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Galerías Vaynese [Tema libre]

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Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Mila Vaynese el Lun Abr 20, 2015 7:25 am



Hacía tiempo que Mila iba buscando el lugar idóneo para que cualquier mente algo olvidadiza pudiese encontrar su local. “Galerías Vaynese”, se trataba de unas pequeñas galerías de arte abiertas a todo el mundo, donde se encontraban expuestas algunas de las obras más comerciables de su querido padre. Apasionado del arte, el padre de Mila, es conocido en Inglaterra por su gran dominio de la pintura y un exquisito estilo visual e innovador evocado en el impresionismo francés de pleno siglo XIX. Principalmente, se dedicó a la pintura desde muy pequeño, pero también fue incorporando poco a poco algunos relieves, tapices e incluso pequeños bustos y torsos de criaturas que según él, eran “demonios”. Fue difícil escoger de entre todas sus obras, cuales iba a exponer para posibles ventas, la segunda planta tan solo disponía de un pequeño espacio para unas 15 obras, por eso, también quiso optar por otro espacio de más con artículos relacionados con el arte, donde se podía encontrar todo tipo de libros sobre historia, obras, autores… y un amplio catálogo de material artístico, al alcance de todas aquellas personas que quisieran entrometerse en el mundo del arte.

La atmósfera que se respiraba en aquel local, era totalmente invadida por un suave aroma a canela, era un olor que le recordaba a su madre, para Mila, era como si pudiese estar con ella a pesar de los hechos… Decorada con una mezcla de un delicado estilo victoriano contrastado con elementos más minimalistas, la sala principal de la tienda, recordaba a un curioso estudio de arte: paredes de un tono pastel, estanterías elegantes, un mostrador algo particular, algunos caballetes situados en la parte derecha de la tienda, elementos decorativos un tanto particulares, y un gran escaparate decorado con elementos de temporada. Por fuera, se podían observar algunas especies de plantas y flores exóticas situadas en macetas, o bien su preciada Wisteria, un tipo de vid trepadora que ocupaba gran parte de la fachada.

Apenas faltaban unos minutos para abrir el local. Mila, algo nerviosa, decidió acabar de ordenar y limpiar las cuatro cosas que le faltaban para que todo pudiese estar perfecto. Su manera de ordenar, era bastante peculiar, tenía claro que todo debía de estar en su sitio, pero aún así, volvía y volvía a revisar las cosas, para quedarse más tranquila. Uno, dos, tres… comprobando que el número de caballetes era el necesario, volvió a mirar a través del escaparate y una gran sensación de satisfacción, se apoderó de la mente de Mila.

Quien hubiese dicho que ahora mismo me encontraría en Bucarest…-pensó en voz alta, mientras miraba a su alrededor-.

Volviendo a la realidad, asentó su cabeza, y tras una firme decisión, cogió el panel que iba a situar en la entrada de la tienda, y procedió a colocarlo en su sitio.

Allá voy…-dijo en voz baja autoconvenciéndose de sí misma mientras tomaba su posición detrás del mostrador-.

La vista era realmente acogedora, un amplia visión de la tienda, y un gran hueco que llenar, fueron el inicio de su estancia en la gran ciudad. Un gran manto de flores se asomaba por el cristal del escaparate, esperando que algunas de ellas acabaran de florecer. Ahora tan solo faltaba esperar, los nervios se iban apoderando de la sala. Y Mila, de mientras, asombrada de su pequeño comercio que tanto ansiaba tener.


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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Edward Blake el Lun Abr 20, 2015 8:10 pm

Por primera vez en mucho tiempo, volvió a usar ropas elegantes... Ya nada de esa apariencia desbaratada y alocada. Decidió dejar en el armario de su pequeño cuartucho aquellas llamativas vestimentas que comúnmente utilizaba para vestir de traje y corbata, demostrando toda aquella prestancia y elegancia aprendida en sus primeros trece años de vida.

¿Para qué? Quién sabe, la mente de Edward podía llegar a ser una auténtica confusión, solo sabía que a Moco le había agradado la idea, porque se frotó a su pierna como nunca antes luego de verle así... Tal vez al gato le asustaban los múltiples tatuajes de su cuerpo, pero poco importaba en realidad, lo único que quería era comprar cosas para decorar el pequeño cuarto que había logrado arrendar con el dinero que traía de sus esporádicos trabajos cazando diversas criaturas a lo largo del mundo. De no ser por aquellos que le perseguían, seguro hubiese acumulado más pero... Qué remedio.

Bucarest le resultaba una ciudad ruidosa, demasiado plagada de criaturas innecesarias y en parte, una buena fuente de trabajo. Pensaba que encontraría a alguien que quisiese contratar los servicios de alguien como él para las más complicadas labores, aunque en ese momento no buscaba realmente un empleador.

El arte no era lo suyo, o al menos nunca le había interesado demasiado. Por lo general, las temáticas del arte que más solían llamarle la atención eran retorcidas, obscuras y en ocasiones obscenas pero... Pero era curioso, su naturaleza curiosa siempre le llevaba a hacer e investigar cosas, motivo por el que en su paseo fue capaz de encontrar aquella tienda. Parecía nueva y tenía precisamente lo que él buscaba, cosas para decorar su residencia temporal.

Desde fuera, trató de analizar el interior del lugar, como si esperase hallar algún peligro dentro de este, pero pasados unos minutos y dándose cuenta de que la persona en su interior no debía ser más que una humana decidió hacer ingreso. En un principio, la decoración fue lo que más llamó su atención, realmente no recordaba la última vez que había visitado un lugar así. Luego, decidió centrarse en aquella nerviosa señorita del lugar... Educado, debía mostrarse tan educado como recordaba poder ser, si no la asustaría y tendría que robar en vez de comprar.

Pensándolo bien debería robar, matarla y robarle todo... No, no, no, empezó a negar una y otra vez con la cabeza, como si tratase de despejarse de una neblina mental, para luego fijar sus ojos en la mujer y tratar de esbozar la más normal sonrisa que fue capaz de hacer.

- Buenas - saludó, puesto que ya ni siquiera tenía claro qué hora era, si era de mañana, tarde, noche... Su noción del tiempo estaba totalmente dañada, por mucho que hubiese estado caminando en el exterior solo unos segundos atrás.- Busco algo en especial, pero no sabría cómo describírselo, señorita. ¿Le importaría realizar para mí un leve tour por su local? Prometo que no se arrepentirá, pues es totalmente seguro que me llevaré algo.

Elegante, educado, incluso parecía simpático... Qué bueno que todavía recordaba cómo fingir no estar loco.
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Mila Vaynese el Mar Abr 21, 2015 7:41 am

La puerta del local se abrió, como consecuencia, un suave sonido producido por el móvil metálico que acompañaba la puerta, sonó. Alzando la mirada hacia su primer cliente, observó que se trataba de un hombre bastante atractivo. Lucía un traje elegante pese tener una melena algo larga y desaliñada. El contraste que hacía, resultó llamativo para Mila. El hecho de haber podido analizar al desconocido por unos segundos, pareció controlar sus nervios de inmediato. Ver que venía acompañado por un fiel gato de ojos verdosos, le resultó curioso, siempre le habían gustado los animales, su madre solía cuidar de ellos cuando su padre estaba de viaje. Pasados unos segundos, dejó inmediatamente de lado el libro que estaba ojeando, y se levantó sin miedo alguno.

Una camisa blanca con cierre de botones y chorreras, era lo que llevaba puesto Mila ese día. Mostrando su lado más femenino con una falda media de color negro y zapatos a juego, se veía realmente elegante, su piel blanca contrastaba con los colores oscuros, y su pelo liso y algo despeinado por la humedad, ocultaba a la perfección su lado más masculino.

Desviando su mirada tímidamente hacia los ojos del joven, y una vez situada delante de él, sonrió entusiasmada mientras recolocaba su mechón derecho detrás de la oreja.

- Bienvenido a las Galerías Vaynese, es un placer recibir a nuestra primera visita -hace una pequeña reverencia con la cabeza como muestra de agradecimiento-. Acabamos de abrir el local justo ayer, así que no es ninguna molestia mostrarle todo el establecimiento -procede a hacer una breve explicación, mientras alza la mano mostrando cada rincón de la planta baja-. En esta planta, puede encontrar todo lo que desee sobre arte, libros, materiales, caballetes, incluso estamos pensando en hacer pequeños talleres de pintura por si le interesaría.

Aprovechando ese pequeño momento, Mila se dirigió al mostrador buscando un pequeño catálogo para hacerse una idea del tipo de obras que podrían gustarle. Todo debía ser perfecto, su primer cliente parecía estar verdaderamente convencido de adquirir alguna de sus obras expuestas. Una vez incorporada en su sitio, fue mostrando mediante fotografías, varias de las obras presentes en la segunda planta entre otras guardadas en su segunda residencia.

Las obras que puedes ver a continuación, están disponibles, y en el caso de que le interesara alguna no presente en la galería, podría traerla para que la pudiese analizar con más detalle. En la segunda planta podrás ver con más exactitud nuestra actual exposición. El artista en cuestión, tiene una amplia variedad de composiciones. Podría saber el uso que quiere darle a la obra, o donde estaría expuesta? -preguntó curioseada mientras empezaban a temblarle levemente las manos por los nervios-.

Aquella situación, estaba siendo muy grata para Mila. No se podía imaginar que el primer cliente fuese un hombre tan atractivo, siempre tuvo algún problema relacionándose con personajes masculinos, y en cierto modo temía a decir algo inoportuno o absurdo… Sonriendo de una manera muy cordial, observó disimuladamente por un instante el rostro de aquél hombre. Como artista, a Mila siempre le ha gustado observar con detenimiento aspectos de la vida real. Las personas en concreto, le resultan clave a la hora de poner en práctica sus habilidades artísticas. Los ojos, incluso la mirada de aquel hombre parecían algo vacilantes, sin piedad. Se podría decir, que han visto lo que muchas personas no han podido experimentar nunca, aunque ese, no era motivo alguno para desconfiar de un cliente, pensó.
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Edward Blake el Mar Abr 21, 2015 3:57 pm

Cada palabra, cada movimiento realizado por la mujer era memorizado y repetido en la mente de Edward una y otra vez para tratar de encontrarle lógica. Su mente trabajaba bajo la idea de que cada persona siempre tramaba algo para matarle, que si se descuidaba ella podía ser una Wernicke o informarles de que se hallaba en Bucarest… Pero, por ahora no había nada sospechoso. Solo era una joven mujer a cargo de un lugar lleno de arte.

- ¿No es genial? Somos los primeros en venir a las Galerías, y para mejor seremos los primeros compradores – miró de reojo al gato, este no se apartaba mucho de él y parecía ser un animal en extremo desconfiado hacia otras personas pues se mostraba a la defensiva con Mila. Tal vez era solo el común de los felinos, posesivo y sobretodo, difícil de agradar. – Disculpe, el gato y yo tendemos a conversar mucho. Si bien no suele responder demasiado, al menos es buen oyente– Por no decir que luego de asesinar a su hermana, Moco había sido su única compañía aparte de la personalidad alternativa que desarrolló.-

Observó a la mujer caminar hacia el mostrador, por un momento tuvo el instinto de detenerla… ¿Y si ella iba a acusarle, y si ella iba a venderle y era uno de los enemigos? Paranoia, de pronto se sintió horrendamente perseguido y vigilado, por lo que de la manera más disimulada posible empezó a analizar las salidas o cómo usar a Mila de escudo humano. Inclusive buscó cámaras de vigilancia con la mirada o a cualquier persona que les estuviese observando desde fuera. Pero nada ocurrió y tampoco halló a nadie.
Lo curioso es que esa forma de ser le había mantenido con vida todo ese tiempo, así que ya era parte de su rutina y costumbre comportarse de aquella forma. Para su suerte y para la de Mila, ella no era un enemigo y por ende Edward no encontraría nada que le hiciese atacarla, al menos por ahora. Se acercó a ella para observar aquél catálogo, ojeando las fotografías.

Edward tenía una mirada potente, fuerte y segura, o al menos eso parecía cuando sus ojos dejaron de lado el catálogo para centrarse en ella. De reojo pudo notar el leve temblor en las manos de la humana y tal vez, la personalidad alternativa que era su hermana desarrolló cierta ternura hacia ella, en contraposición a Edward, quien la vio débil y como una posible presa de la que alimentarse aquella noche.

- Relájese, señorita… Debe demostrar confianza en sí misma si quiere convencer al cliente de comprar en su Galería. Intentemos algo, ¿por qué no inhala durante seis segundos, retiene el aire durante siete y exhala durante ocho? Es un ejercicio de relación bastante bueno, si le parece bien y ya que soy su primer cliente puede aprovechar de ensayar conmigo. Ya vi la obra que deseo y el único objetivo en concreto es decorar mi hogar – cómo no, le llamaron la atención las obras que semejaban demonios. Durante un tiempo se dedicó a coleccionar partes de los demonios que había cazado, pero como el hedor era insoportable y transportar sus trofeos nada fácil, decidió dejar esa práctica de lado. Aunque, en ese instante, para darle apoyo a sus palabras una de sus manos se posó suave y respetuoso sobre las de ella, tratando de transmitirle firmeza. Irónico, nuevamente, él quien estaba quebrado y demente tratando de transmitir paz a una humana. Quiso reír a sonoras y estrepitosas carcajadas.

Otro detalle es que por la mente de Edward no pasó la idea de ese rápido análisis que ella estaba realizando, como también descuidó el hecho de que al ir en busca de la mano de Mila, los tatuajes en sus muñecas se viesen expuestos. No pareció molestarle en realidad, cuando se dio cuenta, aunque generaba cierta controversia con su imagen trajeada. De todas formas, tal y como ella había reparado en un principio, su pelo tampoco encajaba mucho con su vestimenta.

- ¿Le agrada mi idea, señorita? – cuestionó, esbozando una sonrisa ladeada, si ella no quería pues entonces se decidiría de una vez a comprar y largarse como si nada. Pese a que en su mente, la idea de convertirla en su presa por lo débil que se estaba mostrando la mujer iba aumentando más y más.

Pobre Mila, ¿quién le iba a decir que su primer cliente era un vampiro trastornado?
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Mila Vaynese el Miér Abr 22, 2015 12:23 pm



No es propio de Mila el equivocarse. El simple hecho de que un cliente le hubiese hecho ese comentario, alteró la atención que tanto empeño había puesto en que todo estuviese perfecto. Tras un breve espacio de silencio al estar asimilando la situación, pudo observar pequeños detalles que ponían en duda el aceptar o no aquella proposición tan inoportuna: sus frías manos de hombre, su risa cínica resonando por toda la sala, sus gestos, su mirada… Nunca antes se le había planteado una situación similar, desde siempre, tuvo algo de miedo al pensar que quizás todos los varones sentían cierto rechazo hacia ella. Por suerte, con su nueva identidad, Mila podía pasar desapercibida en la gran ciudad de Bucarest, proporcionándole gran seguridad frente al mundo.

Volviendo a la realidad, no pudo evitar desviar la mirada hacia un lado mientras sus mejillas alcanzaban un tono algo rosado a causa de la vergüenza que sentía en ese momento. No le gustaba para nada, mostrar esa actitud, y mucho menos, delante de su primer cliente, pero sucedió, no lo pudo evitar, tan solo deseaba que aquel hombre no la descubriera, y cualquier contacto físico, podría desvelar su verdadera identidad, pensó. Dejando de lado sus propias paranoias, intentó de nuevo mostrar un trato servicial hacia él. Redirigió la mirada,y a continuación pidió disculpas por lo sucedido.

Lamento mucho lo ocurrido… Supongo que es algo normal, siendo mi primera vez en la gran ciudad… Tal vez no sería mala idea emplear el método que has comentado para controlar mis nervios… - soltó levemente la mano de aquel misterioso hombre algo avergonzada fijando la mirada en su curioso acompañante-. Que suerte tienes pequeño… si alguna vez tienes tu propio negocio, espero que no te ocurra algo así. - comentó en voz alta mientras mostraba una actitud más relajada-.

Tal vez, Mila no actuó de la mejor manera posible en aquel momento, pero dada la situación, no supo muy bien como reaccionar, los nervios le jugaron una mala pasada. Habrá sido la mejor decisión? aquella sonrisa ladeada resultó ser un tanto sospechosa, pero en parte, sentía una gran necesidad de poder emprender su humilde establecimiento. Tan solo quería poder hacer algo bien por sus propios méritos, y evitar caer en la misma imagen del pasado, aquella en la que todo estaba condicionado por sus seres queridos.
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Edward Blake el Miér Abr 22, 2015 4:46 pm

Sus manos… Blake las quedó mirando fijamente largo rato. Quizá por ese mismo motivo cuando ella las apartó ignoró totalmente lo que Mila decía para centrarse en algo. Recordaba el tacto de las manos de su hermana, las de Mila habían sido diferentes, le recordaba al tacto de otras manos, pero… ¿Qué? Hm… Su rostro dubitativo empezó a mostrarse mientras sin querer el pulgar de su mano derecha terminaba realizando una leve presión en su labio inferior, elevando estos haciéndole poner una cara de concentración poco típica de alguien como él, era cuasi como si desencajase totalmente con las facciones de Blake. Pero todo terminó cuando pocos segundos más tarde empujó su mismo labio inferior hacia la izquierda, tratando de buscar en sus memorias aquello que la mujer hubiese dicho.

Edward no estaba seguro de qué, pero algo no encajaba, mas no dejaría que esa mujer siguiese dándose cuenta de sus dudas, tenía objetivos puntuales y no podía distraerse. Se maldijo mentalmente por no recordar gran parte de lo que había dicho, su cerebro se había dedicado a parafrasear.

“Lamento”, “normal”, “primera vez”, “gran ciudad”, “emplear”, “método”, “controlar”, “nervios”, “suerte”, “pequeño”, “negocio”, “ocurra”, “así”.
Bien, lo siguiente era tratar de darle sentido a esas palabras, aunque pensándolo bien no era realmente difícil. Demoró menos de lo esperado en comprender al menos una parte de lo que ella había querido decir y un poco menos en elaborar una respuesta elocuente.

- No se preocupe, todos nos ponemos nerviosos cuando hacemos algo por primera vez – menos él, nunca sintió nervios la primera vez que tomó un arma, nunca sintió nervios la primera vez que clavó sus garras en el cuerpo de alguien, nunca sintió nervios tras matar indiscriminadamente. Lo único que le ponía nervioso es que tocasen a Moco, que le llamasen loco, que dijesen que su hermana no seguía con él.- Es un gato afortunado, pero me cuesta imaginarlo dirigiendo su propio negocio – se encogió de hombros, era demasiado literal para sus cosas, suerte que no respondió de manera desagradable, perfectamente pudo haber dicho “los gatos no dirigen negocios” y haberla mirado como si ella fuese realmente la loca. Recordó que estaba interpretando un personaje cuerdo.

¡Cómo costaba, cómo costaba! Pero ella lucía más relajada, lo que le hacía pensar que por ahora las sospechas entre ambos habían aminorado y las cosas podían seguir su rumbo.

- Bien, tan solo relájese, es todo lo que necesita. También dicen algunos que no tomarle tanta importancia al asunto ayuda bastante, como verlo con un menor valor del que realmente tiene para uno. Suena difícil, nunca lo intenté, pero realmente parece tener su lógica – y seguía tratando de ayudarla a recobrar la confianza. ¿Por qué lo hacía? No estaba seguro de quién de los dos era en ese instante. ¿Annika o Edward? Argh, se maldijo otra vez mentalmente, aunque su rostro de pronto se volvió inexpresivo y frío.

Moco había tenido la brillante idea de subirse al mostrador para analizar más de cerca a Mila. ¿Acaso él también había detectado algo que le llamase la atención? Su curiosidad se hallaba en límites impensados, pero no por ello Edward se tornaría agresivo de la nada. Solo tenía la incesante necesidad de indagar por qué inclusive a Moco le parecía que algo ahí no encajaba. Bien, debería averiguar con el pasar de los minutos conversando con ella.

- Hay ciertas obras que me llamaron la atención, regresando al tema que nos compete. En especial algunas con ciertas características… Demoníacas. ¿Era acaso el artista algún fanático religioso, o algo por el estilo? – cuestionó, pensando que tal vez ella no era una humana y por eso se sentía así. Tal vez era un demonio que camuflaba su esencia, cualquier cosa era posible en ese instante, pero quería averiguar más, y, ¿por qué no? De paso podría conocer un poco más del artista y de por qué ese afán por realizar figuras de esas proporciones y características. Tenía buen gusto, según él. - Soy un entendido y estudioso en lo que a demonología se refiere. La exactitud tanto como la similitud de algunas de las obras que observé me recuerdan a varias criaturas a las que tuve la oportunidad de estudiar en su momento en mis libros. - mentira, algunos le recordaban a demonios que había cazado, otros tantos a demonios de los que había escuchado hablar, pero Edward era buen mentiroso, muy buen mentiroso y actor, pese a sus leves descuidos.-
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Mila Vaynese el Jue Abr 23, 2015 3:38 pm

Un gato emprendedor... Que magnífica idea se le había pasado por la cabeza para poder calmar sus nervios... Estaba claro que disimular no era lo suyo, pero sea como sea parece ser que no dio mal resultado. Mostrando más firmeza e interés a lo que estaba diciendo, pudo volver a mantener un equilibrio entre sus acciones y sentimientos, normalmente no era algo muy habitual, pero el hecho de que su cliente supiese dar buenos consejos, hizo que mostrara más seguridad y confianza en si misma a la hora de hablar con un desconocido.  En muchas ocasiones, Mila podía resultar una persona algo tozuda, le gustaba aferrarse a su única idea, e ir observando como su plan iba según lo previsto, ese afán de perfeccionismo heredado por su padre, se ve que era algo que no podía evitar, y en parte, temía mostrar su gran terquedad frente al mundo...

Prestando algo de atención a lo que estaba diciendo aquel hombre, no hacía nada más que mirar de reojo al animal que se dirigió hacia su tan preciado mostrador. Para ella lo era todo, se pasaba gran parte del tiempo en él investigando, leyendo libros, o dibujando pequeños esbozos cuando cerraba la tienda o tenía la ocasión. Era un mostrador algo particular, no era apenas grande, y más bien parecía una mesa de estudio sacada de una vieja habitación de finales de siglo XIX. Tenía una gran cantidad de archivos por ordenar, y varios trastos  repartidos por toda la mesa, entre ellos, una foto de familia de cuando tan solo era una criatura de siete meses. Sintió algo de miedo al escuchar como aquellas diminutas patitas recorrían la superficie de algo que consideraba su intimidad, lo único que temía, es que armara algo de jaleo con todo el papeleo, ya que en ellos, se encontraban varios registros de la desaparición de su madre, y una gran cantidad de papeles por ordenar de pasados juicios sin resolver entre muchas otras cosas...  

Dejando de lado aquel panorama, volvió a centrar su atención a la pregunta que le habían formulado de una manera un tanto curiosa. Sólo Mila tenía posibles hipótesis a cerca del gran interés que tenía su padre por realizar ese tipo de obras demoníacas... De alguna manera, tenía presente que algo extraño ocultaba tras su repentina desaparición aquella tarde de otoño en la residencia Vaynese... No hacía nada más que buscar posibles respuestas a aquella misteriosa carta que encontró en su dormitorio, pero ninguna respuesta posible encontrada durante todo este tiempo.

- Bien... Estas obras en concreto, corresponden al último periodo artístico del artista, se ve, que empezó solamente realizando pinturas de estudio, y por lo tanto optaban un carácter académico bastante significativo... - volteó la hoja mostrando una temática totalmente distinta a la deseada del cliente mientras fijaba atención a sus ojos con miedo a no ser obras lo suficientemente buenas-. Lo cierto, es que hubo un cambio bastante drástico en su manera de trabajar, fue a partir de invierno del año 2003, en el que  comenzó a retratar demonios, falsas ilusiones, pesadillas... creaciones con las que cada vez iba perdiendo la poca cordura que le quedaba... Realmente desconozco los datos claros del porque no decidió seguir con el arte, pero creo que hubiese tenido un gran futuro como escultor... En esta página se aprecian mejor los bustos, torsos, e incluso partes de seres que según él, eran auténticos demonios... - Sabía que aquél último dato, no era del todo cierto, Mila estuvo presente el día en el que su propio padre se marcho sin decir palabra alguna, lágrimas silenciosas fueron las pratoganistas de aquella mañana de Otoño. Un sentimiento vacío recorrió el cuerpo de la joven por unos instantes, no iba a llorar más por ello, pero aquella mirada que puso al ver todas sus obras y recordar aquél trágico e inesperado momento alteró su atención por unos momentos, dejando otro breve instante de silencio-.

La palidez se veía reflejada en su rostro, no se le daba del todo bien mentir pese a que actuó correctamente en aquél momento, o al menos es lo que ella creía... Escuchando como iba mencionando el tema de la demonología, y con la gran naturalidad que lo estaba exponiendo, hizo que captara toda la atención posible hacia él. Mila sentía la gran necesidad de saber todo sobre los demonios, tenía claro que el sello presente en la carta que encontró en el dormitorio de su padre justo después de que se marchara de casa, tenía alguna relación con ellos pese a que cientos de expertos en el tema se quisieran desentender o dieran sus falsas hipótesis. Toda información posible, ya sea cierta o falsa, la retenía en su alocada mente de artista. A medida que fueron pasando los años, sintió cierto fanatismo hacia estos seres, llegando al extremo de querer conocer alguno en persona.

- Lo dice en serio!? -preguntó algo emocionada por lo que acababa de oír-. Me encantaría poder charlar sobre el tema, es algo que realmente me interesa, en cierto modo siento bastante curiosidad de este artista en particular... es un caso algo peculiar, no cree? "Lord Miller" debió ser un hombre bastante interesante... -sonrió mostrando una actitud tierna y encantadora como si de una niña esperando que le cuenten un cuento se tratara...-

Tenía muy claro que tenía un pasado que no podía revelar, una identidad que mantener, y un gran camino por recorrer... Su padre, siempre solía realizar sus obras bajo ese seudónimo, pocos eran los afortunados que sabían el porqué, y un mar de misterios por resolver acechaban a los Vaynese. Quién sabe si Mila llegará a poder resolverlos todos algún día, de mientras, una larga estancia en la ciudad, podría hacer que diese con algunas de las respuestas que tanto ansiaba saber...
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Edward Blake el Jue Abr 23, 2015 4:33 pm

“Tal vez tiene hambre” – pensó mientras veía al gato moverse por encima del mostrador. Tal vez lo que más interés despertó en él sobre los movimientos del felino era lo cuidadoso que este resultaba con documentos y demás, como si no quisiese dejar huella alguna de su paso y tampoco alterar nada del orden o la manera en que estaban organizados. Blake sonrió… O ese gato era demasiado listo, o es que el pobre felino estaba aprendiendo a convivir con un sicópata maniático del orden, tal vez era parte de su trastorno obsesivo compulsivo, entre otros trastornos que padecía e ignoraba completamente. Si bien había logrado dominarlos en su gran mayoría para interpretar personajes, ni siquiera el gato se salvaba de una reprimenda cuando desordenaba algo.

Nunca pensó en que los gatos pudiesen aprender algo como el valor del orden… ¿Y si Moco era un gato con ciertas habilidades sobrenaturales? Cientos de ideas pasaron en su mente mientras fingía tomar atención a las palabras de Mila. El artista era bueno, debía reconocerlo, y aunque Blake tenía solo medias nociones y conocimientos en lo que a arte se refería sabía reconocer la calidad… Le faltaba, eso sí, para llegar al nivel de los grandes maestros siempre mencionados en escuelas o siempre cotizados en grandes galerías de arte. Pero tenía lo suyo… Y para mejor, tenía sus bustos de demonios.

Por otro lado era interesante escucharla mentir. Ella era buena mentirosa, pero se caía en sus expresiones… Toda persona cuando miente tiene cierto tick nervioso que lo delata y que es fácil de analizar cuando llevas mucho tiempo conviviendo con ella o cuando tienes una capacidad de análisis bastante desarrollada. Mila tenía su propio tick al mentir, Edward había suprimido el suyo hace tiempo, pero Mila tenía su tick. No la culpaba, en realidad, ni siquiera le molestaba el hecho de que tratase de mentirle. Lo único que la mujer lograba era seguir despertando su curiosidad y afán por saber aquellos detalles que le omitía, aunque de pronto sintió cierta necesidad por asustarla.

- Contando el hecho de que vendes su arte, y que hablas de él con bastante conocimiento, he de pensar que eras alguien muy cercana al artista. ¿Familiar, tal vez? Tu voz tiene cierto deje de empatía, de cariño aunque tratas de contenerlo para sonar formal mientras hablas conmigo – de pronto ya no había más “usted”, Blake empezó a hablar con una sonrisa muy marcada, mientras sus ojos se centraban nuevamente en Mila.- Y claro que debes tener cierto interés o apego emocional por el artista, hablas de él en pasado, lo que me hace pensar que falleció o desapareció misteriosamente. Considerando el hecho de su drástico cambio en el arte y su apego por los demonios llegando al punto de crear esculturas de ellos se podría llegar a pensar que logró alguna forma de contactar con uno, y este se lo llevó. ¿No crees? Pero eso sería algo que cualquiera pensaría, incluso tú, quien pareces estar bastante interesada sobre demonios, lo cual me lleva a la siguiente conclusión. Tu interés en los demonios y tu necesidad de charlar conmigo sobre ellos, se debe a las extrañas circunstancias que rodeaban al… ¿”Sr. Miller”, dijiste? – ella se mostraba tierna, él de pronto amenazante, aunque todo varió cuando su alter-ego, Annika, hizo una leve intervención relajando todas las sensaciones de su hermano mayor.

Edward quedó en silencio unos instantes, regresando su vista hacia los bustos de demonios, alargando su mano con el fin de acariciar las imágenes, recorrer sus siluetas lenta y delicadamente… Tal vez se estaba sobrepasando, pero los humos y su curiosidad por todo aquello que desconocía, por lo sobrenatural siempre terminaban mal. ¿Habría sido el “Sr. Miller” uno de esos humanos? Y de ser así, ¿no terminaría esa chica frente a él en la misma situación, fuese cual fuese? Pocos eran, a su parecer, los humanos capaces de llevar el estandarte de cazador, inclusive de soportar la idea de que no estaban solos en el mundo… Mucho podían creer en Dios, los ángeles, demonios y Lucifer, pero ante la mera aparición de uno se cagaban en los pantalones y se ponían a suplicar por sus vidas. Lo había visto, incluso con los ángeles se traumaban a primera vista… No estaban acostumbrados a la idea de que realmente aquello superior se presentase frente a ellos. Ergo, ¿cómo reaccionaría esa chica ante la idea de que realmente esas criaturas existían? Por la forma en la que ella hablaba no parecía tener consciencia, o al menos aceptar su existencia, pero, ¿realmente era así?

Blake nuevamente fijó su mirada en ella, al mismo tiempo que el felino se reincorporaba, acercándose nuevamente a ellos. Sus ojos verdes se fijaron en los de Mila, parecía querer analizarla de la misma forma en la que Edward lo había intentado poco rato atrás. Sinceramente, ver a esos dos juntos dejaba claro que no era un mito eso de que “las mascotas se parecen a sus dueños”, ellos eran la viva imagen de tal hecho.

Bien, ahora lo esencial era planear sus siguientes palabras. Debía efectuar la compra de todas maneras, pero quería estar en un lugar privado donde nadie les interrumpiese… ¿Qué mejor que su cuarto? Si bien no era una mansión cinco estrellas serviría para conversar, pero no le revelaría más datos a la mujer por ahora… Quería sembrar en ella la semilla de la curiosidad, una semilla intoxicante y asfixiante. Sonrió para ella como lo hubiese hecho cuando recién ingresó a las galerías, y se acercó despacio, con aire confidente y usando una de sus manos como pantalla para impedir que su voz viajase más allá. En definitiva, quería susurrarle algo y como tal, ella debía acercarse.

- No debería decir nada de esto, y en realidad me expongo demasiado pero… Si desea saber más sobre demonios, este no es lugar idóneo para conversar. No es seguro, y cualquiera podría entrar, interrumpir nuestra conversación o inclusive, puede ser que ya tengamos oídos y ojos curiosos sobre nosotros escuchando. Nunca se sabe, cuando se trata de demonios. Por ello, si realmente desea saber más, reúnase conmigo nada más cierren las galerías, yo la encontraré a usted e iremos a un lugar donde podamos hablar con calma. Ahora, actúe con naturalidad, como si se creyese realmente la mentira de que no hablamos de nada delicado – ese énfasis en “creyese realmente la mentira”… ¿Blake le había enviado un mensaje subliminal a la chica? Bien parecía que sí, la había pillado y se lo dejó claro. Reiterando el hecho de que no le molestaba en realidad que le mintiese, sí que de ahora en adelante ella tendría que empezar a mostrar mayor confianza en él, al menos, así tendría que ser de manera lógica… Pese a que le costaba comprender realmente la lógica, como tal. Luego, se notó ese drástico regreso a las formalidades mientras alejaba despacio y natural, señalando con el índice de su diestra uno de los bustos.- Por casualidad, ¿este se encuentra en las Galerías? Me gustaría verlo con mis propios ojos, sin duda alguna quedará bien en mi residencia.

Pero cada acción de Edward tenía un motivo, no lo hacía por ayudarla, ni siquiera por asustarla… Bueno, en realidad sí. Tenía cierto interés en ella, en lo que ocultaba y el por qué lo ocultaba, de paso dígase, era la primera persona con la que interactuaba en Bucarest y a pesar de que no era capaz de establecer lazos afectivos y la amistad para él era una barrera a eliminar, conversar con alguien humano sin duda sería divertido. Y cómo no, el último y no por ello menos importante punto… Ella llevaría la cena. ¿Cómo? Sencillo, ella era la cena. O más específicamente… Su sangre. No la mataría, pero sí bebería bastante de ella para recuperar sus fuerzas y ánimos, y, ¿por qué no? Aprovecharía el hecho de estar bebiendo la sangre de la mujer para ver sus recuerdos y descubrir todo aquello que Mila pretendía ocultar. Seguro que ella no se mostraría muy reacia a alimentarle si le decía que era un vampiro, y para más, un cazador de demonios que luchaba en pos de la paz humana. Y si las cosas se ponían complicadas, siempre podría doblegar la mente de la mujer con las fuertes habilidades mentales y naturales que los vampiros poseían… A fines de cuentas, los vampiros eran en mucho similares a los Incubos y Súcubos, seres que lograban de alguna misteriosa manera despertar los más escondidos deseos en los humanos para que estos fuesen sumisos y presa fácil para ellos.
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Mila Vaynese el Dom Abr 26, 2015 6:35 pm

Aquellas palabras fueron más que suficiente para ver con que clase de cliente estaba tratando… Puede que su actitud no fuese la más acertada cuando se trataba de mentir, pero aquél hombre de ojos verdes, estaba claro que algo intuía. Era totalmente cierto que Mila  mostró algo de empatía cuando dirigió aquellas palabras, en parte, es algo que no pudo evitar… Hablar de alguien tan especial para ella, le produjo sentir gran nostalgia frente al pasado. Era obvio que la había atrapado. No pensó que llegaría a descubrirla, pero su gran interés y fanatismo por lo demoníaco reveló gran parte de información. Esa no era razón para dejar de mentir, pensó, podría simplemente tratarse de una trampa, o tal vez, había dado con la persona más idónea para poder encontrar a su padre. Fuese cual fuese la opción correcta, quiso mostrarse receptiva a la petición de aquél hombre, mostrando cierto margen.

Aquél susurro estuvo realmente cerca… pudo sentir claramente la dualidad de emociones en sus palabras. Su amenazante manera de transmitir el mensaje, hizo mostrar una cierta actitud desconfiada en Mila, pero por extraños motivos, pareció volver a entenderse con aquel par tras mostrarse más relajado. Una gran necesidad de averiguar más y más sobre aquel individuo hizo que en cierto modo se interesara por lo que acababa de ocurrir en sus propias galerías. Intentaba esconder algo relacionado con su maner de ser? Realmente podría proporcionarle todo tipo de información verdadera sobre demonios? Tal vez husmear donde no le pertoca no se trataba de la mejor idea, pero era algo que por naturaleza solía hacer.

Sus gestos mostraban firmeza y seguridad mientras recorrían las siluetas de las muestras del catálogo. Era la primera vez que veía a una persona tan interesada por este tipo de obras, normalmente se comercializaban bodegones,paisajes y algún que otro retrato de vez en cuando, estaba claro que parecía realmente interesarse por todos estos temas…Tras ver cómo intentaban jugar con sus sentimientos como si de una marioneta se tratase, pudo volver a la conversación principal después de lanzar una mirada vacía de varios segundos hacia el joven. Mostrándose algo fría y desorientada, quiso seguir con su principal objetivo de poder realizar algo por sus propios méritos, al fin y al cabo, en parte era a lo que había venido a la gran ciudad. No siempre es bueno evadirse en el pasado, pensó en aquél momento.

Tiene buen gusto… Esta obra en concreto es una de mis favoritas. - dijo mostrándose segura de si misma recobrando toda su atención en la posible venta-.  Actualmente la tenemos presente en las galerías, pero no está expuesta en la segunda planta por diversos motivos, de todas maneras, podría mostrársela en la misma sala donde tenemos guardadas las demás obras que no se encuentran exhibidas. Le parece buena idea? - cambio su expresión por una leve sonrisa conforme con la situación en la que se encontraba-.

Sabía perfectamente todo lo que había ocurrido, pero pese a las circunstancias, prefirió proseguir con su principal objetivo de poder progresar en su negocio. Tal y como él comentó en su momento, debían creer que no estaban hablando de algo tan importante, así que en vista a los hechos, Mila pensó que debió seguir por el camino que le habían indicado. Pese a mostrarse muy profesional con su venta, no paraba de darle vueltas a lo que teóricamente habían acordado… No soportaba la simple idea de haberse equivocado, y en parte, la gran terquedad de Mila estaba saliendo a la luz, sintiendo algo de rabia por lo ocurrido. Podrá Mila autoperdonarse algún día, y no ser tan testaruda consigo misma?
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Edward Blake el Mar Abr 28, 2015 9:50 am

La forma de ser de Blake variaba de un segundo a otro, de ser el hombre serio y educado parecía regresar de manera intermitente a su “yo” original y luego regresar… Pensaba una y otra vez en “la curiosidad mató al gato”, un dicho que odiaba con todo su ser puesto que le guardaba cierto cariño especial a los animales, en especial a los gatos, como Moco. Para él era mejor decir… “La curiosidad mató a Mila”, o en realidad no iba a matarla, solo la convertiría en su posible comida y de paso en un sujeto experimental. Se decía que quien convivía demasiado tiempo con alguien con ciertos matices de demencia terminaba nublando su psique de igual manera, lo cual podría traducirse como en que el estado mental de las personas es contagioso, sobre todo cuando el demente es tan agresivo y destructivo como Blake podría llegar a serlo mientras más se le iba conociendo.

De la misma manera, Edward seguía analizando cada pequeño detalle, cada pequeño cambio que Mila mostrase… Si se delataba a sí mismo todo se iría al demonio, pero considerando el hecho de que irían a una habitación más privada en donde se encontraba la obra que él quería, tal vez podría hablarle un poco más y sembrar muchos más motivos en Mila para confiar y desconfiar de él. El peligro a veces resultaba atrayente para los humanos, más todavía cuando se relacionaba con aquello que ellos pretendían. Por ahora, decidió centrar su vista en Moco mientras seguía escuchando y parafraseando todo aquello que Mila decía.

El gato nuevamente se había acercado a ella, inclusive buscado el tacto de las manos de la “chica” con su lomo, pero… Se terminó retirando poco después. ¿Tal vez el felino quería comprobar lo mismo que le había llamado la atención a él? El tacto de las manos de Mila al igual que su forma eran curiosas, llamaban la atención cuando se las acariciaba y tal vez Moco quería comprobarlo en su propia piel. ¡Ese gato era un condenado genio! De poder hacerlo, ya lo estaría apretujando en sus brazos… Lástima que Moco no hablaba, si no sería increíble la cantidad de información que reunirían juntos. Aunque… ¿Para qué necesitaban esa información?

¡Curiosidad! Por supuesto que esa maldita e insana curiosidad que le remordía por dentro a cada segundo que pasaba. ¡No podía tolerar la idea de que Mila fuese capaz de esconderle un detalle que su mente consideraba tan simple que hasta lo pasaba por alto! No, no podía permitírselo. Una vez estuviesen solos le sonsacaría toda la información que quisiese y de paso bebería de ella. La dejaría viva, eso sí, para seguir alimentándose cada cierto tiempo a cambio de información, hoy estaba generoso así que no la mataría. Aparte, si ella moría… ¿A quién le compraría arte?

Pero… Pero… Si ella estaba muerta, él podría hacerse pasar por el dueño de la Galería o cerrarla y quedársela para sí y todo arreglado… ¡Sí! Parecía hasta buena idea… De no ser por Annika. La percibía triste de los pensamientos de su hermano mayor, ella le estaba frenando nuevamente y protegiendo la vida de aquél ser que se paraba frente a los ojos de Edward.

Acarició con cuidado la cabeza de Moco, quien desvió su mirada hacia él cuasi preguntádole a qué venía eso… Pero Edward se mostró más relajado de lo que nunca lo había visto. Era realmente raro para el animal verle de esa manera, pero el gato no consideraba la ternura que Mila era capaz de despertar en el alter ego del rubio… Cuasi parecía ante sus ojos un animalito que necesitaba protección y es que la Noble Vampiro Annika Blake, heredera de la casa Blake a pesar de ser la menor, siempre había sido considerada una precursora e impulsora de las buenas relaciones entre humanos y vampiros, inclusive varios de los trabajadores de su casa habían sido humanos, todos ellos respetados y protegidos. Hasta se había comentado el hecho de que varias casas nobles habían iniciado convenios con bancos de sangre con tal de proveerles y reducir en un número máximo los ataques a humanos, logrando una suerte de paz entre ellos. Lamentablemente Edward no pudo vivir nada de eso, y su mirada perdida parecía recorrer aquellos recuerdos ficticios que había generado tras beber la sangre de su hermana… Todas sus memorias, vivencias, sentimientos, maneras de ser, todo estaba registrado y almacenado en su cerebro, aguardando allí para proteger la frágil estabilidad del pobre “cazador”.

- En tal caso lléveme a donde se encuentra la obra, por favor. Insisto en que una obra así debo analizarla con mis propios ojos – otra vez una sonrisa amable, cautivadora y agradable, de alguien educado y caballeroso.- Tan solo guíeme al lugar… - y susurró unas últimas palabras, con aire confidente.- Tal vez allá pueda darle más detalles sobre nuestro tema alterno.

¿Era un error el que Mila confiase en él, o que inclusive pasase tanto rato a solas con el vampiro? Tal vez lo era, pero por ahora, seguía siendo la protegida de la hermana de Edward quien pese a no manifestarse totalmente, sí estaba cuidando de ella. Del caso contrario Mila ya habría desenmascarado a Blake y conocido al asesino que cazaba por diversión sin importarle en lo más mínimo quién se cruzaba con sus garras. Ella tenía que ver con demonios, ergo tenía que morir ante la lógica de Edward.

Suerte, mucha suerte era lo que Mila tenía en ese momento.
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Mila Vaynese el Vie Mayo 01, 2015 6:22 pm



La obra que mencionó minutos atrás, se trataba de uno de los últimos trabajos realizados por su padre. Mostraba claramente un busto de grandes dimensiones, con una figura aparentemente humana de sexo masculino. Sus proporciones no eran del todo exactas. Una expresión angustiada tallada en mármol de la más alta calidad, era lo que se podía observar a simple vista. Realmente no parecía tratarse de una mala obra, el detalle exacto de cada textura y relieve, estaban perfectamente definidos pudiendo apreciar las sombras fuertes proyectadas en todo el rostro. Era curioso ese cambio tan drástico en su manera de trabajar, Mila tenía presente que algo relacionado con el estado anímico de su padre, hizo que plasmara con tanta exactitud obras como la que aquel hombre deseaba poseer. No tenía muy claro si tenía alguna relación exacta con los demonios, podría tratarse de otra cosa, pero por suerte, si aquella persona realmente entendía sobre el tema, podría darse cuenta de si hay algo extraño en aquella pieza. Hay veces en que los artistas saben detectar los pequeños detalles que conllevan a que cada tipo de persona se fije en una determinada obra o otra. Tal vez, el riesgo era lo que pretendía desafiar a Mila, pero sea como sea, era la primera vez en que pudo palpar algo más detrás de aquella mirada bipolar de ojos verdes.

Esa amable y cautivadora sonrisa que gesticuló el hombre tras dirigirle la palabra, mostraron algo más de confianza en el ambiente. Alcanzando la pequeña llave situada en el segundo cajón de su mostrador, devolvió una simple sonrisa mientras pretendía enseñarle el camino hacia la sala de los repuestos, o como Mila prefería llamarla, el cajón olvidado…

- Si es tan amable, sígame por estas escaleras, mi tienda no es gran cosa, pero al menos no resulta tan difícil perderse como en otras galerías o museos. - volvió a sonreir con aquella tierna y dulce sonrisa recordando el día en que pudo presenciar tal hecho en primera persona -.

Infinitos recuerdos bajo llave se encontraban en aquella sala tan misteriosa. Cada vez que entraba en aquel espacio, se podía sentir cierta nostalgia… Pese a disponer de un espacio relativamente pequeño, todas la obras se encontraban en perfecto orden, el único sitio que distorsionaba el panorama, era la mesa principal con archivos, papeleo, y varias tonterías de Mila que solía dibujar en su tiempo libre. Todavía se podían observar algunos utensilios como cinceles, gubias, lienzos, paletas, viejas pinturas por estrenar… todo en relación a su querido padre, para ella eran considerados como pequeños tesoros, y sabía que tarde o temprano le podrían resultar de gran ayuda.

Acabando de subir los últimos peldaños de las escaleras que conducían a la segunda planta, la pequeña dueña de las galerías quiso ir preparando su juego de llaves que había podido recolectar segundos atrás.

- Es por aquí, ya casi estamos, tan sólo necesito poder abrir esta condenada puerta… - de nuevo algo nerviosa, dipositó las llaves en la ranura para poder llegar al destino deseado. Tras un breve empujón para acompañar la puerta, se pudo escuchar un pequeño crujido de la madera. Por fín se pudo abrir! Inhalando algo de aquel aire con olor a pigmentos y mármol desgastado, se dirigió inmediatamente al sitio donde se encontraba la supuesta obra para vender-.

- Disculpa por el desorden, todavía tengo que acabar de aclarar algunos asuntos, y tengo todo por el medio, sin más dilación, aquí tiene la obra que desea adquirir, cualquier pregunta que desee hacerme estaré encantada de escucharle, señor…? -preguntó con cierto interés-.

Aquella pudo ser una buena oportunidad para poder conocer el nombre exacto de aquel cliente que desprendía tanto misterio alrededor suyo. Todavía no tenía muy claro si no mostraría ningún tipo de inconveniente respecto a su identidad. Lo que sí es cierto, es que tarde o temprano debería firmar un documento conforme ha querido adquirir esa obra, y algunos otros temas por el bien de conservación de la obra, certificados de autenticidad, etc… podría ser un buen momento para conocer más datos sobre él, pensó, así que no quiso darle más vueltas al asunto dirigiendo una mirada firme y confiada hacia él. Todo iba según lo previsto, tan solo faltaba esperar al mejor momento para poder saber de una vez por todas quién era aquel dichoso hombre. Tal vez simplemente era otro de los tantos “especialistas” que negaron todas las ideas de Mila acerca de la teoría de la desaparición de su padre, pero lo que tenía muy claro, es que los demonios existían, y tarde o temprano daría por encontrar al responsable de aquella maldita carta. Toda información posible era bienvenida, que luego Mila se mostrase conforme con los datos obtenidos, ya era otro asunto…
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Edward Blake el Miér Mayo 06, 2015 7:37 pm

- No desvalorice su tienda, señorita… Es uno de los lugares más decentes que he conocido hasta ahora en Bucarest. Aunque siéndole sincero, conozco muy poco. Mas sin perjuicio de lo que ya he dicho, me gusta este lugar y cómo lo ha decorado y organizado todo. Tiene buen gusto – comentó él y una vez más siguió a Mila por la estancia sin perder el más mínimo detalle de cada acción realizada por la chica, mucho menos se perdería el lugar. La manera metódica y ordenada en que ella parecía organizarlo todo le complació, le recordaba a su viejo armario de armamento en la mansión Wernicke, siempre con toda clase de armas a su disposición, perfectamente ordenadas por tipo, tamaño y hasta en ocasiones se tomaba la molestia de organizar estas mismas por orden alfabético. Así de compulsivo llegó a ser en un momento de su vida, aunque a estas alturas eso ya era parte del pasado… Resulta que cuando no puedes llevar muchas cosas encima, deja de importarte mantener un orden específico de lo poco y nada que tienes. Normalmente llevaba con él sus garras, un poco de ropa y dinero, nada en especial y nada difícil de recoger…

Ahora que lo pensaba, ¿cómo lo haría para llevarse a Moco una vez tuviesen que abandonar Bucarest? Considerando las cosas como estaban ahora, si los Wernicke atacaban y resultaba necesaria una retirada total de la ciudad, ¿podría llevarse al felino con él? Era uno de sus pocos amigos, pero de pronto resultaba un pequeño obstáculo blandito, peludo y de cuatro patas con interesantes bigotes y ojos verde moco. Hm… ¿Cuántas veces había parafraseado a Mila hoy? Su mente centró totalmente todos sus pensamientos en lo que ella decía, intentando darle una lógica o algo a lo que ella hubiese dicho. Bien, trataba de abrir una puerta, ¿ella dijo algo de una puerta? Ah, claro, se supone que irían a ver la obra que estaba en el segundo piso, y según logró entender la puerta era complicada de abrir. Se hizo el tonto, tampoco pensaba ayudarla.

A fines de cuentas, un espectáculo era un espectáculo… ¿Para qué desperdiciarlo…? Ah, lástima, ella logró abrir la puerta, y eso que Edward hasta se había tomado la molestia de buscar un cómodo lugar desde donde observar todo. Ella parecía satisfecha de haberla abierto a la primera, ¿tal vez no había podido hacerlo en mucho tiempo? Eso le pareció estúpido, las puertas siempre eran fáciles de derrumbar para él. Una patada y al suelo…

Aunque algunas veces terminaba aplastando al pobre diablo que estuviese detrás, pero esos eran detalles aparte que no interesaban en ese momento. Nuevo cambio de línea de pensamiento, eso sí era importante. Se encontraban en una estancia más privada, totalmente solos, ella tratando de interrogarle, quería su nombre y en cierta forma le parecía justo… O eso suponía.

Tal vez ya era momento de mostrarle un poco más de ese desconocido mundo demoníaco al que ella tanto anhelaba conocer. Tal vez era el momento de sonreír, de mostrar los colmillos de un fiero vampiro, la mirada carmesí de un ser de la noche, mientras la estancia tomaba tonos más oscuros, haciendo que esos orbes rojizos deslumbraran con mayor intensidad mientras él caminaba hacia ella.

Se dice que los vampiros y los Íncubos/Súcubos tienen cierto parecido entre ellos, un aura atrayente y especial, aumentando su atractivo natural de una forma increíble, sobre todo para humanos, cual sea su sexo. Edward poseía eso, aunque siempre creyó que lo había perdido entrenando con los Wernicke, pero todavía lo tenía. Una voz entre lasciva, con tonos que emborrachaban la mente, una sonrisa que revelaba su auténtica naturaleza mientras se relamía los labios con delicadeza, avanzando hacia Mila con inusitada calma. Para ese momento, sería difícil huir para ella. Pocos eran los humanos capaces de desviar la mirada, capaces de huir o reaccionar frente aquél despliegue de esencia vampírica.

- Mi nombre es Edward Blake, Descendiente de la Noble Familia de Vampiros Blake, fieles sirvientes de nuestros amos y señores, los Reyes Vampiros. Nuestra casa gobernaba a los vampiros Alemanes antes de ser arrasados por los Wernicke, por los cuales fui reclutado convirtiéndome en cazador de demonios, señorita… - Ya estaba frente a Mila, tomando con su diestra el mentón de la supuesta joven, elevándolo levemente para acercarse a su rostro, quería que Mila viese más de cerca sus ojos, que contemplase a la criatura a la que había dejado entrar a su Galería.- Tengo muchas preguntas, pero estoy seguro que usted tiene más. Y las contestaré todas, oh, claro que responderé todas las preguntas que tenga, Mila Vaynese – lamentablemente, Edward ya había tenido acceso a ciertos rincones de la mente de Mila, el apellido ya era suyo.

El sorprendentemente cálido aliento de la criatura de la noche acariciando la piel de Mila, esa sonrisa que se dibujaba a cada centímetro que desaparecía de distancia entre ellos. Su brazo izquierdo terminó rodeándola por la cintura, él elevó más el mentón de Mila y cuando parecía que robaría un beso de los labios de Vaynese, se desvió, dirigiéndose a su cuello.

Ahí, inhaló delicado el aroma que desprendía, sus sospechas aumentaban pero no iba a detenerse. En todo momento no le había causado ningún daño ni planeaba hacérselo a Mila, se lo había prometido a Annika, ella velaba por la seguridad de esa pobre criaturilla atrapada entre los brazos del rubio.

- Obtendrás de mí toda la información que desees, si te conviertes de hoy en adelante en… ¿Mi maestra? Tu único deber será proveerme de sangre, y tal vez trabajo – repentino cambio de planes y de ideas, así era Edward. En su mente había cruzado la idea de que quedaba poco dinero para comprarle alimento a Moco, y ahora que lo pensaba en Bucarest era todo demasiado “pacífico” y había mucha competencia como para esperar a que le contrataran en lo que mejor sabía hacer. ¿Por qué no manipular a Mila y obtener de ella sangre y dinero? Sería tan fácil contentarla con todos sus conocimientos sobre el mundo sobrenatural que seguro ella estaría encantada de mantenerle a su lado.- Y a cambio, tendrás mi protección y mis conocimientos. Qué dices, Mila Vaynese… ¿Me aceptas? – Edward era directo, demasiado directo cuando tenía hambre y en ese momento su apetito era voraz, tanto así como sus deseos de que las cosas saliesen como a él le daba la gana.

Y normalmente, las cosas siempre salían como a él le daba la gana… ¿Qué mejor forma de volver más obediente a Mila que lamer suave y provocativo su cuello? Lo estaba haciendo, aprovechando ese instante, aunque se temía que su control en ese instante era lo suficientemente inestable como para que pudiese defenderse ante él verbalmente, ser racional de alguna curiosa manera.

Era la poca práctica de manejar esas tontas habilidades suyas… ¿De qué le servían en una batalla? No mataban, no atravesaban, no hacían sangrar, no eran filosas. Hacer esa clase de cosas solo eran útiles para sacar leves provechos, como en ese instante, pero en su diario vivir… Argh.

Se maldito mentalmente, Moco estaba mirándole y al parecer el gato se asustó al ver a Edward de aquella manera… A pesar de que Annika le estaba conteniendo lo máximo posible para que no se le fuese la mano, le rompiese el cuello a Mila y terminase drenando hasta su última gota. Ser el alter ego de un demente, sin duda, debía ser agotador.
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Mila Vaynese el Miér Mayo 13, 2015 3:38 pm

Algo realmente extraño se pudo observar por primera vez en las Galerías Vaynese… Cierta aura incandescente nubló el ambiente donde ambos se encontraban situados uno enfrente del otro. La imagen que tenía en mente de aquél hombre se iba desvaneciendo por momentos… Podría tratarse de un simple truco?

Aquellos ojos derrochaban gran parte de  la confianza con la que estuvo tratando minutos atrás… Por un instante, Mila se asustó, no sabía de qué manera reaccionar, su rostro se mostró pálido e inexpresivo frente aquella mirada rojo carmesí… Aquel color, estaba lleno de ira y venganza. En cierto modo, se podía hasta observar aquella ansia de esencia vital que tanto anhelaba Edward.

El simple gesto que produjo que aquella distancia se volviese más y más corta en cuestión de segundos, incomodó el estado general en el que Mila se encontraba. No conseguía asimilar el hecho de que un desconocido se le hubiese acercado de tal modo, y mucho menos, resituando su mentón para redirigir la mirada hacia él mientras se embriagaba de aquella esencia vampírica que extrañamente resultaba exótica para ella.

Aquella sala llena de cinceles, los cuales pensaba utilizar en caso de emergencia, no dió resultado alguno. Simplemente con el hecho de haberle clavado uno de los objetos punzantes que en su día tuvieron un uso en particular, podría haber sido una oportunidad perfecta para poder escapar y no dejar que se saliese con la suya. Sin embargo, quiso mostrar una actitud más sumisa para ver realmente cuales eran sus intenciones...

Un cazador de demonios procedente de la nobleza… pensó sin acabar de encajar todos los hechos. Por un momento, costaba de asimilar la realidad, pudo observar algunos libros sobre el tema, pero nunca antes se le hubiese pasado por la cabeza encontrarse delante de tal criatura… Su manera de hablar, resultaba algo curiosa, su tono de voz parecía más serio y convincente, aquella vaga imagen que tenía en un principio, pasó a ser parte de los recuerdos. El primer cliente de las galerías, no era ni más ni menos, que un vampiro...

Antes de poder mostrar su opinión al respecto, pudo notar como su delicado cuello era considerado un preciado tesoro capaz de proveer alimento. El aliento que podía percibir tan cerca de ella, la forma con la que posó su boca alrededor de su cuello, y la manera con la que “jugaba” con sus sentimientos, provocó cierta sensación de placer en Mila. En parte, eso fue la causa de que todos sus miedos, incluida su identidad, fueran motivo de querer parar a Edward, ya que tal vez, no era el mejor momento para alimentarle.

- Maldito seas… - susurró en voz baja mientras intentaba desviar la mirada hacia otra parte mostrándose algo tímida y terca. Consideró que aquél momento era el idóneo para contraatacar. Queriendo extender su brazo derecho hacia la estantería donde se encontraba uno de los cinceles, intentó alcanzarlo. De repente , un falso gesto hizo que aquella posible pequeña vía de escape chocase con la superficie del suelo provocando cierto sonido estereotipado al caer-.

Un largo silencio se apoderó de la sala… De nuevo, lo había vuelto a hacer, todo tenía que salir como ella quería… Sin embargo no siempre las cosas salen como uno piensa. Tal vez fue un acto muy impulsivo por su parte… Lo que tenía claro, es que con o sin su escudo, debía resolver algunas de las principales dudas que se le pasaron por la cabeza…

- Cómo sé que puedo confiar en ti? Realmente sobreviviré?... En el caso de que aceptara… Supondría algún problema el hecho de ocultar la realidad a mi único fiel sirviente Alfred…? - su actitud cambió por completo, hacer varias preguntas, quizás evitaría ponerse delante de una situación bastante comprometida, pensó-.

Sacar el tema de Alfred para ella, era algo bastante serio a tratar… De alguna manera, podría suponer una traición, y siempre prefirió mantenerse fiel a su actual protector… Actualmente, es una de las pocas personas que más información tiene sobre Mila, motivo por el cual ha de establecer buenos lazos con él, para asegurar de alguna manera que esa información no sale a la luz. Por otro lado, el se desentiende totalmente de los demonios, y parece ser, que no tiene ni la más mínima idea sobre el tema de su padre… Cómo reaccionaría Edward ante esta situación? El pulso de Mila estaba cada vez más acelerado, los nervios invadían poco a poco cada rincón de su mente. Y con ella, un vampiro con el que no sabía como reaccionaría ante sus imprudentes acciones. Realmente se estaba metiendo en la boca del lobo?
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Edward Blake el Sáb Mayo 16, 2015 3:38 pm

“Impresionante” pensó mientras se alejaba un poco. ¿A qué se debía que de pronto quisiese tomar distancias? Realmente no estaba seguro, pero ella parecía querer entretenerle, aunque pasaba por alto el hecho de que la supuesta mujer hubiese intentado obtener algún arma con la que atacarle, tal vez ese detalle le hacía valorar a su pobre presa un poco más. Se resistía a sus habilidades, ergo no era un simple espécimen humano cualquiera, tenía voluntad, era capaz de rebatirle y eso le gustaba. Y encima, se atrevía a hacer valer las palabras de Edward bombardeándole a preguntas.

La tomó por los hombros, su rostro perdió aquella calma que le había caracterizado mientras empezaba a reír nuevamente, y el eco de su voz se apoderaba del lugar. Bien parecía que cualquier objeto delicado estaba al borde de su destrucción mientras Edward reía, pero esta de pronto cesó. Sus ojos demostraban su demencia, parecían idos y opacos, también molestos y se relamía los labios con nerviosismo. Ella era inteligente, no era un ratón asustado mientras era asfixiado por una serpiente… Parecía un ratón guerrero dispuesto a pelear. ¿A qué le recordaba? Seguro a otro estúpido cuento que había leído siendo un infante. ¡Ah! Podía imaginar a esa pobre criaturita con una armadura de plata y una espada que bien daba pena de lo delgada que era. Nunca le gustaron los floretes ni los estoques, eran armas demasiado frágiles… A él le encantaban sus garras, ¡esas sí eran armas! Y requerían de cercanía y estrategia para derrotar a sus rivales.

Mila debía agradecer el hecho de que Ed no las llevase encima en aquél momento, si no se hubiese dedicado a destrozar todo el lugar saltando cual simio de un lado a otro, destrozando y riendo mientras tarareaba alguna desdichada canción sobre asesinatos, se sabía muchas.

- Sin duda eres valiente, me sorprende la manera en que puedes contrarrestar mi poder e influencia en ti, atreviéndote inclusive a tomarme la palabra y hacerme preguntas.

“Mátala”

- No sabes si puedes confiar en mí, esa es la gracia de todo esto… ¿Quién confía en un perturbado? Pero, ¿te queda otra opción? Si quisiese matarte y drenarte, ya lo habría hecho. Piénsalo… Te habría destrozado como la pequeña criaturita que eres en comparación a mí y bebido hasta la última gota de tu sangre. Pero sigues aquí, respirando. ¿Por qué un vampiro de mi nivel pediría permiso y juraría obediencia? Los vampiros de mi nivel toman lo que quieren, destruyen lo que se les da la regalada gana. ¡Yo lo hago!

“Descuartízala, ¡desmiémbrala! Riega cada uno de sus órganos por todas las galerías… ¡Solo entonces se convertirán en las auténticas galerías Vaynesse!”

- En el caso de tu otro sirviente, no me interesa en lo más mínimo lo que hagas en tu toma de decisiones. ¿Recuerdas? Serías mi señora, mi maestra, me dominarías y contendrías. Es como adoptar una mascota… Un Lobo, una criatura salvaje a la que intentarás domesticar. ¿Vas entendiendo la lógica… entra en tu frágil cabecita humana?

Blake picaba la cabeza de Mila con su índice, una y otra vez mientras repetía en incontables ocasiones “¿entra en tu frágil cabecita humana?” Parecía que la violencia de los golpecitos aumentaría en cualquier momento, pero lejos de eso Edward se detuvo, volviendo a atraparla por os hombros.

- Solo quiero sobrevivir aquí, y ya ves que se me da bien ocultar lo que realmente soy hasta que… Bueno, hasta que no lo soporto y estallo.
“Quémala, abre su estómago y llénalo de explosivos. ¡Córtale la cabeza y exhíbela cual busto en la entrada de las galerías!”

Su mente no paraba de ofrecerle formas para matar a Mila, en todo momento parecía imaginar miles de maneras de destruir a la pobre. Pero se estaba conteniendo, se estaba conteniendo y muy bien… Si no realizaban pronto el contrato, entonces todo se iría al diablo. ¡Entonces Edward Blake se dejaría llevar por lo que su mente le exigía y cazaría a un humano sin mayor motivo aparente que diversión y desafío a las leyes!

¿Pero era eso lo correcto?, ¿era eso lo moral? Edward quiso burlarse de los pensamientos de Annika que trataban de invadirle. Su estúpida hermana todavía no entendía en el mundo que vivían, ¡todavía no se adaptaba al hecho de que Edward Blake era perseguido con la intención de ser ajusticiado por los Wernicke! ¿Por qué ella seguía contradiciéndole y tratando de proteger a Mila?, ¡¿Por qué?!

- Lo dejaré vivir alejado de nuestros secretitos, si eso es lo que tú deseas… Mi señora. Pero acepta pronto el contrato, dame tu sangre, conviérteme en tu propiedad o… Las cosas se pondrán feas. Mis manos empezarán a actuar solas, y tu pobre cuerpecito terminará irreconocible cuando yo finalice mi trabajo. ¿Lo entiendes Mila Vaynesse? Estás contra las garras y la pared. Tu vida depende de tus decisiones, de lo que elijas de ahora en adelante… ¿Crees que cualquier tipo de arma puede herirme? Por favor, no seas inocente y ni siquiera pienses en atacarme. El dolor lleva a la ira, y la ira me llevará a ser todavía más cruel contigo. Te convertiría en un vampiro, en un simple sirviente a mis órdenes y voluntad, te torturaría por toda la eternidad y te humillaría hasta que me exigieses la muerte, muerte que nunca te daría. ¿Por qué no prevenir algo así y convertirte en mi maestra antes de que yo me convierta en el tuyo? Vamos… Mila ~ Sé que lo quieres, sé que anhelas sobrevivir… Tienes mucho que hacer y uno de mi especie, yo mismo, puedo serte útil. Puedo rastrear a los demonios que quieres, puedo ajusticiarlos, puedo matar por ti. Solo di las palabras y entrégame un poco de tu sangre… ¡VAMOS!

De calma a ira, euforia, enojo… Realmente era difícil determinar de qué estado de ánimo estaba Edward en ese momento pues cambiaba de uno a otro tan rápidamente que podía considerarse a su mente en un completo caos. Voces sonaban aquí, voces sonaban allá. Le hablaban, le exigían muerte y piedad, trataban de proteger a Mila y de juzgarla, trataban de decirle que se largase, o que lo destruyese todo. ¡¿Qué debía hacer?! Se sentía tan… pero tan extraño en ese maldito instante.

- ¿Qué prefieres, Mila?... ¿Seré el artífice de tu destrucción o de tu salvación?

El tiempo se agotaba, sus manos empezaban a presionar con cada vez más fuerza los hombros de Mila, casi parecía que quería triturar sus huesos con las manos mientras los ojos de Blake cobraban cada vez un color más carmín, como si eso realmente fuese posible… Sus colmillos parecían crecer un poco más a cada momento, y salivaba como si se tratase de un depredador contemplando a su presa. Estaba perdiendo el control mientras su traje negro se difuminaba como si fuese humo, esparciéndose por el lugar como si se tratase de meras sombras que de pronto, abrían sus demoníacos ojos para observarla.

Los ojos de aquellos que ya habían perecido en sus manos, los ojos de aquellos que le hablaban una y otra vez… Las almas que él había tomado y ahora residían en su interior, volviéndole casi un inmortal.

- Tic, tac, Mila… Tic, Tac – sentenció, acercándose nuevamente a Mila, reteniendo su cuerpo entre sus brazos, la destrozaría… Iba a hacerlo. ¡QUERÍA HACERLO!
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Mila Vaynese el Jue Mayo 21, 2015 4:54 pm

La libertad no siempre cede ante los precios que uno impone... Por primera vez en toda su frágil vida, pudo presenciar lo que realmente era el miedo. ¿Cómo reaccionar? Pensó mientras prestaba absoluta atención a su desequilibrada mirada. La locura había invadido hasta el último poro de aquel impecable rostro, o ¿talvez no? Las palabras sobraban en ese instante… De nada servía protegerse con vagos recuerdos y falsas esperanzas. Había caído totalmente en las garras de un hombre que mostraba cierta demencia…  

Se encontraba entre la espada y la pared. Valerse por sí misma no es tarea fácil, desde luego... Por mucho que quisiese negarse frente aquella situación, aquél vampiro drenaría hasta la última gota de su preciada sangre. Realmente aquella era una de las razones que más le intrigaba en ese preciso momento , tal vez solo fuese el afán de querer adquirir alimento de un simple saco de huesos, pero porque ella entre tantos otros manjares dispuestos a ceder sin mostrar ningún tipo de retención. Tal vez simplemente se tratara de casualidad, como él comentó anteriormente. Fuese cual fuese la razón, y en caso de que existiera, debía ceder. Beneficio por precio, en parte es algo justo, tan solo buscaba respuestas, y estaba claro que se encontraba delante de la persona adecuada…

De nuevo, una extraña sensación empezó a recorrer parte de su cuerpo…  Los hombros de Mila palpaban la necesidad que tenía Edward de poseerla. Su fuerza iba aumentando por segundos, había pasado de ser una simple proposición a una especie de obligación. Debía ceder,  el tiempo se agotaba.

- De acuerdo… - contestó firmemente recién acabado el discurso. Las manos de Edward todavía estaban posadas encima de los hombros de Mila, la atmosfera del lugar se había acomodado a la viva imagen de aquel extraño ser. Su expresión, había perdido toda la naturalidad posible; ojos ardientes, piel pálida, fieros colmillos… todavía intentaba acomodarse a la extraña imagen que tenía a escasos centímetros de ella. Acepto el contrato… Pero tan solo… tan solo te pido que no me hagas daño… - apenas podía dirigir la mirada de conformidad hacia él, aquel gesto produjo cierto dolor en sus pequeños hombros encogidos. Tan solo quería llorar del miedo, pero de que serviría pensó, aquella fue la única y última vez en que sus lágrimas fueran tragadas por su orgullo-.

A pesar de mantener en secreto su verdadera identidad, Mila posee una complexión algo fuera de lo normal entre los varones de su edad. Su altura, junto con su esbelta figura, proporciona la viva imagen de una joven atractiva, en concreto la de su preciada madre. Aquellas grandes manos de hombre realmente empezaban a hacerle daño, sus hombros estremecidos indicaban que no lo estaba pasando del todo bien. Tan solo quería volver a la realidad, el mundo que tanto anhelaba conocer no era como se lo imaginaba. Aquella bestia podía deshacerse de ella en cualquier momento, y en parte era lo que más temía… No estaba del todo segura de lo que acababa de decir, pero de hecho, ya había perdido gran parte de su vida, buscar entre los recuerdos no era una buena idea… Tal vez no acababa de darse cuenta de la situación, pero sí que era cierto, que a pesar de mostrar una actitud tan macabra, aquél fue el primer joven que supo contemplar más allá de una simple mirada. Quizás dentro de aquella imagen, se escondía alguien más, y tan solo él, era capaz de sobrellevarlo…
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Edward Blake el Lun Jun 22, 2015 6:29 am

La decisión había sido tomada, ella había aceptado el contrato. ¿Se habría condenado la pobre Mila o tal vez había tomado la mejor decisión de su vida? Empezó a reír mientras, de manera lenta, todo el mundo regresaba a la normalidad. Su cuerpo regresó a la su estado común, mas no sus ojos, estos seguían clavados en ella mientras la rodeaba despacio, atrayéndola hacia él.

- Como desees, mi maestra. Cierra los ojos y todo habrá terminado cuando los abras – susurró, acercándose cada vez más al cuello de Mila.

Todo fue demasiado rápido, sus colmillos clavándose en el cuello de ella, la sangre ingresando a su boca, su propio cuerpo sirviendo de apoyo para ella si es que se agotaba de más debido a la pérdida de sangre. Fueron unos minutos eternos, cualquiera habría experimentado un terrible ardor recorriendo su torrente sanguíneo, totalmente furioso mientras más bebía el noble vampiro.

Cuando todo terminó, Edward lamía los dos orificios que había dejado, logrando que su saliva sirviese como catalizador de la cicatrización y de paso limpiar las últimas gotas de sangre que caían. Se separó despacio, esbozando una leve sonrisa antes de apartarse despacio de su señora, guiándola hacia cualquier lugar donde ella pudiese tomar asiento.

Su mente se había calmado, debía reconocerlo… Aunque la sangre de Mila le había revelado muchos secretos, tal vez demasiados… Su memoria era un libro abierto, la pobre humana no poseía ningún bloqueo específico ante alguien de su nivel, por ende Blake terminó descubriendo todo aquello que tal vez ella quería ocultar, pero… En realidad todo aquello logró que él mirase al ser frente a él con un nuevo respeto.

Se aseguró que ella se sentase, solo para él poder realizar una elegante reverencia y terminar arrodillado frente a ella, tomándole una de sus manos para besar el dorso de esta.

- Así que… Mila Vaynesse. Estoy a sus órdenes, pero… ¿Desea que siga tratándole como una fémina? Puesto que actualmente, conozco todos sus secretos – avisó él, sin fijar su mirada en ella esta vez, sencillamente quería sentir en la mano de Mila sus reacciones. ¿Cómo se sentiría al saber que estaba totalmente expuesta a él? - Tal vez debí avisarle de que al entregarme su sangre tendría acceso a todos sus recuerdos… Un gran precio a pagar con tal de tenerme a sus órdenes. Espero que sepa aprovechar bien mis habilidades.

Y así, se irguió nuevamente, con la única intención de detectar cualquier reacción en ella, saber cómo se comportaría de ahora en adelante… Miró a su alrededor, cruzándose de brazos. Sus ojos habían recuperado la coloración normal y por otra parte, ahora parecía que su cordura había regresado de la nada. El muy condenado había infundido miedo para obtener su objetivo, había hecho que ella temiese por su vida con tal de lograr una “maestra” y cómo no, un suministro de sangre. Tal vez, inclusive, había logrado de Mila un sentido para su propia vida… Algo que hacer más allá de huir y asesinar por placer.

Tal vez, el “yo” interior todavía sano de Edward la había escogido como un cable a tierra, una manera de salvarse a sí mismo pasando por encima de cualquiera. Ella era una buena persona, ¿la habría seleccionado por algo que logró ver en sus ojos? A estas alturas, ya se habría asegurado de que lo visto era cierto… Del caso contrario, la habría matado mientas bebía su sangre.

Edward Blake no era de los que se dejaban atormentar por la consciencia.
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

Mensaje por Mila Vaynese el Lun Jul 20, 2015 6:25 pm

Aquella angustiosa y extraña situación, por fin terminó…

Un leve tambaleo, seguido de un instinto de búsqueda hacia el primer apoyo posible, indicó que parte de ella abandonó la sala en ese preciso instante. Tal vez fueron los segundos más fugaces y poco realistas que pudo experimentar a lo largo de su modesta vida, pero… ¿De algo serviría centrarse en ello en aquél momento?

El miedo, en parte, iba serenándose a medida que la realidad recuperaba el protagonismo de la sala. Fue un mordisco bastante profundo… pensó Mila dirigiéndose hacia el primer asiento que pudo toparse… El trato que pudo recibir por parte de Edward, no fue del todo desagradable. Tal vez fue algo insignificante el notar como su cuello pasó de ser presa fácil a un preciado objeto de valor, pero aquel curioso “método” de cicatrización, despertó cierto interés en él, y en parte, no pudo evitar esbozar una leve sonrisa de placer ante dicho acto inesperado…

Gran parte de sus secretos fueron revelados en ambos. Pudo volver a visualizar todas y cada una de aquellas falsas esperanzas, recuerdos, y cuadros inacabados que formaban parte de un drama barato de ficción. Tal vez, para muchos lo fueran, pero para ella, cobraban un valor incalculable cada vez más elevado, con el cual, se pudo dar cuenta de muchas cosas…

Su estado anímico iba recuperándose lentamente al estar situada justo delante de él. Aquellas palabras, fueron sin duda alguna un gran golpe para Mila, ya no tenía prácticamente nada que ocultar, la sensación de estar totalmente expuesta ante un ser tan temible, le parecía algo tan inverosímil que costaba de encajar en su mente.  La mano de Edward, ya no mostraba aquel sentimiento tan frío de querer buscar alimento sin razón alguna. Pudo sentir cierta calidez en aquellas grandes manos de hombre, el miedo por ser descubierta había desaparecido por completo tras escuchar como ella misma se había delatado ante él sin tener la menor idea… De nuevo, y queriendo dejar de lado aquél quisquilloso nerviosismo de manos que no paraba de entrometerse en los momentos más peliagudos, situó su mirada únicamente en los ojos verdes tan característicos de su nuevo fiel servidor, mostrando así, su más preciada y sincera sonrisa de conformidad.

-  Sinceramente, no me esperaba que llegarías a saber gran parte de mis recuerdos e identidad de esta manera… He de decir, que tal vez me siento algo incómoda al saberlo… pero de algún modo, puedo mostrarme tal y como soy… - volteó la mirada algo tímida hacia el primer punto visible disponible, resituándose lo antes posible al punto de partida- Respecto al trato que deseo recibir… Dadas las circunstancias, me gustaría continuar con esta identidad, tal vez te resulte algo confuso, pero quizás algún día acabes descubriendo el porqué. Significaría muchísimo para mí, poder alejarme de algún modo de mi antiguo yo, al menos por un tiempo…

Es increíble lo rápido que pueden cambiar las cosas, reflexionó mientras contemplaba aquella sala llena de obras de arte. Esa extraña bipolaridad que pudo observar en él, de alguna manera le recordó a ella misma, seguramente se traten de contextos muy diferentes, pero lo que estaba claro, es que de ahora en adelante las cosas serían muy distintas. Tal vez así, por fin se puedan ir resolviendo piezas del puzle que faltaban por resolver. Tan sólo de esta manera, conseguiría vengar la muerte de su madre, y así de una vez por todas, poder resolver el misterio que tanto condiciona a los Vaynese.
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Re: Galerías Vaynese [Tema libre]

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