que seguro el otro aguantaría, le miro realmente sorprendido y no movió ni un musculo luego de clavarle su mirada. Se quedo mirándolo mientras se mordía la lengua y hasta que el otro no termino no abrió la boca, cuando este hablo el suspiro aliviado al darse cuenta que todo había terminado, o al menos la peor parte. — Eso no fue rápido niño... — Murmuro por lo bajo aun así sabía que sería audible y que seguro se burlaría de el por ser tan llorón en cosas así de estúpidas.

Bien, al menos solo queda las vendas. — Le miro más relajado, echándose hacía atrás en la silla y acomodándose como el buen vago que era. Suponía que luego de eso era el adiós y la verdad no tenía nada divertido que hacer, suspiro mirándolo distraidamente, como si en verdad no lo viera — Hey ¿Qué tomas de concepto por "diversión"? — Pregunto al azar, para ver si al menos podía divertirse con ese chico.

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Re: ¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Xerrac Ion el Mar Dic 24, 2013 10:14 am

Por momentos parecía estar hablando consigo mismo, por lo que opté por no hondar mucho más en sus pensamientos. No estaba borracho, no estaba con drogas, entonces: ¿Con qué clase de psicópata peligroso me había cruzado? Parecía simpático y agradable, y no iba a negar que yo también me perdía en mis pensamientos algunas veces… Pero eso ya era un tanto perturbador. Parecía que él tenía la capacidad de deglutir y saborear al mismo tiempo. Sonreí y alcé una ceja al escucharlo, negando suavemente con la cabeza y volviendo a lo mío.

- Curiosidad es algo… relativo. – contesté luego de pensarlo por unos segundos. Yo en sí tenía una naturaleza curiosa y aventurera, bastante contradictoria a mi cierto recelo ante los cambios. Pero a pesar de todo yo seguía pensando que era preferible malo conocido que malo por conocer. Y no me agradaba la idea de salir al mundo y terminar encontrándome con muchos más problemas de los que ya tenía. Digamos que, simplemente no me sentía del todo preparado para ir recorriendo el mundo

Decidí no seguirle más el juego y dejarlo así. Si en verdad estaba loco entonces prefería darle la razón y dejarlo a él y a sus enanos en paz… Sonreí y asentí, pensando para mi mismo de que rayos estaba hablando en realidad.

- Las mordidas inexistentes son las peores, nunca sabes bien donde te tiene que doler… - contesté cerrando un ojo y fingiendo dolor en brazo, como si de en verdad me hubiese clavado los dientes o algo así.

- ¿Quieres volver a verlo a pesar de eso…? – pregunté curioso, señalando el lugar donde habían estado las púas. No sabía si era masoquista o si quería venganza, pero si alguien me atacara por la calle lo que menos querría es volvérmelo a cruzar. Tal vez era simplemente porque era un tanto cobarde… Suspiré y negué suavemente con la cabeza. No era cobarde, pero me interesaba el tratar de mantenerme con vida.

- Podrías, pero las prótesis de plástico son cada vez menos prácticas… - comenté imitando su tono al tratar de imitarme. ¿Ahora me dejaba a mi mismo imitándome? Sonreí y me reí suavemente al escucharlo insultar. Ardía, sí, pero tampoco era para tanto. Estaba casi seguro que había sido mucho más doloroso al momento de sacarlas más que otra cosa. - ¿Preferías que escarbara dentro de la carne y fuera echando gota por gota dentro de la herida? – levanté una ceja y lo miré divertido. Él no sabía lo que era tortura al momento de curar heridas, yo sí lo sabía. Y eso no había sido prácticamente nada comparado con lo que podría haber tardado para hacer algo como aquello. Sin ir más lejos, podría haberlo curado con delicadeza y tiempo y mínimo, haber estado 10 minutos en ello.  

- Sí, solo faltan las vendas. – comenté mientras revisaba hasta dar con ellas. Para él eso debía de ser algo bueno, significaba que ya no habría más dolor. Sonreí mientras me acercaba para vendarlo. Ahora sólo quedaba volver a lo de Kardia antes de que se hiciera todavía más de noche, teniendo en cuenta que ya era bastante tarde cuando había salido a comprar las naranjas necesarias para el día siguiente.

- ¿Diversión…? – pregunté elevando una ceja, y frunciendo mis labios al pensar. Ahora venía al momento un juego que llamaba “que decir y que no” que aparecía cada vez con más frecuencia en mi vida. Vamos a ver qué cosas me harían ver como un desquiciado y cuáles no… No podía decir que era un raro que se la pasaba trepando por los techos, tampoco podía mencionar mi afición a cazar todo tipo de pájaros y animales pequeños, no era muy apropiado mencionar que solía meterme en bastantes problemas por el simple hecho de entrometerme en donde no me llamaban. – Paso mi tiempo leyendo, o salgo a caminar un poco o busco conocer personas nuevas… Hace un tiempo también estaba practicando combate pero al fin y al cabo no era lo mío… - respondí con una sonrisa, recordando a Connor en forma de lobo tratando de darme caza. No, después de aquel intento ya no tenía ganas de seguir con ello. Prefería quedar como un aburrido antes de confesar que era un rarito... Aunque claramente yo apestaba al momento de ocultar la verdad, por lo que no me extrañaba si terminaba sonando un tanto falso.
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Re: ¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Invitado el Jue Dic 26, 2013 1:17 am

Lo miró como si esta vez si lo considerará un bicho raro, como si fuera la cosa más extraña que había visto jamás, y no lo podía creer, que le diga que extrañaría su hogar, que le daría nostalgia irse o cosas así lo comprendería pero que le diga que no tenía ni una pizca de curiosidad era la cosa más loca y retorcida que a su parecer había escuchado. — Estas loco. — Declaro ahora si ignorándolo para volver a sus pensamientos, ¿Cómo podía decir eso?, nunca sintió curiosidad por saber que había detrás de todo, ni siquiera la mínima idea de ir a buscar el porque de algo fuera de estas tierras. — ¿Ni siquiera un poco?. — Suspiro pensando que tal vez exageraba, bueno sabía que no todo eran iguales y si había vivido toda su vida en el mismo lugar seguramente le sería horriblemente difícil dejarlo, así que tal vez tenía no era tan malo desde el punto de vista ajeno.

Le vio hacer un gesto como si en verdad lo hubiera mordido, y siendo sinceros no pensó que fuera a seguirle el juego, cuyo sentido no veía, aveces ni el se creía las idioteces que salían de su boca, y no es que no pensará antes de hablar, aunque no lo pareciera, lo hacía. La cosa es que solía decirlas sin importar lo tontas que sonaran, le daba más ser "tonto" a parecer tan serio, después de todo, las apariencias siempre engañan. — Oh, creo que apunte tu pierna. — Dijo señalando la misma con pocas ganas.

Se encogió de hombros al escucharlo, podía sonar un poco descabellado eso de volver a verlo, y la verdad el no quería ver a ese tipo otra vez, pero no le gustaba como habían acabado las cosas y además el otro se quedo con algo suyo. — Bueno se quedo con algo mío... — Dijo casi en un susurro con una mirada despreocupada, lo más seguro es que si se volvieran a ver el otro no le dejaría ni preguntar si aun coacervaba su cuchillo antes de lanzarle algo por la cabeza, pero al menos podía intentar.


Entonces no me pondré una... — Dijo esta vez usando su tonó normal, dando por terminado ese estúpido juego imitación que estaba seguro no podría seguir por mucho tiempo, incluso hasta el tenía sus límites.
Bufo molesto, aun ahogando este sonido mientras se mordía la lengua al escucharlo reír, lo entendía era patético pero eso era casi como un trauma, la señora que lo cuidaba desde pequeño no era nada amoroso cuando debía curarlo, sabía que ello lo hacía de forma rusa solo como "castigo" por andar en donde no debía pero dolía y estaba seguro que dolía aun más en su cabeza...
Hubiera preferido que lo laves y ya. — Dijo sinceramente viéndolo con un poco de resentimiento, tal vez no dolía tanto, después de todo lo que más dolió de todo ese lío fue cuando se le clavaron las púas, suspiro tratando de no darle importancia al tema, de hecho ya ni ardía aun después de tantos años se preguntaba ¿porqué se permitía actuar de esa forma con algo tan tonto?.

Asintió con la cabeza al escucharlo y no hizo más que dejarse hacer sin moverse para no dificultar al otro en su tarea, bien eso daba por hecho la finalización de todo lo que los involucraba a ambos, suspiro sintiéndose más calmado al ver todo eso terminado, mejor sería que se valla a dormir y ya, mañana sería otro día y dudaba levantarse temprano si no se acostaba ahora y tal vez por toda la agitación del momento se dormiría más rápido....oh si, eso sonaba bien.

Mierda, casi se dormía mientras lo escuchaba y lo decía literalmente, ¿solo eso?, ese chico tenía un concepto raro de diversión y no solo eso, tampoco le daba curiosidad nuevas cosas. Ya no pudo evitar sota una risa amarga cuando el otro ya no hablo, también decía haber dejado la lucha, lo único ligeramente interesante y le decía que no era lo suyo. Dejo de reírse porque no quería ofender al chico, se había aguantado comentarios burlones para no ofenderle y hacerlo ahora sería una acción inútil. — ¿No era lo tuyo?. — Dijo disimulando, su reciente risa, y pensando que si decía que si no era lo suyo era seguramente porque era un asco en las riñas y eso no le dejaba nada bueno, aquel chico parecía tan...¿sensible?, no sabía si era era la mejor forma de describirlo pero parecía que no era muy activo.
No podía ser así, algo más allá de todo eso tenía que haber algo más, lo miro entrecerrando los ojos y levantándose del lugar donde estaba. — Oh vamos... ¿En serio es solo eso? Eres un niño, los niños siempre son traviesos. — Si algo le gustaba y se le había hecho costumbre era tratar a los menores que el como críos y a los mayores como ancianos, sonaba un poco retorcido pero eso era su manera de expresarse a los demás. Se acercó al chico despeinandolo ligeramente con una ligera sonrisa en sus labios, no era bueno fingiendo, y no tenía ganas de sonreír por lo que no creía su sonrisa se veía ligeramente forzada pero le daba igual.

Se alejo del chico para no molestarlo más de lo debido tal vez luego le traería algo como regalo por haberlo ayudado, después de todo ya sabía cual era su habitación. Se encamino hacía la puerta. — Bien será mejor que me valla y te deje seguir con tu....vida. — La situación se había vuelto un tanto extraña, al menos para el, no sabía como referirse al chico, sentía que lo que hacía normalmente era muy activo para aquel joven y no dudaba de que en su caminata hasta el lugar hubiera pensado en el como un rarito.

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Re: ¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Xerrac Ion el Vie Dic 27, 2013 12:24 pm

Me negaba a admitir que en verdad el mundo exterior me causaba una insana curiosidad. Pero por muy fuerte que sea mi espíritu aventurero, mi terror absurdo ante un peligro que podría llegar a ser incluso inexistente lo era todavía más. Y no iba a decir nada que aquel sujeto pudiera usar en mi contra. Así que simplemente asentí y suspiré. Sí, verdaderamente yo estaba loco….

- Pensé que ese había sido un perro rabioso… - comenté relajándome y siguiendo con mi tarea, con una sonrisa afable en los labios. Era simpático y bastante bromista se podría decir. Era agradable hablar con él porque no había nada lo suficientemente estúpido que yo podría decir como para quedar mal. Y eso era algo bueno porque tenía cierta tendencia a decir cosas estúpidas… Eso y una agria ansiedad social.

- Espero que lo recuperes entonces… - comenté con una sonrisa tímida, un tanto preocupado de que saliera lastimado nuevamente. ¿Y por qué debería de preocuparme por alguien que había conocido ese mismo día? No lo sabía, tan sólo me había caído bien y no quería que lo lastimaran. Un poco absurdo, pero era verdad.

- No tengo jabón neutro aquí dentro, no soy una farmacia… - dije ante su comentario de lavar la herida y ya, llevándome una mano a la cintura y mirándolo extrañado. ¿Tantos problemas por un poco de desinfectante?

Se estaba riendo. Si definitivamente creía que era un pardillo aburrido que no sabía como divertirme. De todas manera prefería que se burlara por eso a creyera que soy un fenómeno de circo por mi habilidad de trepar, mi amor a las alturas y las velocidades y mi gran resistencia a las caídas.  – Simplemente no era lo suficientemente bueno como para poder aprender algo… - comenté con un encogimiento de hombros, ya resignado a la idea de aprender a luchar. Mi primer clase no había sido la mejor de todas para ser sinceros, y dudaba de querer tener otra de la misma manera.  

Sonrió de manera perturbadora, dijo algo perturbador y me despeinó perturbadoramente. Me aparté un paso hacia atrás, mirándolo confundido. No sabía que era lo más extraño de todo su sonrisa forzada o sus palabras que sonaban tan extrañas: Yo no era un niño, ni siquiera él era lo suficientemente mayor como para considerarme como tal. Me estaba sintiendo un tanto incómodo por la de cercanía tan repentina, por lo que bajé la miraba y pensé en algo que contestar. – No me gustan los problemas innecesarios. – dije con voz débil, un tanto cohibido por todo. No me gustaba que me trataran como un niño, más que nada por un pequeño trauma de parecer menor  de lo que en realidad era.

- Hasta pronto Randy. – dije con una sonrisa, tomando la bolsa de naranjas y colocándome la bufanda azul que estaba en el espaldar de la cama alrededor del cuello. Ahora que había anochecido, la temperatura había disminuido. Y prefería pasar la noche en lo que consideraba mi hogar antes que allí. Casi al mismo instante en el que Randy salí por la puerta, yo hacía lo mismo por una ventana, sabiendo que debería de escalar por esa pared si quería llegar rápidamente al anticuario de Kardia.

Si en ese mismo instante Randy hubiera vuelto a entrar se hubiera encontrado un cuarto vacío, con polvo sobre los muebles y las cobijas hechas hace días, como si nunca nadie hubiese estado allí.
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Re: ¿Y tú eres...? {Priv. Xerrac}

Mensaje por Invitado el Dom Dic 29, 2013 2:52 pm

Hizo una mueca parecida a una sonrisa al escucharlo, la verdad no podía decir que estuviera con ganas de estar bromeando esas eran cosas que simplemente salían por si solas, la costumbre suponía, además de que no quería pensar que ese tipo se había quedado con su cuchillo, había hecho cosas tontas a lo largo de su vida y esa había sido una de ellas...seguro ni volvería a ver ese objeto. Suspiro algo cansado de ese tema tratando de volver en si antes que el otro se diera cuenta que andaba divagando, aunque suponía ya se había dado cuenta y no es como si no divagara desde que comenzaron a hablar.

Yo también lo espero. — Murmuro aun algo distraído. Tenía la mirada fija en el chico aunque no le prestaba mucha atención en si. Ahora que lo notaba estaba bastante cansado y sin mencionar el hambre que aun tenía, y no es que fueran cosas para preocuparse, era algo típico en el sufrir de sueño y hambre infinito, eran puras manías y ya. Bostezo sin preocuparse por taparse la boca o no, y estirando su brazo sano a la vez que se tronaba el cuello, podría caer dormido allí mismo y se sentiría el mejor sueño del mundo...

¿Seguro?, porque tienes pinta de traficar de todo... — Le miro de arriba hacia abajo varias veces, esa posición que había tomado el otro le sonaba a una madre regañando a un hijo revoltoso, soltó una pequeña carcajada por ese pensamiento. Le miro por unos momentos antes de negar con la cabeza. — Solo bromeo, aunque con agua me hubiera conformado por ahora. — Podía ponerse algo mañana por la mañana cuando se levantará, en eso no tendría problemas y por eso hubiera preferido que solo le lavara y ya.

¿Qué no era bueno? sonaba como si a pesar de haber dicho "quise aprender" se hubiera rendido a la primera y la verdad no entendía que tenía que aprender digamos no era mucha ciencia... o al menos para el era fácil.

Le pareció que el chico se sintió un poco incomodo con su cercanía, no le sorprendía aveces podía ser bastante confianzudo en especial cuando andaba distraído. Incluso la voz que este utilizo le sonó un tanto apagada, se metió las manos en los bolsillos sin darle mucha importancia a la situación. — No lo parece. — Murmuro más para el que para el otro mientras daba media vuelta dirigiéndose a la puerta, al menos para el no parecía así. Bueno si ayudas a alguien herido que no te trata precisamente bien y lo llevas contigo para ayudarlo sin siquiera saber quien es no diría que es no meterse en problemas, él podía haber tenía a alguien siguiéndolo o cosas así de raras....uno no conoce con lo que se puede en encontrar en especial en un lugar así, así que definitivamente para el ese chico no estaba lejos de los problemas.

Levanto un brazo al escuchar su nombre en forma de despedida dejando escapar otro bostezo mientras cerraba la puerta tras de si. — Adiós chico de las naranjas. — Bien, no recordaba su nombre ahora pero no importaba tal vez luego buscaría algún regalo para darle, después de todo solo tenía que venir a esta habitación y lo encontraría, no creía que pudieran pasar mucho tiempo hablando porque le parecía que el joven se reprimía mucho como para andar con alguien que era bastante activo, así que tal vez solo haría aparecer el regalo dentro y se iría...

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